Archive for category Viajes-Lugares de interés

Otoño

Posted by on sábado, 31 octubre, 2009

ordesa

Con la llegada del Otoño el paisaje característico de las montañas que tanto amo del Pirineo Aragonés cambia asombrosamente. Y es que no sólo es maravillosa la espectacularidad multicolor de la Primavera. En Otoño es cuando el Bosque de Hayas que predomina en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido se vuelve más bello y mágico, y nos ofrece la posibilidad de vivir una experiencia inolvidable para los sentidos. Acompañadme y lo veréis.

Es en Otoño cuando el hayedo de éste lugar explota en un colorido arco iris de tonalidades ocres, anaranjados, amarillos y rojizos de las hojas, y donde se mezcla con el verde del musgo y el plateado de los troncos. Asimismo le pone la banda sonora a ésta estampa, el susurro del agua cristalina que discurre por el valle. Caminar por un hayedo en pleno otoño es una indescriptible experiencia sensorial que induce al recogimiento, a la introspección y que merece ser vivida en más de una ocasión. Por éso lo repito cada vez que puedo.

Paseo por éste marco idílico, en la penumbra de las sombras que acompañan mis pasos, donde una ligera niebla  le confiere al lugar un aire siniestro, donde sería posible encontrarme en cualquier momento a un duende o una ninfa. Los sonidos resultan agradables, desde el crujir del manto de hojas bajo mis pies, hasta el murmullo del agua que transita buscando su camino entre las rocas.

Los olores son lo que me reconcilian conmigo mismo,y me transmiten paz. Inspiro profundamente, y huelo a tierra húmeda, viva. Es el olor de la Naturaleza que me rodea. No conozco un lugar mejor para, en éste silencio y con éstas fragancias, explorar mi mente y mi corazón, para limpiar miedos,sentimientos y culpas, que en la vida cotidiana intento ocultar. Aquí me siento libre de llorar, gritar, sonreír, meditar, hablarme.

En un intento de recargar por completo mis baterías sensoriales y emocionales, paso mis manos por el musgo, por la corteza de los árboles, por las ramas y hojas que me encuentro a mi paso. Me agacho a hundir mis manos en la hojarasca, a impregnarme de su olor, su humedad, por lo que me agacho y cojo un puñado de hojas que me llevo a la nariz, para inhalarla  y llenarme de su fragancia natural.

Me dirijo al río, cuyo sonido me ha acompañado durante todo el paseo. Desde su orilla contemplo el paisaje que me rodea, y me siento feliz, pletórico. Las montañas cercanas ya tiñen de blanco sus altas cumbres, restos de alguna nevada pasada. Miro al agua, y quiero sentirla, tan cristalina y pura. Bebo un poco, ayudándome con una mano en forma de cuenco. Está fresca, muy fresca, y consigue refrescar mi alma, y devolverme a la realidad.

Antes de emprender el regreso, realizo la fotografía que ilustra el presente post, pues así atrapaba en cierta manera un poco de la magia y el sentimiento que me inspiraba éste lugar. Ahora lo comparto con vosotros. Ojalá hayáis podido imaginar el estado de sosiego y contemplación que se disfruta en un bosque de hayedos como éste, en donde el tiempo parece detenerse para tendernos una mano a la reflexión, y a la reconciliación con uno mismo.

Y es que es sólo en Otoño cuando todo se impregna de un aire nostálgico. Por ello, si lo necesitáis, acudid a algún sitio mágico como éste, a espantar vuestros «demonios internos». Ya sabéis cuál es mi refugio. ¿Queréis compartir el vuestro?  ¡Un saludo a todos !

 

Foto: Alex Pardellas

Atardeceres en mi retina

Posted by on martes, 25 agosto, 2009

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Hace unos días compartíamos reflexiones y sentimientos sobre los amaneceres y las puestas de Sol en el blog de mi amiga Mery. Yo me declaré abiertamente enamorado de los atardeceres. Intentaré explicarme.

