Archive for category Padres e hijos

¡Mi hija ya vá al cole!

Posted by on martes, 8 septiembre, 2009

CLASES

Hoy ha iniciado mi hija su etapa escolar. Con anterioridad no había estado en guardería, así que me interesaba mucho ver su reacción, a la vez que sentía curiosidad por su comportamiento y adaptación en el nuevo medio en el que se vá a desarrollar su día a día a partir de ahora. Y tengo que decir que me ha sorprendido gratamente.

Cuando nos acercábamos al cole, echó a correr y se situó junto a la verja de entrada. Parecía que tenía prisa por entrar. Ya conocía el camino pues había tenido en al menos 2 ocasiones la oportunidad de tener un primer contacto con el Centro, por haberse producido reuniones previas al comienzo del curso, y donde nos acompañó y pudo ver su clase.

La palabra general que describiría la imagen que yo observaba en la entrada del colegio, sería nerviosismo. Los niños se observaban unos a otros, con curiosidad, y estaban en constante movimiento, escrutando todo lo que ocurría a su alrededor. Pero los padres  no estábamos menos nerviosos, sin saber dónde situarnos, mirando inquisitivamente a otros padres, arreglando el estado o colocación de alguna prenda de ropa de nuestros hijos, riéndonos nerviosamente de las cosas que hacían o de las más insignificantes situaciones o realizándo comentarios un tanto absurdos o ridículos.

Y es que para la mayoría de los que allí estábamos, nos estrenábamos como padres con niños en el cole. El inicio de la etapa escolar de nuestros hijos, es algo esperado e ilusionante. No cabe duda de que también rememoramos nuestra propia experiencia escolar, y los recuerdos e imágenes del pasado acuden a nuestra mente. Seguro que también contamos alguna «batallita» de aquella época. Además muchos ahora también tenemos ganas de colaborar y participar en la vida escolar de nuestros hijos, en todas aquellas  ocasiones o actividades en que así sea posible. Por lo menos en mi caso es así, y creo que así debiéramos hacer todos.

Finalmente, cuando el conserje está abriendo las puertas del cole, los nervios se disparan. Mi mujer me advierte del estado de mi hija, Irene. Estaba con el corazón a mil por hora. Parecía que le daría un ataque. Es como si supiera que se le abrían las puertas de un nuevo mundo, con múltiples posibilidades de exploración, todo iba a comenzar yá. Y Estaba ansiosa por empezar. Cuando entró a su clase, ni miró atrás para despedirse de nosotros, ni de su hermana pequeña. Así que allí la dejamos, contenta y eufórica, investigando lo que aquella clase le ofrecía.

Cuando la fuimos a recoger, no quería venirse para casa. La profesora se reía. Se quedó hasta el final, hasta que se fueron los demás niños, y ni aún así se quería ir. Más risas. Comienza la negociación, que sí que mañana vienes otra vez, que ahora van a cerrar el cole, que mañana más,etc. Por lo visto se estaba bien allí. Cuando conseguimos irnos, fue, durante el camino a casa, contándonos lo que había hecho. ¡Una delicia escucharla! Éso me lo guardo para mí. ¡Qué sensaciones y sentimientos experimentas!.

Os dejo con un comentario que quiere aportar mi hija Irene. Me pide paso y me dice que quiere dar su versión:

¡Hola a todos!

¡Vaya forma que tiene mi padre de contar las cosas!. Siempre está filosofando, y enrollándose como una persiana para contar las cosas. En fin,yo quería contaros que mi primer día de cole fué genial. Estaba algo nerviosa, pero es que me habían contado tantas cosas en casa, que estaba impaciente por empezar. Decía mi padre y mi madre, que me lo pasaría bien, y que haríamos muchas cosas que me divertirían y gustarían. Y así fué. Conocí a otros niños. Que también está bien, pues ya estaba algo cansada de la pequeñaja de mi hermana Elisa. Pero también tendríais que haber visto las caras de los padres que estaban allí, jeje. Parecían más nerviosos o angustiados que nosotros. Había un niño que lloraba. Seguro que lloraba al verles las caras. A mí algunas me daban risa. Me pareció algo corto. Encima tenía que volver a casa con la llorona de mi hermana, que ahora está con las muelas y no hay quien la aguante. En fin, como me prometieron que mañana volvería, accedí. Pero como no cumplan su palabra se las verán conmigo. Ya os seguiré contando, y no dejéis que mi padre os vuelva loco. Creo que en el fondo se cree que al tener una niña en el cole, se siente más joven de lo que es, jeje. Se pone a veces tan tontín. Pero ha estado muy cariñoso, y le quiero. Y  a mami también.

