Archive for category Conducta Social

Hermanos

Posted by on viernes, 24 septiembre, 2010

En nuestro día a día nos relacionamos con muchas personas. Pero una de las convivencias más importantes que tenemos que afrontar son las que desarrollan dentro del ámbito familiar. En ésta ocasión quisiera referirme concretamente a la relación de hermanos.

Desde bien pequeños se empiezan a materializar las múltiples batallas para reclamar más atención que al otro, más reconocimiento, más cariño. Intentan conquistar terrenos sobre el otro, ganar en superioridad. Mostrarán egoísmo, celos. Incluso violencia, si fuera necesario, para que prevalezcan sus deseos, su autoridad.

Al fin y al cabo es un tema tan antiguo, como nuestra propia historia, pues para los que se consideren cristianos y creyentes en la Biblia, han de recordar lo que se cuenta en ella sobre los dos primeros hermanos que habitaron la Tierra, Caín y Abel, y el fatal desenlace al que se llegó.

Yo creo que muchas de éstas actitudes serán las que sigamos desarrollando en nuestra manera de relacionarnos con los demás en un futuro. De ahí que los padres tenemos cierta responsabilidad en enseñarles a encauzar de una manera apropiada ésos comportamientos, ya que a veces les excusamos justificando naturalidad e inocencia.

Por supuesto que en su infancia hay muchos sentimientos o formas de relacionarse con sus hermanos que no pueden, o no saben, controlar. Pero nosotros podemos indicarles pautas para que lo logren. Ésto no es nada fácil, por supuesto, pues alguno de ellos puede tomar nuestra intervención como muestra de parcialidad, o que tomamos partido por uno u otro, en detrimento del otro. Lo que para nosotros sea “justo” o “lógico”, pocas veces coincidirá con sus “intereses” o deseos.

Pero,desde mi manera de verlo, debemos intentarlo, pues conozco de hermanos que ya bien mayores continúan demostrando un alto grado de celos o envidia entre ellos, derivados de sentimientos encontrados, tanto desde la infancia, como más adelante. Seguro que muchos de nosotros hemos tenido algún problema, discusión o malentendido con algún hermano. Pero debemos de haber adquirido la suficiente madurez para separar y reconocer los verdaderos problemas, de las pequeñas rencillas heredadas de nuestra convivencia familiar.

Tal como intentamos resolver y evitar nuestros problemas con las personas que nos rodean, sean compañeros de trabajo, amigos, etc, ¿no deberíamos hacerlo con más ahínco con nuestros propios hermanos?.

Para finalizar, quisiera compartir con vosotros unas frases, unas reflexiónes:

«El vínculo que une a tu auténtica familia no es de sangre, sino de respeto y goce mutuo» Richard Bach

«El enseñar a los niños a querer a sus padres y hermanos y a ser respetuosos con sus superiores, hecha los cimientos de correctas actitudes mentales y morales para llegar a ser buenos ciudadanos» Confucio

Inocencia ¿peligrosa?

Posted by on martes, 6 abril, 2010

Hace unos días nos encontrábamos con mi hija pequeña esperando la salida del colegio de su hermana. Es muy inquieta, así que no paraba de moverse entre las personas que allí estábamos. Las miraba, les sonreía, les decía «¡hola!», y se agarraba de la mano de alguna madre o abuela. Finalmente, una de aquellas abuelas dijo: «Ésta niña se vá con cualquiera. ¡Vaya peligro!».

No hice mucho caso al comentario, pensando que era algo anecdótico. Sin embargo, con el paso de los días han sido varias madres más las que lo han dicho, en términos parecidos, y ahora sí que me han hecho pensar o reflexionar, dada la repetitiva exclamación de alarma que expresan al ver la actitud abierta de mi hija hacia ellas, sobre todo la de darles la mano para caminar junto a ellas.