Tal vez porque me inspiran una profunda paz, a la vez que nostalgia. Observándolos, se apropia de mi alma un cierto espíritu de reflexión y meditación. Mientras cae el Sol, para ocultarse definitivamente tras la línea del horizonte, voy soltando lastre de mi corazón, de mi mente. A la vez,  siento la necesidad de desahogar mi alma, y son muchas las veces que, alzando la voz, hago nuevas declaraciones de intenciones o proyectos. Otras veces, es en silencio donde se purifican, ordenan o desarrollan mis ideas.

Observar ésta maravillosa belleza que nos regala la Naturaleza, es sinónimo también de silencio y recogimiento. Además es un momento mágico donde se van sucediendo ante nosotros  una majestuosa variedad de luces y colores, mientras el paisaje vá cambiando según su propia evolución natural, hasta que te envuelve la oscura quietud de la noche.

Son muchos los atardeceres que guardo en la memoria de mi retina, pues son como momentos capturados en pequeños fotogramas. Pero de los más espectaculares que recuerdo son los que he podido ver en las Highlands, o Tierras Altas Escocesas. Es una región montañesa del norte de Escocia, con baja densidad de población, y con un relieve y paisajes muy variado y de gran belleza.

Concretamente, la foto que comparto con vosotros la realicé en la ciudad de Wick, una pequeña villa de éste  gran territorio, en el verano de 2001. En el año 2oo2 volví a acudir a Escocia, a recorrer más impresionantes y bellos lugares. Recorrí junto a mi hermano muchos kilómetros de senderos, valles,  montañas y lagos. Os tengo que decir que Escocia siempre estará en mi corazón, y donde espero volver en un futuro. Las horas, y días,  de largas y agotadoras jornadas de caminatas por las Tierras Altas Escocesas son de los mejores momentos que he vivido nunca. Os lo recomiendo.

Os dejo un pequeño mapa de situación de ésta villa. Está marcado con un punto amarillo. Si os apetece, en próximos post os podría contar más detalles de éstas tierras, y compartir más fotos. Saludos a todos.

Foto: Alex Pardellas.

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Itinerario por los Montes de Valsaín (Segovia)

Posted by on martes, 18 agosto, 2009

El pasado mes de Julio aproveché que me encontraba en Segovia y realicé varias rutas por los Montes de Valsaín. Es un espacio natural de unas 11.000 hectáreas en la vertiente norte de la Sierra de Guadarrama. Os invito a dar un paseo por un bosque que posee una gran belleza, y donde hay mucho que descubrir.

El sendero por el que transcurre el itinerario que os propongo, es un camino bien definido y está señalizado con estacas de madera que marcan el recorrido y señalan las paradas o puntos de interés para observar diversos aspectos del patrimonio natural del monte. Es una ruta circular, pero existe la posibilidad de realizar dos itinerarios (uno más corto, y otro más largo). Éso sí, la dificultad en ámbas es baja, y se puede realizar sin ningún problema con niños.

El sendero comienza desde el Centro de Interpretación Boca del Asno, a unos 15 minutos en coche desde Segovia. El Centro surge de la rehabilitación de una vieja casa forestal que existía en la zona. Esta casa se acondicionó para albergar una exposición sobre los Montes de Valsaín. Os recomiendo la visita, también, pues encontraréis una recreación de los distintos paisajes de la sierra,  diferentes paneles informativos, y un bonito audiovisual en pantalla panorámica. Además aquí podremos obtener el folleto del itinerario que vamos a realizar o cualquier otro tipo de información.

Os recomiendo que pidáis el folleto titulado «Itinerarios autoguiados por los Montes de Valsaín», pues aquí viene el mapa de la ruta, y un pequeño comentario sobre cada parada aconsejada por las estacas, relativa al entorno. Haced cada parada recomendada, leed el texto, y guardad silencio, para escuchar los sonidos de la Naturaleza. ¡Espectacular!. Tenéis tiempo, pues aunque el folleto pone una duración aproximada, para la ruta larga, de 2 horas, yo la hice en 1 hora. Así que tomadlo con calma y disfrutad.