Un beso a todos, y ¡hasta pronto!

Nuestro hogar puede ser peligroso

Posted by on viernes, 14 agosto, 2009

niño seg e hig

El miércoles, mi hija Irene (tiene dos años y medio) sufrió un accidente fortuito en casa, al caerse de la cama, lo que le produjo rotura de clavícula, y por lo que ahora está pasando unos días malos. Al dolor propio de la fractura hay que sumarle el miedo que siente de realizar ningún tipo de movimiento con los brazos, pues aunque los tiene inmovilizados, podría moverlos y usar las manos. Es una recuperación que irá muy lenta, pero nos dicen los médicos que, en principio, no habrá problemas, pues en éstas edades los huesos sueldan con mucha facilidad.

A raiz de éste incidente he pensado mucho sobre éste tipo de accidentes que ocurren dentro del ámbito doméstico. Normalmente prestamos más atención a factores de riesgo o peligro cuando nos encontramos fuera de casa, es decir, cuando estamos por la calle, en la playa, en la montaña, etc. Sin embargo, nos relajamos y dismunuye nuestra alerta cuando estamos en casa.

Sin embargo nuestro hogar no esta exento de amenazas. En él existen elementos que pueden originar accidentes que pueden crear lesiones a nuestros familiares y que pueden ocasionar hasta la muerte. Si hacemos un ejercicio de memoria, podemos recordar sucesos que hemos visto, por ejemplo en la televisión, sobre ahogamientos, caídas, intoxicaciones, incendios, etc, que han ocurrido en el ámbito doméstico, en la mayoría de los casos con niños como protagonistas, y con resultados trágicos.

Por ello resulta imprescindible conocer aquellos elementos que pueden ser causa de accidente, para evitar su aparición, para prevenirlos. De nada vale lamentarnos, ahogarnos en un mar de lágrimas o de culparnos por lo ocurrido.No es cuestión de crear alarmismo, o de no dejar que nuestros hijos jueguen o se muevan libremente por casa, sino hacer un verdadero ejercicio de prevención y comprometernos a hacer lo que debemos hacer por nuestros hijos, nuestra familia y por nosotros mismos.

La mayoría de los accidentes domésticos se producen por azar. Sin embargo, también se pueden deber a despistes y negligencias evitables. Los riesgos a los que podemos estar expuestos, pueden ir desde una ínfima quemadura o corte a un accidente mortal. Especial cuidado hay que tener ante los productos de limpieza y los medicamentos. Si tenemos niños en casa será esencial guardarlos en lugares seguros. También suelen ser muy peligrosas las instalaciones eléctricas, de gas y de agua.

Debemos evitar dejar a los niños solos en casa, y vigilarlos siempre constantemente. Una buena medida es utilizar aislantes que tapen los enchufes para impedir que nuestros curiosos pequeños sufran algún accidente al introducir sus dedos. También es esencial saber con qué juegan y se divierten, y nunca dejar a su alcance objetos de pequeños tamaño que puedan ingerir. Igual de importante es enseñarles la peligrosidad del fuego y del agua, y nunca dejar que se acerquen solos a la cocina.

Otra de las estancias donde los accidentes son frecuentes es el baño, donde son habituales los resbalones, ya que se suele andar descalzo y con los pies húmedos. Resulta muy útil colocar una alfombra antideslizante en el interior de la bañera y fuera para secar los pies después de la ducha.

En fin, éstos son algunos de los consejos preventivos que os propongo, pero hay muchos más. Nuestra casa está llena de peligros y en nuestra mano está el hacer de ella un lugar más seguro.

¡Mi hija ha cumplido un año!

Posted by on domingo, 9 agosto, 2009

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¡Hola!. Me llamo Elisa, y soy la hija pequeña de Alex. El pasado día 29 de Julio cumplí mi primer año de vida, y mi padre me dijo que podía pasar por aquí a compartirlo con todos vosotros e invitaros a un poco de tarta. ¿Queréis?

Mi padre dice que no hizo fiesta porque hay crisis. Yo le miré a la cara fijamente, pero no me explicó más.  Debe de ser algo que pasa cuando eres mayor, pues estos días también le dolía la espalda. En fín, pero al menos tuve tarta y me cantaron la cancioncilla ésa, que no entendí muy bien la letra pues cantaban fatal. Pero no se lo digáis, que no quiero herirle. La intención es lo que cuenta.