En primer lugar, vuelvo a comprobar que la gente se contradice muchísimo en sus comentarios. Unas veces les oyes decir que a su hijo, o nieto, no lo pueden dejar con nadie porque es demasiado inquieto, o porque se pone a llorar y extraña temerosamente mucho a la gente, etc, y éso les ocasiona problemas cuando les surge alguna circunstancia que les obliga a tener que dejarlo con algún familiar o amigo. Y, por otro lado, también ven como problema el que se vayan con naturalidad con otra persona, como en el caso de mi hija. ¿En qué quedamos? ¿Es un problema el que se quieran quedar con alguien o es un problema el no poderlos dejar? ¿?

Por otro lado, parece que sacamos las cosas de quicio sumando gravedad y peligro a todo aquello que tiene relación con nuestros hijos. Y no vivo ajeno a la realidad. Sé que en la actualidad los peligros y amenazas rodean  la integridad de nuestros hijos. Pero cada cosa tiene un tiempo y un momento. Además ellos también tienen que ejercitar su inocente facultad de aprendizaje y descubrimiento de cuanto les rodea. Me niego a tener que explicarles con 20 meses que tiene una, y 3 años la otra, el sentido de la maldad humana, y del peligro que pudiera provenir de sus congéneres. Ahora mismo, es responsabilidad de sus padres, su protección y cuidado. No veo que sea peligroso que ahora se vaya inocentemente a coger de la mano de nadie, porque yo, o su madre, estamos pendientes de con quién está o a dónde vá. Es NUESTRA RESPONSABILIDAD. Y la suya es la de investigar el mundo que las rodea. Yá llegarán los tiempos, dentro de algunos años más, cuando tengamos que explicarles otras «cualidades» humanas, y otras «caras» de la naturaleza humana. Además la vida misma les irá mostrando ésa otra realidad que no ven, ni deseo que vean, mientras son ésas inocentes y curiosas criaturas exploradoras. Como dije antes, cada cosa a su tiempo.

Además creo que a veces coartamos su normal aprendizaje y crecimiento, pues les evitamos que descubran las cosas por sí mismos, que es la base y pilar de su madurez intelectual. Es habitual, por ejemplo, oír en el parque exclamaciones como: «¡no te subas ahí que te vas a caer!, ¡no vayas por ahí que te harás daño!, ¡no corras, que te caerás!, ¡deja éso que te harás daño!, etc, etc. Les llenamos sus días con prohibiciones y advertencias, supuestamente por el peligro innato de sus acciones. Al hacerlo, no dejamos que aprendan de dónde surgen las consecuencias de sus acciones. Ellos sólo oyen prohibiciones, negaciones, pero no entienden de qué, ni por qué.

Creo que también hay que dejar que aprendan cuáles son ésos peligros por descubrirlos de su propia experiencia, en su propia piel. Así no sólo oirán una prohibición o advertencia, sino que recordarán cuál puede ser el resultado o consecuencia de ésa acción que querían hacer, por haberla «padecido» en algún momento pasado. Yo, por ejemplo, en el parque o ante situaciones que creo que pueden representar algún peligro, les dejo que lo hagan, bajo mi atenta supervisión, para que sepan lo que pude ocurrir, como por ejemplo caerse, para entonces ir a hablar con ellas y decirles: «¿Has visto? ten cuidado si te subes por ahí al columpio por que te puedes volver a caer igual que ahora y hacerte daño.» «Cariño, ten cuidado la próxima vez que quieras correr por ésas piedras porque te volverás a caer y te puede doler mucho», etc, etc.

De ésa manera, pienso que no oirán sólo advertencias y órdenes, sino que sabrán que haciendo algunas cosas se pueden hacer daño porque son peligrosas. Y lo habrán aprendido por ellas mismas, no por nuestras continuas reprimendas. No estoy diciendo tampoco que hay que dejar que se quemen para que sepan lo que es el fuego. Pero algunas cosas podemos dejar que las experimenten y aprendan «en directo», bajo nuestro control, para que saquen sus propias lecciones de situaciones reales, no sólo por palabras o dictados de sus tutores. Por éso los niños aprenden con tanta facilidad, porque tienen intacta su capacidad de asombro y curiosidad, y desde su inocente mirada todo es susceptible de aportarles nuevas enseñanzas. Nosotros, al contrario, hemos cerrado las puertas de nuestra inocencia, y ahogamos las voces de nuestro interior, por lo que no asimilamos ni aprendemos, ni crecemos. ¿Por qué queremos robarles o privarles de ésos años de inocente existencia?

