Category “Foto-reflexión”

Lágrimas rosa

Martes, 8 diciembre, 2009

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Mil veces me repiten que la vida no es de color rosa, que me resigne al oscuro presente y el sombrío e incierto futuro. Pero hoy me he rebelado. Y éso se debe a que estoy rodeado de belleza. Irónicamente sonrío, pues precisamente predominan diferentes tonalidades rosas.

Observando mi entorno mi espíritu se vá llenando de colores y emociones.

Mis hijas juegan plácidamente a mi lado. Estamos sentados en el suelo, en la tierra. Las observo mientras hunden divertidas sus manos en la tierra suelta, e inventan mil edificaciones y juegos con las piedras y objetos diversos que se encuentran. Su actividad y curiosidad no parecen tener fin.

De repente, las lágrimas brotan de mis ojos. Pero no hay dolor. Una mezcla de alegría, amor y paz llena mi corazón y hace que las emociones se desborden. Los sentimientos a veces pierden el equilibrio al que queremos someterlas  y hace que nos sorprendan espontáneas reacciones emotivas como ésta.

Sin embargo, no hay angustia o pena en mi apacible llanto. Más bien siento gratitud. No me imaginaba la plenitud que siento al ver a mis hijas. Aunque hay mucho de sacrificio  y dedicación, no concibo una vida mejor que la que disfruto junto a ellas.

La belleza de los espacios naturales también me transmiten paz. La sinfonía de colores y olores que me regala la Naturaleza me hace feliz. Rodeado de éstos colores es imposible no embriagarse y enamorarse de su belleza.

Las gotas que recorren mis  mejillas caen al vacío, pero son atrapadas en los pétalos y hojas de las rosas que acompañan mis pasos, y las convierten en lágrimas rosa.

¡¡Cuántas emociones!!

¡¡Cuánta belleza!!

Es verdad, la vida no es de color rosa, pero el color rosa que hoy es testigo y portador de mis lágrimas representa el brillo de un corazón alegre y agradecido de poder vivir y  disfrutar de tanta belleza, sea física o emocional.

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P.D.: Fotos ALEX PARDELLAS

Inocencia

Jueves, 19 noviembre, 2009

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Mis hijas me transmiten el mensaje que necesito para días y semanas como ésta, en las que parece que me he subido en una montaña rusa emocional y anímicamente. Me sorprende comprobar que en la sencilla observación de sus movimientos y gestos pueda residir la clave para encontrar el equilibrio perdido.

Y es que en la inocencia que rigen sus actos obtienen la paz que ilumina sus caritas. Sus miradas transmiten la pureza de sentimientos que los mayores hemos abandonado. Irradian alegría. No hay posibilidad de maldad, ni lugar al desánimo ni a la tristeza. Su natural  felicidad la adornan con los besos y abrazos que  te regalan. Sus gestos espontáneos reafirman su andar resuelto y despreocupado de quien mantiene la ilusión de vivir.

¡Cuánto deberíamos aprender de su actitud! Viéndolas es imposible no comprometerse en salvaguardar su alegre y confiada existencia. Así lo siento yo. Soy  responsable de que mantengan su inocencia y su plácida vida. Sé que no puedo garantizarles grandes lujos ni posesiones. Pero tampoco es lo que ellas necesitan realmente. Ellas quieren verme feliz, alegre, implicado en sus juegos, sus travesuras, y colmarles de besos y arrumacos. ¡Éso es lo que de verdad quieren! Y por supuesto es lo que yo deseo.

Por éso, una vez más debo adaptar mis actitudes para erradicar de mi alma cualquier atisbo de pesadumbre o debilidad anímica. Mi espíritu debe transmitirles  felicidad y mis sentimientos deben rodear de amor y cariño sus días. Quiero que encuentren en mi mirada la misma paz que ellas me proporcionan a mí.

Así que tengo mucho trabajo por delante, pues todos sabemos que en la situación actual que vivimos son constantes los problemas y motivos para perder la esperanza, y sucumbir al desánimo. Pero con las dos inocentes sonrisas de mis pequeñajas, ¿quién necesita más estímulo?.

 

P.D. : Las dos inocentes son Irene y Elisa Pardellas. Y por cierto, el pasado sábado día 14 fué mi cumpleaños, que ésta vez no lo publicité mucho por estar algo “afectado”. ¡Un abrazo a todos!

Otoño

Sábado, 31 octubre, 2009

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Con la llegada del Otoño el paisaje característico de las montañas que tanto amo del Pirineo Aragonés cambia asombrosamente. Y es que no sólo es maravillosa la espectacularidad multicolor de la Primavera. En Otoño es cuando el Bosque de Hayas que predomina en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido se vuelve más bello y mágico, y nos ofrece la posibilidad de vivir una experiencia inolvidable para los sentidos. Acompañadme y lo veréis.

