Archive for category Naturaleza

Lágrimas rosa

Posted by on martes, 8 diciembre, 2009

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Mil veces me repiten que la vida no es de color rosa, que me resigne al oscuro presente y el sombrío e incierto futuro. Pero hoy me he rebelado. Y éso se debe a que estoy rodeado de belleza. Irónicamente sonrío, pues precisamente predominan diferentes tonalidades rosas.

Observando mi entorno mi espíritu se vá llenando de colores y emociones.

Mis hijas juegan plácidamente a mi lado. Estamos sentados en el suelo, en la tierra. Las observo mientras hunden divertidas sus manos en la tierra suelta, e inventan mil edificaciones y juegos con las piedras y objetos diversos que se encuentran. Su actividad y curiosidad no parecen tener fin.

De repente, las lágrimas brotan de mis ojos. Pero no hay dolor. Una mezcla de alegría, amor y paz llena mi corazón y hace que las emociones se desborden. Los sentimientos a veces pierden el equilibrio al que queremos someterlas  y hace que nos sorprendan espontáneas reacciones emotivas como ésta.

Sin embargo, no hay angustia o pena en mi apacible llanto. Más bien siento gratitud. No me imaginaba la plenitud que siento al ver a mis hijas. Aunque hay mucho de sacrificio  y dedicación, no concibo una vida mejor que la que disfruto junto a ellas.

La belleza de los espacios naturales también me transmiten paz. La sinfonía de colores y olores que me regala la Naturaleza me hace feliz. Rodeado de éstos colores es imposible no embriagarse y enamorarse de su belleza.

Las gotas que recorren mis  mejillas caen al vacío, pero son atrapadas en los pétalos y hojas de las rosas que acompañan mis pasos, y las convierten en lágrimas rosa.

¡¡Cuántas emociones!!

¡¡Cuánta belleza!!

Es verdad, la vida no es de color rosa, pero el color rosa que hoy es testigo y portador de mis lágrimas representa el brillo de un corazón alegre y agradecido de poder vivir y  disfrutar de tanta belleza, sea física o emocional.

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P.D.: Fotos ALEX PARDELLAS

Itinerario por los Montes de Valsaín (Segovia)

Posted by on martes, 18 agosto, 2009

El pasado mes de Julio aproveché que me encontraba en Segovia y realicé varias rutas por los Montes de Valsaín. Es un espacio natural de unas 11.000 hectáreas en la vertiente norte de la Sierra de Guadarrama. Os invito a dar un paseo por un bosque que posee una gran belleza, y donde hay mucho que descubrir.

El sendero por el que transcurre el itinerario que os propongo, es un camino bien definido y está señalizado con estacas de madera que marcan el recorrido y señalan las paradas o puntos de interés para observar diversos aspectos del patrimonio natural del monte. Es una ruta circular, pero existe la posibilidad de realizar dos itinerarios (uno más corto, y otro más largo). Éso sí, la dificultad en ámbas es baja, y se puede realizar sin ningún problema con niños.

El sendero comienza desde el Centro de Interpretación Boca del Asno, a unos 15 minutos en coche desde Segovia. El Centro surge de la rehabilitación de una vieja casa forestal que existía en la zona. Esta casa se acondicionó para albergar una exposición sobre los Montes de Valsaín. Os recomiendo la visita, también, pues encontraréis una recreación de los distintos paisajes de la sierra,  diferentes paneles informativos, y un bonito audiovisual en pantalla panorámica. Además aquí podremos obtener el folleto del itinerario que vamos a realizar o cualquier otro tipo de información.

Os recomiendo que pidáis el folleto titulado «Itinerarios autoguiados por los Montes de Valsaín», pues aquí viene el mapa de la ruta, y un pequeño comentario sobre cada parada aconsejada por las estacas, relativa al entorno. Haced cada parada recomendada, leed el texto, y guardad silencio, para escuchar los sonidos de la Naturaleza. ¡Espectacular!. Tenéis tiempo, pues aunque el folleto pone una duración aproximada, para la ruta larga, de 2 horas, yo la hice en 1 hora. Así que tomadlo con calma y disfrutad.