Cada cosa a su tiempo. Por éso no puedo compartir el criterio de aquellos que veían en la inocencia de mi hija un peligro. Por lo menos, por el momento. Yo ahora veo un folio en blanco en el cual ellas están escribiendo lo que serán en el futuro, forjado por las experiencias, vivencias y enseñanzas que hayan ido adquiriendo en las diferentes etapas de su vida. 

Vosotros, ¿qué pensáis? ¿creéis que es peligrosa la inocencia de nuestros hijos?

Sociedad de la Hipocresía

Posted by on martes, 9 febrero, 2010

El Diccionario de la Real Academia Española define  la hipocresía como «Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan». O, dicho de otra manera, es un tipo de mentira, pues intentamos mantener creencias, opiniones, virtudes, sentimientos,etc, que en realidad no tenemos.

Todo ello contribuye a que constantemente estemos rodeados de falta de honestidad y sinceridad, y el engaño sea la conducta que el conjunto de la sociedad utilice en sus relaciones interpersonales, pues estamos siempre escondiendo nuestras intenciones, o nuestra personalidad, o nuestras verdaderas opiniones.

Y éso hace que unas veces me parta de risa, y otras me enfade tremendamente. ¿Por qué?, porque la gente se contradice continuamente y tienen estados de opinión cambiantes e incoherentes. A veces resulta ridículo, y otras ofensivo. Una cosa es que alguien se autoengañe hipócritamente, y otra que piensen que somos tontos. Pondré ejemplos de algunas de ellas.

Una cosa con la que me río mucho, es en lo referente a la opinión o comentarios que hacemos sobre ciertos espacios o programas de televisión. Según éso, la cadena más vista ¡sería La 2! jajaja. Así que no entiendo las audiencias de «Gran Hermano», «Sálvame», «DEC», etc, porque a cualquiera que le preguntes te dice: «¡yo no veo éso!».jajaja. Por favor, menos hipocresía. Si lo ves, lo ves. Y lo mismo es aplicable a ciertos personajes, o personajillos, del mismo medio, donde decimos que no los vemos, y sin embargo nos sabemos casi todas sus «andanzas», y son el tema de muchas tertulias, pero donde si nos preguntan decimos que lo que sabemos es por lo que nos cuentan, que nosotros no lo vemos. Seamos sinceros, que nadie te vá a decir que eres un inculto por verlo, que son miles los españoles que lo hacen, ni tampoco creeremos que eres un intelectual por decirnos que ves documentales.

Otro asunto donde abunda la hipocresía es en lo relativo a los «enchufes». Por ejemplo cuando nos enteramos que alguien obtuvo un puesto laboral mediante él, o cuando vemos que alguien se puede saltar una cola de espera o fila en algún organismo oficial, o en cualquier otro sitio, y empezamos a criticar y maldecir. No seamos hipócritas y falsos. ¿Quién no utilizaría un trato de favor, «manga», o «enchufe», de poder disponer de él? Decir lo contario es mentirnos a nosotros mismos, o hacerlo por envidia. Por lo menos, si «sufrimos» ver delante nuestra algo así, pues mantenernos en silencio o si creemos que se puede reclamar algo, hagámoslo oficialmente, si así lo deseas. Pero a mí me parece que lo olvidamos conscientemente si en otro momento somos nosotros los que podemos acudir a alguien para que nos «ayude». ¿Quién no piensa en algún posible conocido cuando te enfrentas a algún trámite, asistencia médica o administrativa,etc, para llamarle y ver si nos puede ahorrar tiempo, filas, esperas, o trámites? Hablar o criticar, es muestra de hipocresía si luego nosotros somos así, también, si tenemos la oportunidad.