A continuación algunas de éstas paradas e imágenes del recorrido:

  • «Un competidor feroz» : Un claro del pinar está ocupado por una densa formación de matorrales, que se conoce como estepar y está formado por una planta llamada la Jara Estepa. Genera un agradable olor, y sus hojas están impregnadas por una sustancia pegajosa, llamada ládano, que dificulta el crecimiento de otras plantas. Además sus tallos leñosos arden con facilidad, lo que ayuda al fuego a propagarse y quemar otras plantas. Pero como sus semillas germinan mejor después del incendio, es una planta que coloniza zonas quemada.DSC07118
  • » Los cimientos de Valsaín: Las enormes rocas que aparecen aquí son los llamados Bolos. Están formados por granito, una roca que se origina a partir de lava o magma fundido, que al ascender lentamente del interior de la Tierra se va cristalizando antes de salir a la superficie. Tiene una dureza considerable y ha sido utilizado tradicionalmente para realizar construcciones resistentes. Sin ir más lejos, los romanos usaron el granito de estos montes para construir el Acueducto de Segovia.DSC07122
  • «Los ojos del Río» : Ésta parte del sendero transcurre junto al río Eresma. Como la mayor parte del año éste río baja caudaloso y bravo, formando una barrera natural difícil de traspasar, los reyes que durante siglos utilizaron estos montes para cazar y pescar mandaron construir varios puentes  para acercar sus orillas. DSC07123
  • «Ejércitos de limpieza» : Aquí se encuentra un espectacular e inmenso hormiguero de hormiga roja del bosque. Está situado en un tocón, al que con mucho cuidado han colocado un tejado de ramillas, de manera que así consiguen que los kilómetros de galerías de esta «ciudad subterránea» se mantengan a una temperatura adecuada. Pude ver una actividad frenética de estos pequeños insectos. Son unos auténticos ejércitos que limpian el bosque y ayudan a mantener sanos los árboles.  Si se sienten en peligro, o molestadas, segregan un ácido con un desagradable olor a vinagre.DSC07129
  • «La fresca ribera del río» : Después de estar durante un buen rato por el pinar, llegamos de nuevo al río Eresma. Pasear por el borde del río, y disfrutar de su frescor, es algo que ya atrajo a personajes ilustres de siglos pasados. Hasta tal punto, que el monarca Carlos III mandó construir un camino a lo largo del río para pasear cómodamente por estos bosques, y practicar la pesca. Éste camino, «la Senda Real» o «Camino de las Pesquerías», fuér hecho con losas de granito de estos parajes, y quedan restos en muchos tramos de la orilla del río.DSC07137

Poco a poco iremos llegando al final del sendero, o sea, el punto de partida, el Centro de Interpretación, donde un puente nos marcará el fin del trayecto. Os dejo algunas fotografías más, de las maravillosas estampas y sensaciones que os transmitirá el río, mientras os acompaña en vuestro caminar por éste maravilloso lugar. Espero que os sirva para animaros a visitar éste magnífico paraje, si alguna vez pasáis por Segovia. Os aseguro que vale la pena.rio

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Fotos: Alex Pardellas

Fuente: Ministerio Medio Ambiente

    Segovia

    Posted by on jueves, 9 julio, 2009

    Acabo de llegar de pasar 11 días en ésta hermosa ciudad, situada a unos mil metros de altura y a unos 90 kilómetros de Madrid. Capital de la provincia del mismo nombre, está orientada hacia la explotación de sus recursos agrarios, forestales y ganaderos, así como aquellos destinados al arte del buen comer. La proximidad de la alta montaña (la Sierra de Guadarrama está a tan solo 12 kilómetros) favorece la exuberancia natural, donde sus bosques, arroyos y rincones de gran belleza la convierten en un oasis de verdor.