Después mi padre nos vistió a mi hermana Irene y a mi para ir a dar una vuelta juntos. Yo estaba muy contenta, pues también estaba mi prima de Córdoba y mis tios, que habían venido a pasar unos dias con nosotros. Mi padre me prometió que haríamos otra fiesta con mis otras primas y tios y mis abuelos. Así que me voy a ser protagonista dos veces jeje. Al final me gustará ésto de cumplir años, aunque dice mi padre que pronto no querré cumplir más, que soy mujer y lo ocultaré, y se echa a reir con ganas. No le entendí mucho, pero estaba  gracioso y me gusta verlo así.

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Bueno, ya os dejo. Me ha dicho mi padre que puedo volver de vez en cuando a deciros algo. Así que espero que os guste la tarta y os mando besos. Pero pequeños, que soy muy chiquitita aún. ¡Hasta pronto!

El maltrato de las Grandes Superficies

Posted by on viernes, 24 julio, 2009

El trato que recibimos cuando acudimos a grandes superficies, centros comerciales y demás establecimientos anexos a éstos, deja mucho que desear. Como la afluencia de clientes está garantizada, dado que acudimos a ellos aún sin necesitar nada en concreto, incluso como ocio, nos tratan con desdén e indiferencia.

Muy diferente es la manera en que nos reciben y atienden en los pequeños comercios,  que intentan sobrevivir a la avalancha de éste tipo de superficies. Han tenido que ver cómo, poco a poco, nuestras costumbres de ocio y de consumo se dirigían hacia ésos lugares, aceptando que la amplia gama de productos que ofertan no es asumible para sus propios negocios. Así que han tenido que reciclarse y cambiar sus métodos de venta para intentar que nosotros, sus posibles clientes, los prefiramos a ellos. Y lo han hecho a base de una mejor atención, de unas formas y maneras correctas y exquisitas, y de un trato cercano y amable. Todo lo contrario de cómo nos tratan en las grandes superficies, y aún así seguimos acudiendo en masa.

Como ejemplo, os voy a contar una anécdota que me sucedió hace poco. Podrían ser muchas ocasiones distintas las que bien pueden ilustrar lo que os comento acerca del maltrato y malas formas con que nos atienden en éstos sitios, pero relataré ahora la última. En ésta ocasión se trata de un gran establecimiento especializado en juguetería y accesorios infantiles, que tiene nave o edificio propio, pero que siempre está anexo o dentro del recinto de una conocida marca de centro comercial.

Había recibido por e-mail y por correo ordinario, que se iban a iniciar talleres y actividades para los niños. Así que fuimos en una fecha que ponían que habrían actividades y juegos de Pocoyo, un conocido personaje de dibujos animados, que a mi hija mayor le encanta.

A la entrada del citado establecimiento había un cartel anunciando los juegos. Pero, una vez dentro, no vimos ningún sitio preparado para ello. Así que le pregunté a una de las dependientas si me podía decir dónde se realizaría, o el horario. Me dijo que no sabía. La compañera con la que estaba hablando tampoco sabía. Me dicen que acuda al mostrador de información, que allí me dirían. Por supuesto, ninguna de las dos se ofrece a ir a averiguarlo, ni por procurarnos una adecuada atención, ni por su propia información para posibles consultas por parte de otros clientes. Por lo visto tenían cosas importantes que hablar.

Acudo al mostrador de información (¿?) y no tenían ni idea de qué actividades les estaba preguntando. Primera vez que oían lo que yo les preguntaba. Les digo que lo que pone en el cartel que tiene delante de ella, en la entrada a la tienda. ¡Y se pone a leerlo delante de mí! , como si fuera la primera vez que lo veía. Me dice que no sabía cuándo sería, así que lo consulta con otra compañera que estaba allí también, y viene a decirme que sería  a las 17:00.

Decidimos comer allí, en la zona de restauración del centro comercial, para poder estar a ésa hora, pues sabemos lo que le gusta el personaje a mi hija y pensamos que le gustarían los juegos y que se lo pasaría bien. Tras comer, y a la hora que nos indicaron, estamos de nuevo en la juguetería. No vemos, por ningún lado, actividad alguna. Pero como las cosas a veces se retrasan, vamos haciendo tiempo dando una vuelta por el establecimiento.

Al volver al lugar donde supuestamente se realizan, observamos que muchos padres también han acudido al reclamo de la actividad, y los oímos preguntarse dónde sería, si sería más tarde, etc, las mismas dudas e interrogantes que teníamos nosotros ésa mañana y que nadie había aclarado muy convincentemente, aparte de que ya eran las 18:00 horas y allí no pasaba nada.