Pero quizá la peor de las hipocresías sean las que tengan que ver con los sentimientos y la forma de relacionarnos unos con otros. A veces cuesta saber cómo es realmente alguien, pues notamos con claridad sus «cambios», de actitud, personalidad, opiniones,etc, según sea el momento, lugar o forma en que se desarrollan los acontecimientos, y donde apreciamos claramente incongruencias o incoherencias. Yo me siento desconcertado cuando observo cómo se contradicen por ser, aparentar, o demostrar, cosas que en realidad no son , o no creen, no entienden o no conocen.

¿Por qué somos así? ¿Por qué ocultarnos? ¿Por qué tanta falsedad? ¿Nos sentimos débiles si somos sinceros? ¿No nos damos cuenta de nuestras propias contradicciones? La hipocresía es un mecanismo de defensa, que sólo alimenta el engaño y la doble moral. Ojalá dejemos atrás dicha conducta, y nos relacionemos abierta y sinceramente, sabiendo que contamos con el respeto y comprensión de nuestros semejantes.

¿Ayudamos realmente a las víctimas del maltrato?

Posted by on miércoles, 25 noviembre, 2009

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Hoy es el Día Internacional contra la Violencia de Género. Hemos oído los clásicos mensajes de condena y repulsa. Muchos de nuestros amigos se han sumado a ésta campaña, añadiendo en sus blogs el lazo que simboliza la lucha contra ésta lacra de nuestra sociedad. Y se sigue insistiendo en la importancia de que las mujeres que lo sufren denuncien a sus verdugos.

Pero, ¿realmente ayudamos a las víctimas del maltrato?. Lamentablemente, y teniendo en cuenta los casos reales que conozco de mi entorno, tengo que responder que no. Nos quedan aún muchos asuntos de vital importancia para ellas en las que no se están realizando los esfuerzos necesarios. Parece ser que todo el ímpetu de éstas campañas consiste en condenar a los responsables del maltrato, y repetir una y otra vez en que las mujeres denuncien. Todo son simples palabras, que a ellas, las verdaderas víctimas, no les facilita en  nada decidirse a dar el paso.

¿Nos hemos puesto en el lugar de cualquiera de ellas a la hora de decidir su siguiente paso? A los miedos inherentes de enfrentarse a su agresor día a día, tienen que oír incesantemente la consigna de que lo denuncien. Pero no ven medidas reales. ¿Qué hacer el día después de la denuncia? ¿Cómo vivirán? ¿Quién les ayuda a recuperarse psicológicamente?

Todo se suma y les parece que es un muro difícil de saltar. De los casos que conozco, el apoyo psicológico se resume en que te proporcionan una serie de información sobre centros y asociaciones a los que puedes acudir. Y vas sola. Y allí te citan para dos o tres meses después. ¡Justo cuando más lo necesitan, la ayuda vendría meses después de denunciar! ¡Lamentable!. Además, una vez puesta la denuncia, y dependiendo de la gravedad de cada caso, no se toman medidas preliminares, y son muchos los casos en los que la mujer se tiene que ir de su casa pues el agresor seguiría con la convivencia a la espera de juicio. O sea, que encima que denuncian tienen que esperar las clásicas demoras de nuestro sistema judicial, para que se resuelva su situación.

Aparte de todo éso, pero no menos importante, es la supervivencia económica. Muchas no denuncian porque su única fuente económica de ingresos, es su propio agresor. Y encima estamos en una situación actual de crisis que hace más difícil que ellas encuentren, con la inmediatez necesaria, su propia fuente de ingresos, debido a la dificultad que todos conocemos de búsqueda de empleo. Las medidas y ayudas que se les ofrecen son un largo recorrer de ventanillas e instituciones, sin que todas salgan solucionadas beneficiosamente, sino más bien precariamente.

No quiero decir con todo ésto que no se deba denunciar, sino que también tenemos que asumir que actualmente las ayudas no son justas ni equitativas con la gravedad del problema al que nos enfrentamos, ni con todo lo que rodea tales situaciones. No hay medidas reales, cercanas, y efectivas. Actualmente todo se queda en palabras. El apoyo policial es mínimo, testimonial. El apoyo psicológico ineficaz y tardío. El apoyo de las instituciones finaliza con la denuncia, después se quedan solas.