    Ciudad para ver despacio y a la que volver, de hecho espero  hacerlo de nuevo éste verano, Segovia es una de las ciudades más hermosas, con más monumentos y tradiciones históricas y culturales de toda España,  donde perderse por sus calles estrechas para descubrir sus riquezas artísticas, o disfrutar de la frondosidad de su entorno, es todo un deleite para los sentidos. La UNESCO así lo reconoció en 1985 al nombrarla Patrimonio de la Humanidad.

    De entre los muchos sitios que ver o visitar, os comento a continuación algunos de ellos:

    • El Acueducto Romano

    DSC07181De una altitud máxima de 29 metros y con 166 arcos de piedra, fue construido para abastecer de agua a la ciudad desde más de 15 kilómetros de distancia, y data del siglo I. El agua discurría por el canal existente en la parte superior y atravesaba la ciudad bajo el pavimento hasta llegar al Alcázar. El Acueducto, obra maestra de la ingeniería hidráulica romana, está realizado mediante enormes bloques de granito por una genial contraposición de fuerzas, sin mortero ni argamasa de unión. Hoy en día es el símbolo más universal de la ciudad.

    • El Alcázar

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    Segovia recibe el sobrenombre de Navío de Piedra. Ésto es así porque el perfil del Alcázar sobre el bloque de roca en que se alza se asemeja enormemente a la proa de un buque, que parece esperar que los dos ríos que confluyen a sus pies, Eresma y Clamores, inunden el valle para echarse a navegar. Resaltan, a primera vista, la impresionante torre de Juan II, de 80 metros de altura y con 12 torrecillas en la parte superior (se puede visitar la parte superior accediendo a través de una empinada y extenuante escalera de caracol, desde donde disfrutarás de unas vistas espectaculares), la torre de Alfonso X el Sabio, al norte, y el espectacular foso defensivo. También se pueden visitar diversas estancias y patios, donde se exponen diversos materiales bélicos del Real Colegio de Artillería.

    • Palacio de la Granja de San Ildefonso

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    A sólo 11 kilómetros de Segovia, en un paraje natural único, su visita es altamente recomendable. Id con tiempo, pues hay mucho que ver. Se trata de una grandiosa edificación iniciada en 1721, donde participaron varios arquitectos, que acabaron haciendo una bella mezcla de barroco español, estilo francés y pinceladas italianas. Se puede visitar su interior, donde se conserva la decoración de la época, pinturas del siglo XVII y una magnífica colección de tapices. El entorno palacial se completó con unos espectaculares jardines, con muchas especies vegetales, y adornados con estatuas y 26 fuentes monumentales inspiradas en la mitología clásica. Éstas fuentes se construyeron en plomo, para evitar la corrosión, aunque pintadas a imitación del bronce para ennoblecerlas. Para mí, el paseo por éstos jardines es lo mejor de todo el conjunto del Palacio. Muy cerca de aquí está también la Real Fábrica de Cristales de la Granja, con una exposición permanente, y otras temporales, siempre dedicadas al arte del vidrio, y donde podemos ver a maestros artesanos realizándo la técnica de  soplado del vidrio.

    Éstos son sólo unos ejemplos de las maravillas que podréis ver en Segovia, pero hay muchas más, como la Casa-museo de Antonio Machado, la Catedral, la Casa de los Picos, Valsaín, la Alameda y Santuario de la Fuencisla, o el Palacio de Riofrío. Mucho, mucho que ver y que disfrutar, aparte de la variada oferta gastronómica de alta calidad, especialmente hornos de asar. Un exquisito punto de encuentro para buenos paladares, donde disfrutar, por ejemplo, de los judiones de La Granja, la sopa castellana, el cochinillo y el cordero asados, la trucha, la perdiz o la codorniz, a parte de la abundante variedad de setas y dulces.