A continuación algunas de éstas paradas e imágenes del recorrido:

  • «Un competidor feroz» : Un claro del pinar está ocupado por una densa formación de matorrales, que se conoce como estepar y está formado por una planta llamada la Jara Estepa. Genera un agradable olor, y sus hojas están impregnadas por una sustancia pegajosa, llamada ládano, que dificulta el crecimiento de otras plantas. Además sus tallos leñosos arden con facilidad, lo que ayuda al fuego a propagarse y quemar otras plantas. Pero como sus semillas germinan mejor después del incendio, es una planta que coloniza zonas quemada.DSC07118
  • » Los cimientos de Valsaín: Las enormes rocas que aparecen aquí son los llamados Bolos. Están formados por granito, una roca que se origina a partir de lava o magma fundido, que al ascender lentamente del interior de la Tierra se va cristalizando antes de salir a la superficie. Tiene una dureza considerable y ha sido utilizado tradicionalmente para realizar construcciones resistentes. Sin ir más lejos, los romanos usaron el granito de estos montes para construir el Acueducto de Segovia.DSC07122
  • «Los ojos del Río» : Ésta parte del sendero transcurre junto al río Eresma. Como la mayor parte del año éste río baja caudaloso y bravo, formando una barrera natural difícil de traspasar, los reyes que durante siglos utilizaron estos montes para cazar y pescar mandaron construir varios puentes  para acercar sus orillas. DSC07123
  • «Ejércitos de limpieza» : Aquí se encuentra un espectacular e inmenso hormiguero de hormiga roja del bosque. Está situado en un tocón, al que con mucho cuidado han colocado un tejado de ramillas, de manera que así consiguen que los kilómetros de galerías de esta «ciudad subterránea» se mantengan a una temperatura adecuada. Pude ver una actividad frenética de estos pequeños insectos. Son unos auténticos ejércitos que limpian el bosque y ayudan a mantener sanos los árboles.  Si se sienten en peligro, o molestadas, segregan un ácido con un desagradable olor a vinagre.DSC07129
  • «La fresca ribera del río» : Después de estar durante un buen rato por el pinar, llegamos de nuevo al río Eresma. Pasear por el borde del río, y disfrutar de su frescor, es algo que ya atrajo a personajes ilustres de siglos pasados. Hasta tal punto, que el monarca Carlos III mandó construir un camino a lo largo del río para pasear cómodamente por estos bosques, y practicar la pesca. Éste camino, «la Senda Real» o «Camino de las Pesquerías», fuér hecho con losas de granito de estos parajes, y quedan restos en muchos tramos de la orilla del río.DSC07137

Poco a poco iremos llegando al final del sendero, o sea, el punto de partida, el Centro de Interpretación, donde un puente nos marcará el fin del trayecto. Os dejo algunas fotografías más, de las maravillosas estampas y sensaciones que os transmitirá el río, mientras os acompaña en vuestro caminar por éste maravilloso lugar. Espero que os sirva para animaros a visitar éste magnífico paraje, si alguna vez pasáis por Segovia. Os aseguro que vale la pena.rio

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Fotos: Alex Pardellas

Fuente: Ministerio Medio Ambiente

    Déjate acompañar por el silencio

    Posted by on miércoles, 6 mayo, 2009

    teide

    Uno de los lugares donde el silencio puede ser tu único acompañante es en Las Cañadas del Parque Nacional del Teide, en la isla de Tenerife. Es tan abrumador, que te parece sentir que se te han taponado los oídos debido a  la falta de sonidos. Hice ésta foto desde el interior de una cueva utilizada como refugio pastoril, mientras hacía el Sendero de Siete Cañadas, dentro del citado Parque Nacional del Teide.

    Es una excursión que os recomiendo por la espectacularidad del paisaje y por disfrutar de una atmósfera limpia e impoluta. El recorrido se realiza por una pista de firme arenisco,  de dificultad baja y bien señalizada. Son unos 16 Km , a realizar en unas 4 horas (sólo ida) , donde el calor es el único inconveniente, por lo que hay que tener muy presente llevar agua suficiente y protección solar.

    La ruta comienza junto al Centro de Visitantes del Portillo, y,  su suave trazado, nos lleva por el interior del anfiteatro de Las Cañadas , donde iremos en todo momento con las paredes del Circo de Las Cañadas a nuestra izquierda y la silueta del Teide a la derecha, y finaliza en el Parador Nacional del Teide . Se trata de un recorrido con ligeras subidas y bajadas que nos van adentrando, una tras otra, en las siete cañadas que existen,  y que dan nombre a la ruta.

    Mientras caminaba, iba mirando al Teide, que me ofrecía diferentes vistas según iba avanzando. Me atrae enormemente ésta montaña, símbolo y orgullo de todo canario. Ahora que estoy lejos de allí, espero pronto dedicarle un post, con el sentimiento que produce en mí, y algunas anécdotas que me trae su recuerdo.

    A lo largo de la ruta, la Retama es la vegetación más abundante, pero también encontrareis algún  precioso y hermoso Tajinaste. Además hay restos de refugios pastoriles, y algunas cuevas, como en la que me metí para hacer la foto. También es espectacular ver las diferentes formas de las coladas de lava y las formaciones rocosas volcánicas. En la parte final del recorrido está la Cañada del Capricho, con formas de gran belleza, y zona habitual de escaladores.