¿Cómo queréis después de ver todo ésto por mí mismo, que anime a ninguna mujer a denunciar? Quizá el grueso de las campañas deberían enfocarse a solucionar la primera línea de ayuda y apoyo hacia ellas. No ponerles todo el peso de la erradicación de éste problema en que las víctimas denuncien. Sino que ellas vean que es posible «saltar al vacío» porque debajo hay un amplio y mullido colchón que les ayudará desde el mismo momento de la denuncia.

Además debemos resp0nsabilizarnos toda la sociedad, de aislar y condenar a aquellos que sabemos que maltratan y agreden. Sólo si ven que toda la sociedad que los rodea les señala con el dedo y los condena, puede que rectifiquen sus conductas. Por supuesto, también debemos,y tenemos la obligación, de actuar preventivamente y dar una formación y enseñanza adecuada a nuestros hijos, para que éstos en un futuro no expresen ni manifiesten tales comportamientos.

Acabar con el maltrato es posible. Pero hace falta el compromiso y respuesta real de toda la sociedad, así como de las instituciones y organismos que nos gobiernan. La implicación de todos, sea personal o gubernamental será la que dé el estoque final a maltratadores y agresores.

Finalmente, quisiera expresar desde aquí todo mi apoyo y ánimo a las víctimas de agresiones físicas o psicológicas, y mi toque de atención a aquellos que tienen el poder, para que entiendan que no todo son campañas o eslogan, que necesitamos medidas concretas y reales para ayudarlas, y que así se sientan con la fuerza y respaldo necesario para denunciar su situación.

NO MÁS MALTRATO .  NO MÁS VIOLENCIA DE GÉNERO

Dudas

Posted by on jueves, 12 noviembre, 2009

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Pensando y pensando, se me han creado varias dudas. ¿Podéis ayudarme a resolverlas? :

  • ¿Por qué el Sol aclara el pelo y sin embargo oscurece la piel?
  • ¿Por qué las mujeres cuando se pintan las pestañas abren la boca?
  • ¿Por qué cuando damos de comer a un bebé al acercarles la cuchara abrimos nosotros la boca también?
  • ¿Por qué nunca se ha visto en los titulares de un periódico: “Adivino gana lotería”?
  • ¿Por qué los aviones no están hechos del mismo material que la caja negra?
  • Un parto en la calle, ¿es alumbrado público?
  • ¿Por qué las ovejas no encogen cuando llueve y los jerseys de lana sí?
  • ¿Por qué se lavan las toallas? ¿No se supone que nos hemos lavado antes de usarlas y estamos limpios?
  • Si un abogado enloquece, ¿pierde el juicio?
  • ¿Por qué apretamos más fuerte los botones del mando a distancia cuando tiene pocas pilas?
  • ¿Qué cuentan las ovejas para poder dormir?
  • El mundo es redondo y lo llamamos Planeta ¿Si fuera plano, lo llamaríamos redondeta?
  • ¿Dónde está la otra mitad de Oriente Medio?
  • ¿Qué tiempo verbal es “no debería haber pasado”? ¿Preservativo imperfecto?
  • Cuando una mujer está encinta, ¿está también en compact?
  • ¿Por qué las mujeres con curvas más “aerodinámicas” son las que más resistencia ofrecen?
  • Si volar es tan seguro, ¿por qué se llama al aeropuerto “terminal”?
  • ¿Por qué cuando llueve levantamos los hombros? ¿Acaso nos mojamos menos?
  • ¿Por qué para apagar Windows hay que ir al botón Inicio?

Algunas de éstas cuestiones me llegaron por pps. Espero que al menos os hayan intrigado algunas, y otras os hayan hecho reír. La intención era compartir un poco de reflexión y humor con vosotros. ¡Saludos!