Es en Otoño cuando el hayedo de éste lugar explota en un colorido arco iris de tonalidades ocres, anaranjados, amarillos y rojizos de las hojas, y donde se mezcla con el verde del musgo y el plateado de los troncos. Asimismo le pone la banda sonora a ésta estampa, el susurro del agua cristalina que discurre por el valle. Caminar por un hayedo en pleno otoño es una indescriptible experiencia sensorial que induce al recogimiento, a la introspección y que merece ser vivida en más de una ocasión. Por éso lo repito cada vez que puedo.

Paseo por éste marco idílico, en la penumbra de las sombras que acompañan mis pasos, donde una ligera niebla  le confiere al lugar un aire siniestro, donde sería posible encontrarme en cualquier momento a un duende o una ninfa. Los sonidos resultan agradables, desde el crujir del manto de hojas bajo mis pies, hasta el murmullo del agua que transita buscando su camino entre las rocas.

Los olores son lo que me reconcilian conmigo mismo,y me transmiten paz. Inspiro profundamente, y huelo a tierra húmeda, viva. Es el olor de la Naturaleza que me rodea. No conozco un lugar mejor para, en éste silencio y con éstas fragancias, explorar mi mente y mi corazón, para limpiar miedos,sentimientos y culpas, que en la vida cotidiana intento ocultar. Aquí me siento libre de llorar, gritar, sonreír, meditar, hablarme.

En un intento de recargar por completo mis baterías sensoriales y emocionales, paso mis manos por el musgo, por la corteza de los árboles, por las ramas y hojas que me encuentro a mi paso. Me agacho a hundir mis manos en la hojarasca, a impregnarme de su olor, su humedad, por lo que me agacho y cojo un puñado de hojas que me llevo a la nariz, para inhalarla  y llenarme de su fragancia natural.

Me dirijo al río, cuyo sonido me ha acompañado durante todo el paseo. Desde su orilla contemplo el paisaje que me rodea, y me siento feliz, pletórico. Las montañas cercanas ya tiñen de blanco sus altas cumbres, restos de alguna nevada pasada. Miro al agua, y quiero sentirla, tan cristalina y pura. Bebo un poco, ayudándome con una mano en forma de cuenco. Está fresca, muy fresca, y consigue refrescar mi alma, y devolverme a la realidad.

Antes de emprender el regreso, realizo la fotografía que ilustra el presente post, pues así atrapaba en cierta manera un poco de la magia y el sentimiento que me inspiraba éste lugar. Ahora lo comparto con vosotros. Ojalá hayáis podido imaginar el estado de sosiego y contemplación que se disfruta en un bosque de hayedos como éste, en donde el tiempo parece detenerse para tendernos una mano a la reflexión, y a la reconciliación con uno mismo.

Y es que es sólo en Otoño cuando todo se impregna de un aire nostálgico. Por ello, si lo necesitáis, acudid a algún sitio mágico como éste, a espantar vuestros “demonios internos”. Ya sabéis cuál es mi refugio. ¿Queréis compartir el vuestro?  ¡Un saludo a todos !

 

Foto: Alex Pardellas

La muralla de amor que nos protege

Jueves, 17 septiembre, 2009

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Ven cariño,ven. Vamos a protegernos tras éste muro de quien intente derribar lo que hemos construido con afán éstos años. Ven, cariño mío, y observa conmigo el horizonte. El Océano que se abre ante nosotros esconde peligros que esperan pacientemente el momento apropiado para atacarnos.

Unas veces nos sorprenderán fuertes marejadas, en las que grandes olas nos golpearán, para comprobar nuestra fortaleza. Otras veces serán más sutiles, golpeando poco a poco las bases de ésta muralla, con un suave vaivén, intentando debilitarla o producir algún pequeño daño estructural, esperando y deseando alguna debilidad, algún signo de que haya bajado nuestra vigilancia, nuestra firmeza y determinación en el propósito de que nada, ni nadie, consiga provocar algún daño en la estructura de nuestro propio hogar.

Evitemos pues, nosotros mismos, dejar espacio ni lugar a éstos posibles ataques malintencionados. Pero no te preocupes, éstas paredes podrán contra todas ésas incursiones que pretenden romper nuestra paz. Defenderé y protegeré con mi vida ésta muralla, mi familia, mi amor, mi paz, mi felicidad.

