Category “Poemas”

¡Deberían encerrarte!

Sábado, 26 diciembre, 2009

Deberían encerrarte,

por pasear tu cuerpo desnudo ante mí.

Con impunidad.

Tal vez con maliciosa intención.

O con inocencia.

Pero despiertas mis pasiones.

Anhelo tu presencia.

Deseo poseer tu piel,

perder la noción del tiempo besándote,

olvidarme del mundo mientras te acaricio.

Deberían encerrarte.

Someterte a juicio.

Sufrir una condena.

Por tirar los muros con los que me protegía.

Ahora inútiles ante ti.

Por ignorar mis miradas

¿No lees nada en ellas?

Me produces un torbellino de emociones.

Mi mente te desea.

Mi corazón sufre la espera.

Eres la protagonista de mis fantasías e ilusiones.

Pero también de tormentosas noches de vigilia reflexiva.

Quizá sea a mí a quien deberían encerrar.

Pues en éste mundo congelado emocionalmente,

mantengo vivos mis sentimientos por ti,

y alimento mis días observándote,

pues mi espíritu suspira por ti

y mi alma reside en la esperanza de tu amor.



Tentación

Miércoles, 28 octubre, 2009

tentacion

Atracción en cuerpos que se reclaman mutuamente

Piel que brilla en la oscuridad

Deseos que excitan los sentidos

Tensión en miradas furtivas

Pasión en besos con sabor a deseo

Suaves caricias cargadas de intención

Olor a vainilla con aroma de éxtasis

Corazones que proyectan acordes emocionales

Melodías que despiertan los recuerdos

Roces físicos que producen escalofríos

Tímidos contactos que erotizan el ambiente

Definitivamente, eres TENTACIÓN

Te amo porque te deseo

Te deseo porque te amo

Eres el fruto prohibido que anhelo

del árbol donde deseo cobijarme eternamente.

 

Con los cinco sentidos

Lunes, 28 septiembre, 2009

9526

Cuando estoy contigo,

mis sentidos parecen entrar en ebullición.

Mi vista se nubla ante tu belleza.

Mis oídos me traen la dulce melodía de tu voz.

Mi olfato vuela tras la fragancia de tu piel.

Recorro tu cuerpo con mis manos,

y el suave tacto que percibo,

se asemeja a un reconfortante oasis sensitivo.

Mi boca desea unirse a la tuya,

pues recuerda el sabor de tus besos.

Todo ésto ocurre cada vez que estoy contigo.

Y mi corazón late aún más deprisa,

pues mis sentidos están poseídos por ti,

por tu sola presencia,

y donde eres la protagonista de mi mente,

y donde mi anhelo es tenerte cerca,

muy cerca,

para susurrarte al oído,

¡TE QUIERO!

Luchar,luchar,luchar

Martes, 1 septiembre, 2009

pensativo

Hay muchas batallas.

Delante mía se suceden mil guerras sin fin.

Pero temo más a las luchas internas.

No siempre sé  cuál es mi  enemigo.

A veces soy yo  mismo.

No quiero mirar atrás.

No quiero oir los murmullos que provienen del corazón.

Encontraría cicatrices.

Y éso significa que hubieron heridas.

Alguna vez recuerdo su dolor.

El sabor agrio de derrotas ahogaron mis gritos.

La esperanza puede ser una esquiva compañera.

Sin embargo, también recuerdo atardeceres victoriosos.

Luchar, luchar, luchar.

Me repito una y otra vez mi objetivo.

Tengo una bandera que defender.

Mi ilusión es que sé que un día pereceré en el campo de batalla.

Y éso mantiene mi sonrisa.

En noches de insomnio

Martes, 23 junio, 2009

En noches de insomnio, mi mente divaga recordando emociones vividas durante el día. Es como hacer un viaje en el que no sabes qué recorrido va a proponerte tu subconsciente, pero en el que reconoces al instante cada imagen que tu cerebro recrea para ti para ilustrarlo.

En cada parada que realiza el tren de la memoria, revivo situaciones  vividas y el sentimiento que me provocaron. Disfruto cada etapa del viaje, pues la mayoría de las veces se trata de momentos de fuerte carga emocional para mí, en la que rememoro instantes de cariño, afecto y complicidad entre nosotros. Ya te habrás dado cuenta, entonces, que tú eres la protagonista de cada escala de éste viaje. En cada una de ellas, tú estás allí.

Mientras recuerdo ésos momentos, sonrío complacido, mirándote en la oscuridad mientras duermes. Pero también empiezo a echarte de menos, a pesar de que estés a mi lado. Y éso se debe a que me gustaría que se materializaran, que se hicieran reales de nuevo todos ésos instantes. Quisiera sentir de nuevo tu amor, no en éste viaje emocional de la memoria, sino en vivo, en la realidad del cuerpo a cuerpo físico y presente.