    Ahora, para mí, lo más asombroso y extraño  es el majestuoso silencio que habita en el lugar. Si te dejas acompañar por el silencio , hallarás el auténtico sentido de  la soledad. La rotunda paz y silencio que te acompañará todo el camino, no lo he encontrado jamás en ningún sitio o lugar. Al andar, sólo oía el crujir de la  tierra bajo las botas. Si me paraba…..nada. La ausencia total de sonido es espectacular. Es mágico. Si realmente quieres estar «sólo contigo mismo» , éste es el lugar.

    El sonido del Mar

    Posted by on viernes, 24 abril, 2009

    playa

    Hice ésta foto en La Punta del Hidalgo, en Tenerife, mi tierra de nacimiento, una de las maravillosas Islas Canarias. Me encontraba a sólo 7 días de dejarla para irme a vivir a la Península. Un nuevo proyecto emocional calentaba mi corazón y dirigía mis pasos hacia un lugar lejano, lejos de mis raíces. La ilusión y felicidad que sentía ante éste proyecto  me daba la fuerza y motivación necesaria.

    Pero sabía que iba a echar en falta algo importante. Por encima de la lógica pena de dejar atrás a familiares y amigos, había algo que, para los que hemos sido isleños toda nuestra vida, es un claro referente: el Mar. Por éso, me había dirigido a observar otro de los maravillosos atardeceres que nos regala cualquier rincón de éstas Islas, a modo de despedida.

    Sentado en el saliente de un acantilado, junto a mi amada, disfruto oteando el horizonte abierto ante mí. Echaré de menos ésa inmensidad, ésa sensación de paz que transmite mirar al infinito por encima de su superficie. Pero, sobre todo, su Sonido. Y así se lo hago saber a mi acompañante. Nunca me olvidaré las palabras que le dije, pues además tiempo más tarde pude comprobar cuanta verdad contenían :

    » Escucha el sonido del Mar, pues no oiremos nunca uno igual. El mar que baña éstas Islas es el Oceano Atlántico, un mar vivo. Escucha cómo rugen sus olas, cómo suenan,  mientras siguen su recorrido hacia la orilla. Escucha cómo se oyen las pequeñas  piedras de su fondo, vivas, moviéndose y chocando unas contra otras. Escucha como rompe con bravura sobre las rocas del acantilado. ¡ Qué sonido ! ¡Y qué olor! Sí, porque aquí el Mar tiene olor, tiene aroma. «

    Cuando ya me iba del lugar, dí un último vistazo al atardecer,  para retenerlo en mi memoria, e inspiré profundamente para llenar mis pulmones de ése aroma, mientras una ligera brisa acariciaba mi piel. Sin embargo, el sonido de ése  Mar me ha acompañado siempre  en mi corazón a lo largo de toda mi andadura posterior fuera de mi querida Tenerife natal.

    Foto reflexión

    Posted by on domingo, 19 abril, 2009

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    Me encontraba tumbado sobre la hierba y mirando al cielo, cuando hago ésta foto y paso largo rato pensando. No es una foto espectacular, ni siquiera bien echa. Pero refleja un momento concreto en el que me había abandonado a observar  y  sentir.

    Observo cómo van pasando las nubes, cómo cambian  constantemente de forma, de volumen, como si quisieran atraer mi atención con sus evoluciones. Las caprichosas formas que van adquiriendo me hacen jugar a adivinar a qué clase de cosas se parecen. Hace aire, y éso hace que las imágenes pasen velozmente. También las ramas de los árboles que me rodean se mueven y producen un suave siseo, que parece una melodía sonora ideal, adecuada para éste momento de paz que disfruto.

    En ése estado, mi mente empieza a divagar hacia cosas más a ras de suelo, más terrenales, a mi presente, a mi pasado. Igual que antes veía cómo cambiaban de forma las nubes, ahora pasan vertiginosas por mi mente imágenes y sentimientos pasados. Pienso en la fotografía que he echo. Al verla recordaré éste momento concreto. Recordaré el hilo argumetal de las emociones que estaba experimentando. Y me gustó la idea.

    Por éso,  al llegar a casa, quería inagurar una nueva categoría en el blog y llamarla así, Foto reflexión. A partir de ahora, cuando surga, publicaré fotos echas por mí, pero para transmitiros algún pensamiento, reflexión o sentimiento que haya tenido lugar en el sitio o el momento de la toma de la fotografía. O también pudiera ser lo que me inspire el recuerdo de dicho lugar. En fin, que la foto sea la base y eje central del argumento, ya sea para tratar temas físicos o temas del alma y la razón.