Sobreviviremos afianzando las uniones de cada piedra que compone ésta muralla con amor y pasión. La fuerza de nuestros sentimientos será el cañón que nos defienda de nuestros envidiosos adversarios. La ternura de nuestras miradas nos ayudará en las vigilias nocturnas. Y en nuestro día a día, la fe en nuestras posibilidades y nuestra complicidad sincera, nos hará salir victoriosos.

Y, lo más importante, tenemos dos pequeñas habitantes en ésta fortaleza que necesitan de nuestra unión y valor para garantizarles el futuro de paz que se merecen. Ésa es también una gran motivación, y nuestro mayor motor energético. Ellas esperan lo mejor de nosotros. ¡Y así será!

Foto: Alex Pardellas, desde algún mágico rincón de las bellas costas de las Islas Canarias.

Atardeceres en mi retina

Martes, 25 agosto, 2009

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Hace unos días compartíamos reflexiones y sentimientos sobre los amaneceres y las puestas de Sol en el blog de mi amiga Mery. Yo me declaré abiertamente enamorado de los atardeceres. Intentaré explicarme.

Tal vez porque me inspiran una profunda paz, a la vez que nostalgia. Observándolos, se apropia de mi alma un cierto espíritu de reflexión y meditación. Mientras cae el Sol, para ocultarse definitivamente tras la línea del horizonte, voy soltando lastre de mi corazón, de mi mente. A la vez,  siento la necesidad de desahogar mi alma, y son muchas las veces que, alzando la voz, hago nuevas declaraciones de intenciones o proyectos. Otras veces, es en silencio donde se purifican, ordenan o desarrollan mis ideas.

Observar ésta maravillosa belleza que nos regala la Naturaleza, es sinónimo también de silencio y recogimiento. Además es un momento mágico donde se van sucediendo ante nosotros  una majestuosa variedad de luces y colores, mientras el paisaje vá cambiando según su propia evolución natural, hasta que te envuelve la oscura quietud de la noche.

Son muchos los atardeceres que guardo en la memoria de mi retina, pues son como momentos capturados en pequeños fotogramas. Pero de los más espectaculares que recuerdo son los que he podido ver en las Highlands, o Tierras Altas Escocesas. Es una región montañesa del norte de Escocia, con baja densidad de población, y con un relieve y paisajes muy variado y de gran belleza.

Concretamente, la foto que comparto con vosotros la realicé en la ciudad de Wick, una pequeña villa de éste  gran territorio, en el verano de 2001. En el año 2oo2 volví a acudir a Escocia, a recorrer más impresionantes y bellos lugares. Recorrí junto a mi hermano muchos kilómetros de senderos, valles,  montañas y lagos. Os tengo que decir que Escocia siempre estará en mi corazón, y donde espero volver en un futuro. Las horas, y días,  de largas y agotadoras jornadas de caminatas por las Tierras Altas Escocesas son de los mejores momentos que he vivido nunca. Os lo recomiendo.

Os dejo un pequeño mapa de situación de ésta villa. Está marcado con un punto amarillo. Si os apetece, en próximos post os podría contar más detalles de éstas tierras, y compartir más fotos. Saludos a todos.

Foto: Alex Pardellas.

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¡Mi hija ha cumplido un año!

Domingo, 9 agosto, 2009

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¡Hola!. Me llamo Elisa, y soy la hija pequeña de Alex. El pasado día 29 de Julio cumplí mi primer año de vida, y mi padre me dijo que podía pasar por aquí a compartirlo con todos vosotros e invitaros a un poco de tarta. ¿Queréis?

Mi padre dice que no hizo fiesta porque hay crisis. Yo le miré a la cara fijamente, pero no me explicó más.  Debe de ser algo que pasa cuando eres mayor, pues estos días también le dolía la espalda. En fín, pero al menos tuve tarta y me cantaron la cancioncilla ésa, que no entendí muy bien la letra pues cantaban fatal. Pero no se lo digáis, que no quiero herirle. La intención es lo que cuenta.

Después mi padre nos vistió a mi hermana Irene y a mi para ir a dar una vuelta juntos. Yo estaba muy contenta, pues también estaba mi prima de Córdoba y mis tios, que habían venido a pasar unos dias con nosotros. Mi padre me prometió que haríamos otra fiesta con mis otras primas y tios y mis abuelos. Así que me voy a ser protagonista dos veces jeje. Al final me gustará ésto de cumplir años, aunque dice mi padre que pronto no querré cumplir más, que soy mujer y lo ocultaré, y se echa a reir con ganas. No le entendí mucho, pero estaba  gracioso y me gusta verlo así.