«Lo peor de la crisis ha pasado»

Posted by on domingo, 8 noviembre, 2009

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Éstas son las palabras y el mensaje que nuestro Presidente y sus ministros nos repiten sin cesar. Yo les pediría que dejaran de engañarnos, que  dejen de repetirnos que «tenemos que hacer un esfuerzo conjunto» y se pongan a trabajar en buscar soluciones eficaces y reales, que ya basta de palabras, que necesitamos acciones.

El día a día de nuestro país nos demuestra la ineficacia de nuestros actuales gobernantes en la búsqueda de salidas y nuevas medidas que ayuden a enfrentarse a la actual crisis y a  frenar la desmedida destrucción de empleo. No queremos mensajes de ánimo ni de esperanza, sino que queremos verlos actuar. Y si no se ven capaces de hacerlo que dimitan y dejen paso a otros.

Y es que estoy harto de ver a la clase política inmersa en luchas de poder y ataques mutuos, mientras muchos de los ciudadanos de a pie no tiene ni para comer. Estoy harto de ver más y más casos de corrupción de aquellos políticos de los que esperamos su ayuda, pues es su misión como representantes del pueblo, mientras cientos de españoles pierden su empleo. Estoy harto de ver la sonrisa de nuestro Presidente cuando dice que «lo peor ha pasado», mientras veo las lágrimas de muchos de mis amigos, familiares , y amigos por perder sus casas, o no saber qué dar de comer a sus hijos. Estoy harto de ver a cientos de empresarios sin escrúpulos, que agarrándose a la excusa de la psicosis y el miedo a la crisis y a la pérdida de empleo, presionen y extorsionen a sus empleados, suprimiendo vacaciones, bajando sueldos u obligando a excesivas y maratonianas  jornadas laborales.

¿Dónde «ha pasado lo peor», Sr. Presidente? Le invito a acompañarme en un día a día normal mío, para que vea la realidad de nuestro país, pues desde vuestro sillón está claro que no queréis ver la verdad. Le invito a acompañarme a visitar empresa a empresa, dejando decenas de Currículums a diario, que ya se han convertido en varios cientos, mientras observas que como tú hay otros muchos más, que no nos rendimos y vamos allá donde creemos que puede haber una posibilidad u oportunidad de encontrar empleo. Y oiremos las respuestas de los empresarios, donde lejos de augurar nada esperanzador, nos dicen una y otra vez que «no hay nada». También visitaremos las oficinas de empleo, atestadas de esperanzas y desilusiones, y finalmente  veremos en la televisión un telediario, u otros programas o reportajes, y observar otros miles de dramas personales.

¿Cómo cree que nos sentimos entonces, Sr. Presidente, cuando le oímos éso de «lo peor ha pasado»? Para muchos, la mayoría, de los españoles  no «es pasado», «ES PRESENTE«.  ¿Para dónde está mirando usted? Encima la clase política estimula nuestro desánimo, pues se multiplican sin cesar los casos corrupción, a todas las escalas, y donde comprobamos que su único estímulo al llegar al poder es el autoenriquecimiento. Además observamos las luchas internas por el sillón de un banco, o por posicionarse en ventajosos puestos de poder. ¿No se requiere de ellos una actividad social y pública, de servicio al ciudadano? Yo diría que ahora mismo están «a su propio servicio».

A veces tengo el convencimiento de que la crisis no la inició la especulación inmobiliaria, sino la cantidad de robos que a escala política han esquilmado las arcas de ayuntamientos y demás organismos públicos. La crisis es el resultado de que se han llevado nuestro dinero, de que cientos de políticos han alargado su guante para llevarse todo cuanto han podido. Y éso nunca volverá. Nadie devolverá todo lo robado. Son inteligentes y dispersan «sus fondos» en sociedades ficticias, o a nombres de otras personas,etc. Cuanto más roben, menos consecuencias judiciales. ¿Pasará lo mismo con alguien que robe comida para sus hijos?.

En fin, no quiero seguir más con éste hilo de negatividad. NO es mi estilo. Pero a veces uno necesita desahogar cierto odio, cierto desánimo, cierta vergüenza ajena y malestar. Entenderéis ahora mi «desaparición» de los últimos días, en que no escribía ni comentaba. Pero me había atrapado la desilusión, y andaba desanimado. Aún así, mañana me levantaré con mi mejor sonrisa, cogeré la carpeta de los C.V. y me lanzaré de nuevo con optimismo a la búsqueda de mis metas.