    Queda inaugurada, pues, la categoría con ésta declaración de intenciones.

    Un saludo a todos!!.

    ¡Gracias Madre Naturaleza!

    Posted by on sábado, 11 abril, 2009

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    Me dirijo a la montaña. Necesito ir al verde monte. Somos criaturas llenas de confusión, miedo e incertidumbre, y cuando éstos sentimientos contaminan mi mente y nublan mis ideas, busco el consuelo y la paz que hallo en ella. Me es imposible negarme a ésta llamada, a ésta atracción que ejerce sobre mí.

    Al fin encuentro un lugar agradable para relajarme. Inspiro profundamente. Relajo mi pulso. Desecho toda idea, todo pensamiento de mi mente. Sólo siento. Me limito a disfrutar, a sentir la energía que habita en éste lugar y que ahora recorre mi cuerpo, y las rocas, plantas y árboles, y todas las cosas que me rodean, pues fluye en el aire.

    Veo imágenes de consuelo, mensajes de extraños significados entre las ramas y hojas secas, entre el musgo que abraza la corteza del árbol. Me proporciona serenidad. El monte brinda consuelo, en tierno abrazo de protección, bajo una densa sombra cobijadora y fresca, seamos merecedores de ello o no. Nos proporciona oxígeno purificador. Respira vida, canta vida, dá vida. Estamos tan preocupados por nuestras propias aflicciones que no oímos, ni prestamos atención, a las miles de voces y sonidos con mensajes que nos transmite.

    Es el Espíritu del Monte. Conecta directamente con mi propio espíritu. El mensaje se transmite claramente. Percibo la armonía, el orden. Ahora lo sé: la Paz existe. Paz que aturde. Paz que buscamos, pero que asombra cuando la comprobamos en toda su grandeza, en todo su esplendor, en su propio territorio. ¡Qué diminutos nos sentimos en comparación con su inmensidad majestuosa!.

    No quiero perturbarla.Quiero unirme, formar parte de ella. Yo en ella. Ella en mí. Formar un Todo. Una misma Unidad.

    Ésta sensación de paz tan inmensa desborda mi ser. Me siento desnudo, pero libre, por una luz que brilla en mi interior y que, a la vez, me envuelve en el exterior. Es una luz mágica y misteriosa. Bebo de sus fuentes. En ella calmo mi alma y disipo mis temores. Aquí duerme la belleza e inocencia. Ésta extrema belleza me traspasa el corazón. Aquí siento la verdadera esencia de mi propia naturaleza, mis orígenes, mis raíces. Y, tál vez, mi destino.

    Las respuestas llegan cuando nos dejamos llevar por la tranquilidad de nuestro interior. Y la que me dan las montañas y el monte que me rodea, y que penetra en mí a través de su serena atmósfera. Siento el amor que me dá y, en ésa paz, desaparece la desesperación. Mi corazón espera florecer igualmente y aportar la misma paz y alegría que aquí encuentro. Para ello ya cuento con la semilla del amor que ha germinado dentro de mí.

    Me siento agradecido y complacido, tumbado sobre su espeso manto de vegetación. En su vida sólo somos como una brisa pasajera. Pero yo siento que aquí respiro de manera distinta. La tranquilidad de mi corazón aumenta. La fuerza de mi corazón aumenta. A medio camino entre la consciencia y la inconsciencia observo todo a mi alrededor. ¿Dónde encontrar éstos colores? ¿Qué paleta puede contenerlos? ¿Qué artista puede crear tanta belleza?.

    Son momentos que hechizan y cautivan. Me siento a gusto. No quiero abandonar éste lugar. Al marchar volveré a la realidad, al presente amargo y cruel. Pero siempre puedo volver. Estará siempre aquí con los brazos abiertos. Brazos acojedores que dan calor, fuerza. Tengo la seguridad de que siempre hallaré cobijo, consuelo, protección.

    Al irme, quiero despedirme, quiero dar gracias. Así que, hablando en voz baja, como si estuviera en un lugar sagrado, y,  mirando a las montañas y el bosque que me rodea,  exclamo a viva voz y pronuncio éstas palabras a modo de oración :

    » Si no existieras, nunca me hubiera encontrado a mí mismo. Si no existieras, nunca habría sabido la fuerza y el amor que habita dentro de mí, en el corazón. Te doy las gracias Madre Naturaleza, por proveerme de la fuente de la que he de beber para calmar mi sed espiritual, el alimento para mi alma, y donde único puedo encontrar la energía que me hace falta. Tú todo lo provees. Gracias Madre Tierra. ¡Gracias Madre Naturaleza