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Bueno, ya os dejo. Me ha dicho mi padre que puedo volver de vez en cuando a deciros algo. Así que espero que os guste la tarta y os mando besos. Pero pequeños, que soy muy chiquitita aún. ¡Hasta pronto!

Segovia

Jueves, 9 julio, 2009

Acabo de llegar de pasar 11 días en ésta hermosa ciudad, situada a unos mil metros de altura y a unos 90 kilómetros de Madrid. Capital de la provincia del mismo nombre, está orientada hacia la explotación de sus recursos agrarios, forestales y ganaderos, así como aquellos destinados al arte del buen comer. La proximidad de la alta montaña (la Sierra de Guadarrama está a tan solo 12 kilómetros) favorece la exuberancia natural, donde sus bosques, arroyos y rincones de gran belleza la convierten en un oasis de verdor.

Ciudad para ver despacio y a la que volver, de hecho espero  hacerlo de nuevo éste verano, Segovia es una de las ciudades más hermosas, con más monumentos y tradiciones históricas y culturales de toda España,  donde perderse por sus calles estrechas para descubrir sus riquezas artísticas, o disfrutar de la frondosidad de su entorno, es todo un deleite para los sentidos. La UNESCO así lo reconoció en 1985 al nombrarla Patrimonio de la Humanidad.

De entre los muchos sitios que ver o visitar, os comento a continuación algunos de ellos:

  • El Acueducto Romano

DSC07181De una altitud máxima de 29 metros y con 166 arcos de piedra, fue construido para abastecer de agua a la ciudad desde más de 15 kilómetros de distancia, y data del siglo I. El agua discurría por el canal existente en la parte superior y atravesaba la ciudad bajo el pavimento hasta llegar al Alcázar. El Acueducto, obra maestra de la ingeniería hidráulica romana, está realizado mediante enormes bloques de granito por una genial contraposición de fuerzas, sin mortero ni argamasa de unión. Hoy en día es el símbolo más universal de la ciudad.

  • El Alcázar

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Segovia recibe el sobrenombre de Navío de Piedra. Ésto es así porque el perfil del Alcázar sobre el bloque de roca en que se alza se asemeja enormemente a la proa de un buque, que parece esperar que los dos ríos que confluyen a sus pies, Eresma y Clamores, inunden el valle para echarse a navegar. Resaltan, a primera vista, la impresionante torre de Juan II, de 80 metros de altura y con 12 torrecillas en la parte superior (se puede visitar la parte superior accediendo a través de una empinada y extenuante escalera de caracol, desde donde disfrutarás de unas vistas espectaculares), la torre de Alfonso X el Sabio, al norte, y el espectacular foso defensivo. También se pueden visitar diversas estancias y patios, donde se exponen diversos materiales bélicos del Real Colegio de Artillería.

  • Palacio de la Granja de San Ildefonso

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A sólo 11 kilómetros de Segovia, en un paraje natural único, su visita es altamente recomendable. Id con tiempo, pues hay mucho que ver. Se trata de una grandiosa edificación iniciada en 1721, donde participaron varios arquitectos, que acabaron haciendo una bella mezcla de barroco español, estilo francés y pinceladas italianas. Se puede visitar su interior, donde se conserva la decoración de la época, pinturas del siglo XVII y una magnífica colección de tapices. El entorno palacial se completó con unos espectaculares jardines, con muchas especies vegetales, y adornados con estatuas y 26 fuentes monumentales inspiradas en la mitología clásica. Éstas fuentes se construyeron en plomo, para evitar la corrosión, aunque pintadas a imitación del bronce para ennoblecerlas. Para mí, el paseo por éstos jardines es lo mejor de todo el conjunto del Palacio. Muy cerca de aquí está también la Real Fábrica de Cristales de la Granja, con una exposición permanente, y otras temporales, siempre dedicadas al arte del vidrio, y donde podemos ver a maestros artesanos realizándo la técnica de  soplado del vidrio.

Éstos son sólo unos ejemplos de las maravillas que podréis ver en Segovia, pero hay muchas más, como la Casa-museo de Antonio Machado, la Catedral, la Casa de los Picos, Valsaín, la Alameda y Santuario de la Fuencisla, o el Palacio de Riofrío. Mucho, mucho que ver y que disfrutar, aparte de la variada oferta gastronómica de alta calidad, especialmente hornos de asar. Un exquisito punto de encuentro para buenos paladares, donde disfrutar, por ejemplo, de los judiones de La Granja, la sopa castellana, el cochinillo y el cordero asados, la trucha, la perdiz o la codorniz, a parte de la abundante variedad de setas y dulces.