Veo pasar a un señor que tiene una tarjeta que lo identifica como gerente, así que le abordo y le pregunto. Me dice que la actividad no se va a realizar por problemas de logística, pues no han llegado a tiempo los materiales que se iban a utilizar.

Así que, como os podéis imaginar, me siento maltratado, engañado e indignado, y así se lo hago saber. Le pregunto, además, que desde cuándo se sabía la  cancelación, que porqué no se ha puesto cartel avisando de ello, que porqué no se informa y forma adecuadamente a sus empleados para que sepan informar con rigor y exactitud, así como que estén al día de las actividades que se realizan en la tienda.

Le comento la sucesión de despropósitos que han ocurrido desde ésta mañana, desde el desconocimiento general por parte de los empleados de la tienda de las actividades y talleres, de la falsa información que me dan cuando me dicen que sería a las 17:00, y de la falta de respeto que observo al no informar que se había suspendido por medio de algún cartel informativo.

Además le señalo que observe la cantidad de personas que deambulan por la tienda buscando la actividad ¡¡¡QUE SIGUE PUBLICITADA EN LA ENTRADA!!! , y éso que ya estaba del todo descartada. “¿No le parece a usted, señor gerente, una falta de respeto, un maltrato hacia los clientes, pudiéndose haber arreglado con una mejor formación e información de los empleados, y unos simples carteles orientativos?”.

Incluso la posible cancelación de los talleres por motivos logísticos sería totalmente entendible, siempre y cuando se tomaran las medidas adecuadas citadas anteriormente, lo que crearía menos malestar que de la forma en que sucedieron.

Y lo peor de todo, le comento, es que se ha jugado con la ilusión de muchos niños que venían con la ilusión y la expectativa de ver a su personaje animado favorito, y realizar actividades con ésa temática (mi hija me preguntaba todo el día por ello).

Al no disponer motivos, ni defensa, ni respuesta para mi queja, me dice que hará lo que pueda. Y dando algunas órdenes, colocan algunas mesas y traen algunos juegos expuestos en la tienda para que los niños jugaran con ellos.

He de decir, que el trato de dicho señor gerente (que me perdone, pero no recuerdo su nombre) fue en todo momento correcto y amable. Pero el mal ya estaba hecho, y todo aquello me sonaba a limosna para acallar mi reclamación.

Por todo ello, y otras tantas anécdotas que me han contado, y he sufrido yo mismo, me reafirmo en mi opinión acerca del trato tan diferente que recibimos de los pequeños comerciantes, a éstos grandes centros comerciales fríos e impersonales.

¿Queréis compartir vosotros alguna anécdota? ¿Creéis que exagero?

¡Un saludo a todos!

La vida es un juego de Legos

Posted by on viernes, 17 julio, 2009

Legos

Hoy observaba a mi hija mientras jugaba a los Legos. Iba formando pequeñas figuras con las piezas que tenía ante ella. Dejaba a su lado varias que le gustaba, mientras seguía haciendo otras. A veces, se quedaba mirando alguna de aquellas «creaciones» durante largo rato, para después deshacerla y empezar a hacer otra. No parecía tener ideas fijas o definidas sobre lo que podía formar con aquellas piezas. Tan sólo improvisaba, probaba e intentaba unirlas y ver si le gustaba lo que obtenía. Alguna vez, encontró piezas nuevas, que no había usado, y se lanzaba con una alegría inusitada a hacer nuevas figuras. Una vez me sobresaltó, pues se levantó de golpe, como si de repente recordara algo, y salió  corriendo a su habitación, de donde volvió con más piezas, que quizá había dejado allí olvidadas y donde el feliz reencuentro también le proporcionó nuevos e ilusionantes momentos creativos.

Sólo había que ver su cara. Disfrutaba enormemente haciendo aquellas figuras. Su rostro reflejaba diferentes estados, desde la energía y alegría desbordante mientras las hacía, pasando por las dudas sobre si le gustaba o no, la desilusión, al comprobar que algunas formas que quería hacer no le salían, o la rabia cuando su hermana le tiraba, deshacía o rompía sus «obras maestras». Pero enseguida volvía «a la carga», y empezaba de nuevo a formarlas. Aunque nunca eran ni le salían igual, mostraba satisfacción. Me sorprendía su perseverancia y constancia.