En noches de insomnio como éstas, la noche vá transcurriendo observándote. Tus labios se perfilan en la penumbra y se me hacen doblemente apetecibles. Recorro furtivamente los relieves y cada contorno de tu cuerpo, acariciando suavemente cada centímetro de tu piel, que tantas veces he explorado, pero no por ellos menos excitante para mí.

Mientras lo hago, todo mi ser experimenta la mágica electricidad que me produce evocar los momentos de apasionados encuentros de nuestros cuerpos mientras nos dejamos llevar por la arrebatadora y excitante melodía de amor en la que nuestros cuerpos bailan al son de nuestros corazones, atrapados en una fogosidad de la que ninguno desea liberarse.

En éste viaje sensitivo, se me reproduce, como si fuera real, tu imagen exultante y complacida tras ésos encuentros amorosos. Tu cálida sonrisa y el olor, el sabor y el brillo de tu sudoroso y excitado cuerpo cansado tras la batalla carnal, se me hacen el mayor de los placeres terrenales y la fuente de mi felicidad.

En noches de insomnio como éstas, deseo, anhelo y suspiro porque despiertes y hagamos realidad la pasión que nuestros cuerpos se regalan y nos abandonemos en las cálidas aguas del amor.

Mientras tanto, velaré por tu sueño, mientras subo de nuevo al tren del recuerdo emocional para seguir viajando por las etapas amorosas de nuestra vida juntos, donde deseo residir siempre.

¡ Te quiero !

Autoextinción

Miércoles, 10 junio, 2009

Recuerdos de un ayer, momentos presentes, promesas de futuro.
Azotan mi mente continuos amargos sucesos cronológicos pasados.
Vivo a mi alrededor situaciones caóticas que se escapan a mi control.
Veo un futuro lleno de promesas incumplidas, de un vacío interior intranquilizador.
Me gustaría olvidar mi pasado, borrar mi presente, ignorar mi futuro.
Sigo los dictados del momento.
Buscar la satisfacción personal sería una invitación a la frustración.
Negros nubarrones de tristeza oscurecen mi alma, ahogando los latidos de mi corazón.
Se ha borrado la sonrisa de mi rostro.
Mi espíritu, tantas veces jovial, se ha ensombrecido.
En mis horas más amargas, me ha consolado la idea de que la muerte sea mi recompensa.
Mejor es la muerte, que una vida amarga.
Mejor el descanso eterno, que una lucha permanente por disipar mi soledad, por difuminar los fantasmas que habitan en mi cerebro.
Quizá sea víctima de la autoextinción.
Necesito sentir la convicción de creerme amado.
Los compases del amor llenan los días y las noches con música, y el mundo escucha sus melodías.
Necesito oír ésas melodías.
Necesito sentir el resplandor del amor, ésa fuerza suprema del corazón, misterioso entusiasmo que encierra en sí mismo toda poesía, toda dulzura, y el único medio capaz de darme la paz que necesito.

Amiga mía

Viernes, 5 junio, 2009

Amiga mía:

Hoy he sentido el impulso de escribirte éstas letras. Mi mano se mueve veloz, movido por una fuerza interior arrolladora. Tal como si fueran aspas de molino, giran en mi cabeza y corazón pensamientos y sensaciones que ahora intento que afloren, como ejercicio de humildad y afecto, dejándome desnudo ante ti.

Emergen al exterior sentimientos profundos y sinceros. Proceden de lo más profundo de mi corazón, proyectados directamente hacia ti.

Sé que los recibes.

Sé que lo percibes.

Tu corazón se une al mío en una mágica comunicación interior, que no necesita palabras, que no entiende de promesas. Sólo se basa en la subterránea complicidad que tú y yo nos regalamos.

Siéntelo en tu interior. Siente el calor de nuestra amistad, el perfume de nuestro cariño, la caricia de nuestra ternura, el tacto de nuestra sinceridad, el secreto de nuestras miradas.

Amiga mía……

Fueron muchas las veces, fueron muchas las ocasiones en las que fuiste mi fiel consejera, mi leal confesora, mi único bálsamo tranquilizador, mi apoyo seguro en los malos momentos.

¡Gracias!

¡Te lo agradezco!

Sabes que no hay palabras que expresen fielmente la gratitud, mi gratitud, hacia ti. Quiero que sepas, que aunque he subido altas montañas y caminado por profundos valles, nunca, en ninguno de éstos sitios, he encontrado la paz, he disfrutado de la armonía y he saciado mi sed de cariño y ternura, como cuando he bebido de las aguas del amor que se halla en tu corazón, sintiéndome afortunado y agradecido por haberme dejado llegar a él, por haberme dejado beber de la riqueza y la bondad que se encuentra en tu interior.