    En fin, por dondequiera que lo miréis es un destino totalmente recomendable y apetecible. Ya os digo que pienso repetir. Por lo demás, queridos y estimados amigos y seguidores, estoy disfrutando de la compañía de mi madre que ha venido de mi tierra canaria ha pasar unas semanas con sus nietas (ya no viene por mí). Es por ello, que os pido que tengáis paciencia pues no he podido «visitaros», pero que espero ponerme pronto «al día», pero sabed que agradezco enormemente los comentarios y palabras que me dejáis. Me hacéis feliz.

    Recibid un cordial y afectuoso saludo

                                                   Alex

    Fuentes:

    Datos informativos: Web de Turismo de Segovia

    Fotos: Alex Pardellas

    Zaragoza

    Posted by on jueves, 21 mayo, 2009

    pilar

    Llegué a Zaragoza una fría tarde de Marzo de hace cuatro años. Tenía la fuerza y motivación necesaria para afrontar el reto de haber salido de mi tierra natal, Tenerife, para instalarme en ésta gran ciudad. O éso creía yo.

    Los comienzos son siempre ilusionantes. En un principio te mueves despreocupado por tu nuevo hábitat, caminando por las calles de la ciudad y acudiendo a los lugares turísticos habituales. Visité, como no, La Basílica del Pilar,el Palacio  de la Aljafería, la Catedral de la Seo, así como sus museos y sus innumerables plazas. Con cierta frecuencia me iba a pasear al Parque Grande, nombre con el que se conoce popularmente al Parque Primo de Rivera, el auténtico pulmón verde de la ciudad, pues con sus 40 hectáreas es el parque más grande de la ciudad.

    Era un auténtico deleite, también, el abandonarse callejeando por su Casco Histórico, descubriendo entre sus estrechas callejuelas un sinfín de bares de tapeo, como la zona conocida por El Tubo. Para mí, un auténtico descubrimiento el arte del vermut y el tapeo, un verdadero placer que aún mantengo.

    Ahora bien, es en el entorno natural de Zaragoza donde mejor me sentía. Me refiero a los maravillosos valles y montañas del Pirineo aragonés. Como siempre me he considerado montañero, senderista y seguidor de la Naturaleza en todas sus facetas, imaginaos todo el potencial que me ofrecía éste vasto territorio para perderme en él.

    Pero pronto comenzaron algunos problemas. Una vez pasada la euforia inicial, y cuando inicias la rutina diaria normal, tanto laboral como personal, comienzan a aflorar algunas inquietudes.

    Zaragoza, ciudad bimilenaria, es  la quinta ciudad española en población. Así que me sentía rodeado,agobiado, entre miles de personas y cientos de calles y lugares que no conocía. A veces me perdía. Menos mal que existen los móviles, pues muchas veces tuve que solicitar que me rescataran. ¡ Qué grande me parecía ésta ciudad !.  Me resultaba difícil orientarme, teniendo en cuenta que para un isleño la referencia del mar es una guía toda tu vida. Así que, empecé a utilizar el Ebro como mi indicador de dirección. En base a él intentaba orientarme, por lo menos para una parte de la ciudad. Además acudía a él para reconciliarme con mis recuerdos y añoranzas. Hice la foto del inicio del post en uno de éstos momentos de melancolía.  Muchas veces decía en casa: «voy a ver el mar», pues ése pasó a ser «mi mar». Aún hoy, cuatro años después , lo hago.

    Otra cosa que me costó en un principio era entender y relacionarme con los maños. Ahora comprendo su forma de ser, y después de estar recorriendo el resto del país en éstos años, y comparando caracteres, he de decir que los maños son muy abiertos, hospitalarios,  cordiales y comunicativos. Pero si os ponéis en mi situación, a mi llegada aquí, mi referencia era el espíritu, caracter y forma de ser del canario, que algo habreis oído. Nuestra peculiaridad, forma de ser y seña de identidad es muy diferente. El que haya viajado por Canarias sabrá de lo que hablo.