¡Un saludo a todos! Y gracias a ti, Mery, y muchos besos, pues tu comentario fué lo que me hizo «reaccionar».

 

P.D.: Las viñetas que ilustran el post las he sacado de la galería del humorista Ramón de la edición digital del diario «El Día». 

Sociedad de la queja y la negatividad

Posted by on lunes, 19 octubre, 2009

Mafalda[1][4]

Cada día compruebo sorprendido, y ciertamente asqueado, el aumento de la queja y la negatividad en las actitudes y conversaciones de las personas con las que trato. Es realmente algo que a veces me afecta, y termina por hacerme cambiar de humor a mí también.

No es que piense que no hayan problemas, o motivos justificados  para quejarse. Los hay, y muchos. Pero opino que todas ésas cosas no cambiarán por mucha queja o protesta que tengamos en nuestros labios todo el día. Hay sitios y lugares donde ir a expresar nuestra queja, si es algo solucionable. Pero quejarnos y expresar negatividad en cada conversación que mantengamos, o en cada frase que compartimos con los demás, no creo que sea sano, ni para nosotros mismos, ni para los que nos escuchan.

Cuando te rodeas de negatividad, terminas por verlo todo aún más negro, más grave, más catastrófico, y terminas por derrumbarte anímicamente. Y necesitamos de todo el optimismo y fuerza que tengamos para afrontar cada día, pues vivimos en tiempos de crisis que están poniendo a prueba nuestras capacidades. Hacerlo con optimismo y positividad, garantizará ciertos resultados, o por lo menos no nos rendiremos con la misma facilidad.

Por eso, últimamente intento evitar éstas actitudes a mi alrededor, pues encima hay gente que está constantemente quejándose, constantemente negativos y expresando odio y malestar. Y lo que más me sorprende es que éste tipo de personas no se dan cuenta de que su motivo de queja varía, según el «lado de la orilla» en que se encuentren, abandonando toda coherencia. ¿Cómo es posible que sean tan incongruentes en sus comentarios u opiniones?. Yo pienso que muchos sólo saben expresarse así, personas que sólo abren la boca para protestar o quejarse, y donde la negatividad y crítica hacia todo lo que les rodea es la única base de sus conversaciones.

Vuelvo a decir que hay temas en los cuales tenemos que quejarnos y protestar. Pero podemos hacerlo en un tono normal, moderando nuestras opiniones, y donde podamos sacar conclusiones o soluciones, no estancándonos en lo negativo del tema en cuestión. Se pueden abordar todo tipo de situaciones en una conversación, ¿porqué quedarnos sólo con «lo mal que está todo», o con «lo que nos han hecho», o con «lo que mal que han hecho» algo?. Además, a veces parece que sólo saben llevar la contraria en todo. O que, como yá hemos dicho, cambian su crítica o queja según les interese, contradiciéndose claramente.

Finalmente, también sé, y soy consciente, que todos los días no estamos igual, ni emocional ni anímicamente, y que ésto puede que influya en los comentarios que hacemos. Pero lo que no debemos hacer es que ésa negatividad centre el hilo de nuestros pensamientos y palabras. Como ya he comentado, tanta negatividad termina afectando, y haciéndonos perder momentos y conversaciones agradables y placenteras.

Y vosotros ¿qué opináis? ¿Creéis que han aumentado las quejas y la negatividad? ¿Pensáis también que afectan a nuestro ánimo?. ¡Un saludo!

Sobre Arwen y la Solidaridad en tiempos de crisis

Posted by on miércoles, 14 octubre, 2009

solidaridad-fullrot_90Llevo algunos días observando los acontecimientos surgidos a raíz de la propuesta solidaria de Uruguayita (Gloria)para ayudar a nuestra amiga Arwen, que tan mal lo está pasando económica y moralmente. De todo lo que he visto y leído, he de comentar algunas cosas que me han hecho reflexionar, y las comparto con vosotros para ver qué opináis.