Amiga mía……

Tan sólo me gustaría que supieras que me harías sentir orgulloso, que me harías sentir feliz, si confías igualmente en mí, si cuentas conmigo para estar a tu lado. Prometo acudir a tu llamada. Sabes que puedes contar conmigo. Tan sólo alza la voz y llámame.

Amiga mía……¡Te quiero!

 

 P.D: Dedicado a todos aquellos que sienten , valoran y cuidan la amistad verdadera como un gran tesoro, y , especialmente, a mi gran amiga. Ella sabe quién es.

Abrazos esperados

Miércoles, 27 mayo, 2009

Tú y yo juntos.

Por fin, tú y yo juntos de nuevo, uno frente al otro. Cogidos de la mano nos miramos a los ojos, en silencio. Me parece una eternidad lo esperado, una cruel separación. La espera, a veces me ahogaba.

¿Te ahogaba a ti?.

No te preocupes más. Ya estamos juntos otra vez. Cualquier sentimiento anterior se disipa. Se aleja la intranquilidad. Se evapora la angustia. Me siento feliz, alegre. Una leve sonrisa se dibuja en tus labios. Puedo comprobar así que sentimos lo mismo. Ambos deseábamos poner fin a ésta lejanía.

Tu mirada me habla.

Tu mirada me dice lo que ambos esperamos de éste momento. Flota en el ambiente un anhelo, un deseo. Deseo acercarme más, mucho más a ti. Lentamente, juntamos nuestros cuerpos. Mis brazos rodean tu cuerpo. Tus brazos rodean el mío. Nuestros ojos, a un palmo se encuentran. Mirada contra mirada. Miradas que transmiten amor.

Tu cuerpo unido al mío, fundidos los dos en tierno abrazo. Nuestros brazos se proyectan, uniendo dos cuerpos en uno sólo. Tu abrazo me transmite cariño. Siento paz, todo por tenerte junto a mí.

Apoyo tu cabeza en mi pecho. Mi mano acaricia tu mejilla. Toco ligeramente tus labios, labios que pronto besaré. Mis dedos se enredan entre tus cabellos. Me llega claramente tu tu olor, tu fragancia. Cierro mis ojos. Mis labios se acercan a ti.

Beso tus cabellos….., que me traen tu olor.

Beso tus labios….., que me traen tu sabor.

Apretamos con más fuerza el abrazo que nos une. Delicadamente, deslizo tu cabeza por mi pecho hasta la altura del corazón. Quiero que oigas cómo late por ti. Quiero que notes cómo intenta, con su continuo y agitado tan tan, atraer tu atención hacia mí. Y decirte con ése sonido, con ésa música:

Lo mucho que te quiero.

Lo mucho que te amo.

Lo mucho que te echo de menos.

Lo mucho que significas para mí.

De repente, percibo una melodía nueva. El latir de tu corazón se une al mío. Es magia para mis oídos. Es un regalo para mi alma. Me confirma que nuestros corazones hablan el mismo idioma. Nuestros corazones se complementan. Nuestras emociones y sentimientos van juntos de la mano.

Tu corazón con el mío.

Tu alma con la mía.

Desde ahora sé, que cuando estemos juntos pocas palabras harán falta. Nuestros corazones hablan por nosotros. Y producen un tierno ritmo y melodía. Suena a cariño y amor. Suena a la pasión que nuestros cuerpos se prometen. Ésa es la verdadera magia de nuestros abrazos: la conversación de nuestros corazones, el diálogo que encontramos en nuestros silencios, en nuestras miradas, en nuestras caricias y besos.

Todo ello lo siento cuando te abrazo. ¿Sientes tú lo mismo?. El tiempo transcurre rápidamente. Maldito reloj. Me recuerda que debemos poner fin a nuestro encuentro, a nuestro abrazo. Todo parece lento cuando estoy sin ti. Todo pasa velozmente cuando estamos juntos.

Poco a poco, nuestros brazos desenredan el nudo que los ataba al cuerpo del otro. Mis brazos intentan mantener el contacto contigo. Mis manos se cogen a las tuyas, intentando no perder el suave contacto de tu piel.

Nos miramos. Largamente. En silencio. ¿Qué estarás pensando?. Nos besamos. Largamente. ¿Qué estarás sintiendo?.

No quiero despedirme.

Pronto estaremos juntos, ¡seguro!.

Pronto te abrazaré de nuevo, ¡seguro!.

Pronto te besaré de nuevo, ¡seguro!.

Así que no sufriré. Sólo, te esperaré. Me encontrarás con los brazos abiertos.

¿Volverás?

Tu respuesta será mi vida.

Mi vida eres tú.