    Algunas otras cosas que me costaron fue la manera de conducir o las prisas que tiene todo el mundo. Aquí todo parece ir más rápido. Y sobre todo , el frío. Dejar atrás un clima templado todo el año, como el de Canarias, por un clima mediterráneo continental fue duro. Y peor cuando sopla el temible Cierzo, ése frecuente viento frío que castiga con dureza a la ciudad y sus habitantes.

    Pero, poco a poco, me fuí adaptando a ésta gran ciudad: sus fiestas, sus costumbres, sus gentes. He podido disfrutar asimismo del cambio espectacular que ha experimentado  Zaragoza con motivo de la Expo y los espacios que hemos heredado tras ella. Además, mis escapadas al Pirineo y demás espacios naturales de Aragón, han echo que ame aún mas ésta tierra. Y si a ésto añadimos que aquí han nacido mis dos preciosas hijas, hacen que Zaragoza sea ya parte de mí, una ciudad «grande» como sus gentes y amable con quien quiera disfrutar de su hospitalidad, cultura, patrimonio, historia y gastronomía. Acercarse a Zaragoza nunca te dejará indiferente.

    Déjate acompañar por el silencio

    Posted by on miércoles, 6 mayo, 2009

    teide

    Uno de los lugares donde el silencio puede ser tu único acompañante es en Las Cañadas del Parque Nacional del Teide, en la isla de Tenerife. Es tan abrumador, que te parece sentir que se te han taponado los oídos debido a  la falta de sonidos. Hice ésta foto desde el interior de una cueva utilizada como refugio pastoril, mientras hacía el Sendero de Siete Cañadas, dentro del citado Parque Nacional del Teide.

    Es una excursión que os recomiendo por la espectacularidad del paisaje y por disfrutar de una atmósfera limpia e impoluta. El recorrido se realiza por una pista de firme arenisco,  de dificultad baja y bien señalizada. Son unos 16 Km , a realizar en unas 4 horas (sólo ida) , donde el calor es el único inconveniente, por lo que hay que tener muy presente llevar agua suficiente y protección solar.

    La ruta comienza junto al Centro de Visitantes del Portillo, y,  su suave trazado, nos lleva por el interior del anfiteatro de Las Cañadas , donde iremos en todo momento con las paredes del Circo de Las Cañadas a nuestra izquierda y la silueta del Teide a la derecha, y finaliza en el Parador Nacional del Teide . Se trata de un recorrido con ligeras subidas y bajadas que nos van adentrando, una tras otra, en las siete cañadas que existen,  y que dan nombre a la ruta.

    Mientras caminaba, iba mirando al Teide, que me ofrecía diferentes vistas según iba avanzando. Me atrae enormemente ésta montaña, símbolo y orgullo de todo canario. Ahora que estoy lejos de allí, espero pronto dedicarle un post, con el sentimiento que produce en mí, y algunas anécdotas que me trae su recuerdo.

    A lo largo de la ruta, la Retama es la vegetación más abundante, pero también encontrareis algún  precioso y hermoso Tajinaste. Además hay restos de refugios pastoriles, y algunas cuevas, como en la que me metí para hacer la foto. También es espectacular ver las diferentes formas de las coladas de lava y las formaciones rocosas volcánicas. En la parte final del recorrido está la Cañada del Capricho, con formas de gran belleza, y zona habitual de escaladores.

    Ahora, para mí, lo más asombroso y extraño  es el majestuoso silencio que habita en el lugar. Si te dejas acompañar por el silencio , hallarás el auténtico sentido de  la soledad. La rotunda paz y silencio que te acompañará todo el camino, no lo he encontrado jamás en ningún sitio o lugar. Al andar, sólo oía el crujir de la  tierra bajo las botas. Si me paraba…..nada. La ausencia total de sonido es espectacular. Es mágico. Si realmente quieres estar «sólo contigo mismo» , éste es el lugar.