A raíz de la actual situación de crisis e inestabilidad económica y laboral tan gave en la que nos encontramos, es difícil conseguir toda la ayuda y muestras de solidaridad que esperamos o deseamos para ayudar a nuestra amiga. Todos tenemos cerca muchos casos de amigos, familiares, vecinos o conocidos que necesitan también de nuestra ayuda. Y yá no son sólo casos aislados o puntuales. Se multiplican imparablemente e irremediablemente, por culpa de la inoperancia e inaptitud de nuestros gobernantes.

Aparte de la gente que queremos o conocemos, también nosotros mismos estamos inmersos en dichas dificultades. Yo mismo estoy en paro desde el mes de Enero, por culpa de despidos masivos e injustificados que se están realizando en todas las empresas a nivel nacional. Y aunque mi situación no es comparable a las urgencias y dificultades de Arwen, van pasando los meses, no se crea empleo, y empiezan a surgir algunos problemas, que intentamos todos solventar como podemos.

También, todo lo que vemos y oímos a nuestro alrededor, tanto en los programas de televisión, como en la prensa escrita, así como los casos antes mencionados que conozcamos de personas nuestro entorno, hacen que se haya creado una situación de miedo e  inseguridad, que provoca que principalmente nos ocupemos de nosotros mismos y nuestros más allegados. Lo que en otros tiempos provocaba en nosotros reacciones espontáneas de solidaridad, ahora se traduce en agonía, en psicosis, pues vemos cómo el nudo se cierra sobre muchas personas, y nos vemos desbordados e impotentes ante tanto dolor y tantas dificultades.

Todo ésto lo comento en el sentido de que seguro que muchos queremos ayudar, y así lo hacemos, pero que también hay que entender que la bola cada vez es más grande, y tenemos que tirar no sólo con nuestras propias dificultades, y la de otros seres queridos, sino también con nuestros propios temores ante lo que está pasando, y lo que aún tememos que tendrá que pasar.

A mí ahora también me preocupa enormemente la salud de Uruguayita, la cual ha tomado las riendas y la responsabilidad de ésta campaña solidaria, a pesar de lo delicada que es su situación. Me asombra su tenacidad, su fuerza, su energía, su corazón. Me enorgullece haberla conocido. Pero toda ésta situación pueden minar su ánimo y su optimismo, y ésto es algo que mermaría su salud y sus fuerzas ahora que tanto las necesita.

Querida amiga Gloria, mi consejo, si me lo permites, es que no te formes ideas ni expectativas con ésta campaña. No me gustaría que te afecte el no conseguir aquello que crees necesario para una óptima ayuda para Arwen. Lo que se consiga, aún aunque sea poco, será lo que  nuestros amigos pueden, y ayudará en algo a Arwen. Lo más que deseamos es un pronto encuentro de empleo y que poco a poco, puedan ir despertando y levantarse de ésta terrible pesadilla. Pero también nos preocupa tu salud, y tus próximos retos necesitan que te encuentres fuerte y animada. Tú misma necesitas de tu energía. Y tienes gente a tu alrededor que te necesitan, ahora y para dentro de muchos años más.

Así que sigue con tu labor tan bien como hasta ahora, donde nos has demostrado a todos tu cariño, y tu dedicación noble y fiel hacia aquello que tu corazón te dicta como justo. Pero haz algo también por todos aquellos que te queremos…….¡CUÍDATE!.

Finalmente, os dejo el enlace hacia la campaña solidaria pinchando aquí, para que hagáis lo que podáis, con sinceridad y lo que os diga el corazón y vuestra conciencia. A Arwen, mucho ánimo, todo mi amor y mis mejores deseos de que te recuperes pronto de todos éstos problemas. Y a tí, Gloria, ten paciencia y comprensión, y sobre todo cuídate, ¡Te quiero mucho!.

Del gobierno, de su política, de la hipocresía, o de la corrupción, hoy no me apetece hablar. Quizá en otro momento.