En fin, por dondequiera que lo miréis es un destino totalmente recomendable y apetecible. Ya os digo que pienso repetir. Por lo demás, queridos y estimados amigos y seguidores, estoy disfrutando de la compañía de mi madre que ha venido de mi tierra canaria ha pasar unas semanas con sus nietas (ya no viene por mí). Es por ello, que os pido que tengáis paciencia pues no he podido “visitaros”, pero que espero ponerme pronto “al día”, pero sabed que agradezco enormemente los comentarios y palabras que me dejáis. Me hacéis feliz.

Recibid un cordial y afectuoso saludo

                                               Alex

Fuentes:

Datos informativos: Web de Turismo de Segovia

Fotos: Alex Pardellas

Renacer

Domingo, 14 junio, 2009

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Había tocado fondo. Sentía que había sucumbido a la espiral destructiva en la que me había dejado llevar debido a mi recesión anímica. Los nubarrones de la depresión se habían adelantado y apresurado a recibirme, a invitarme a morar en sus grises territorios. Habitar en ésta tierra inerte sería fácil.  Sólo tendría que dejarme atrapar por la negatividad que tanto detesto. Sólo tendría que dejarme abrazar por la autocompasión, por la pasiva existencia rutinaria, eliminar toda acción, todo esfuerzo. Y todo ello sería como dejar que se derrumbara todo aquello por lo que he luchado siempre.

Así que me fui la semana pasada unos días a la playa, lejos de la ciudad, lejos del ambiente habitual de mi día a día. Me fui, con mi mujer y mis hijas, a la Playa de Tamarit, a unos 8 Km de Tarragona. Tiene un litoral de unos 2 Km de playa, y donde destaca un imponente castillo medieval, que se alza sobre las arenas frente al  mar.

Buscaba el espacio, el tiempo, la calma y tranquilidad, que me ayudaran a renacer. Quería remontar el vuelo con esperanzas renovadas y ánimo decidido. Quería vestirme con el optimismo y alegría que me caracterizaba. Y creo que lo he conseguido. Aunque no ha sido nada fácil.

 La tristeza que se había apoderado de mí, vedaba el paso a los rayos de luz, a los rayos de alegría o felicidad que en otros tiempos iluminaban mi vida. A veces por ser rehén de mi pasado. A veces por ser prisionero de mis miedos e inquietudes. Iba languideciendo poco a poco, apagándome, muriéndome emocionalmente. Me sorprendía mi semblante sombrío.

Así que en ésos días de reflexión y silencio, escuchaba el eco de mi propia voz, mi conciencia, reprochándome que me armase de determinación. Y decidí poner fin a aquella situación. La Tierra sigue girando, y no se va a detener por mí. Así que soy yo el que tengo que coger las riendas y retomar mi rumbo. Tengo que obligarme a recordar los sentimientos que me traen los recuerdos y absorber la esencia de lo que antaño era mi buque insignia. La alegría era el dogma y el criterio de mi andar. Mis pasos emitían sonidos de gozo y risas. No quiero renunciar a ello.

También tengo que aprender a darle un cierto aire de normalidad a éste tipo de estados pasajeros. No puedo caminar a un palmo del suelo. Así que es normal que las circunstancias de mi alrededor me afecten, pues están en el camino que recorro, y he de aprender e  improvisar, para seguir creciendo y evolucionando.

No me creo estar en posesión de ningún secreto hacia la manera de hallar la felicidad, pero tengo mi camino, mi método, el cuál no quiero abandonar, el cuál no quiero volver a abandonar. Lo que he sentido, lo que he visto fuera de él, no me agrada. No lo deseo.

Mi lucha, mi intención, a partir de ahora, será el evitar que aparezca y desaparezca, a su capricho y antojo, éstos estados de ánimo. Y si ahora necesito y busco ayuda, no me avergüenzo. Si haciéndolo obtengo y consigo un fin, la meta que deseo, no me importará ser valorado o catalogado de alguna debilidad. “El fin justifica los medios”.

Finalmente, mientras caminaba por la playa y miré hacia atrás para hacer la foto que ilustra el post, observé que mis huellas eran borradas por las olas del mar. Contemplé el rastro de mis cenizas, de mi antiguo yo, que iba dejando atrás para siempre. No volvería a tener aquél cuerpo, aquél estado emocional. Miré hacia  adelante, hacia la arena sin pisar, hacia mis nuevos pasos, hacia mi futuro, y sonreí, pues ya había renacido y encaminaba mi rumbo con optimismo e ilusión.

P.D.: Gracias a todos aquellos que tuvieron que soportar mi transición, y supieron tener paciencia y esperar mi renacer.