De toda aquella observación me empezaron a venir reflexiones e ideas que parecían estar relacionadas con ciertas preocupaciones que tenía en la cabeza. En éstos días llevo en mi mente el estado anímico que puede tener mi hermano Tomás, debido a ciertos acontecimientos y situaciones personales, y que han traído y traerán cambios a su vida. Así que veía ciertas co-relaciones que podría aplicarlas a su situación, o por lo menos darle «otra visión».

La vida, querido hermano, a veces es como un juego de Legos. Formamos figuras, estructuras, con las piezas que vamos encontrando a lo largo de nuestra vida. Nadie te enseña cómo hacerlas, vas improvisando, probando e intentamos que sean bonitas y sólidas. Podemos llamarlas «familia», «hogar», «hijos», «matrimonio», «trabajo», etc. Aunque se llamen igual, tal vez no se parezcan a otras que han hecho otros a nuestro alrededor con piezas similares. Pero son nuestras «creaciones» y las amamos y nos gustan, por ser fruto de nuestras manos, o de nuestra mente. Mientras las hacemos estamos alegres, orgullosos, y  experimentamos  momentos álgidos de energía y felicidad.

Pero también a veces nos deshacen o rompen nuestras figuras, nuestras estructuras, tal como le pasó a tu sobrina con su hermana. Puede que tengamos momentos de rabia, pues habíamos depositado nuestras ilusiones en ellas, o nos sintamos desilusionados. Pero, como hizo tu sobrina, pasado éste estado inicial, debemos reiniciar nuestra labor con nuevas esperanzas e ilusiones. Puede que encontremos nuevas piezas, o que recordemos otras motivaciones que habíamos dejado olvidadas en otras «habitaciones», en otros lugares, y que ahora al descubrirlas o reencontrarlas nos den nuevas ideas, nuevos estímulos e ilusiones.

Seguro que si aplicamos la misma perseverancia y constancia que me ha demostrado mi hija, una y otra vez, volverá a nosotros la alegría de sentir que podemos seguir formando nuevas figuras y estructuras. Éstas nuevas «creaciones» no serán iguales a aquellas que perdimos. Tal vez ni se parezcan. Pero serán fruto, de nuevo, de nuestras manos, de nuestro propósito, de nuestra voluntad de seguir adelante con optimismo e ilusión, pues seguro que habrán muchas figuras por descubrir en el devenir de nuestros pasos por la vida, donde las piezas irán llegando a su debido momento, aportándonos  infinitas posibilidades «creativas».

P.D.: Dedicado a ti, querido hermano, con toda mi humildad y respeto. No me creo en situación de tener verdades o soluciones universales, tan sólo quería compartir contigo una situación que me hizo pensar y reflexionar. Ojalá te pueda ayudar. Recuerda que los Legos es un juego interminable. Las posibilidades son infinitas. Sigue jugando, hermano. ¡Que seas feliz!

Estoy feliz, soy padre

Posted by on jueves, 30 abril, 2009

Hoy he ido al futuro colegio de mi hija a ver las listas de admitidos para el próximo curso. Ante el inminente inicio de su etapa escolar, no he podido evitar el pensar lo rápido que está creciendo mi pequeña Irene. Estuve toda la mañana pensando en ella, recordando su nacimiento, sus progresos, su evolución. Y me siento bien. Ser padre ha llenado mis días de felicidad.

Recordé que tenía guardado en casa, en algún sitio, un escrito que había echo antes de que ella naciera y en el que expresaba mis dudas,temores, pero también mi alegría ante la proximidad de su nacimiento. Así que lo busqué,  y al encontrarlo y leerlo, sentí de nuevo todas aquellas sensaciones que había plasmado en papel. Algunas, con el paso del tiempo, me suenan ahora un poco «cursis» o «empalagosas». Pero, claro, hay que situarse en aquél momento en concreto, donde faltaba poco para ver nacer a mi primera hija. Dentro de ése contexto, seguro que cualquiera de nosotros ha tenido similares sentimientos y emociones.

Como recuerdo de aquellos días, y en homenaje a mi hija, reproduzco aquí aquél escrito, a la vez que os invito a que me comenteis vuestos sentimientos cuando fuísteis padres por primera vez. Mi resumen serían las palabras que dan título a éste post, estoy feliz, soy padre.

A IRENE

Pronto nacerás. Ésa pequeña célula se ha ido transformando, poco a poco, en una pequeña criatura, en un pequeño ser, que pronto vendrá a la vida. Mi mente también ha necesitado de ése tiempo para ir ordenando ideas y sentimientos. Creía conocer las profundidades de mi alma. Pero cada día salían a la superficie nuevos miedos e inquietudes, a los que he tenido que enfrentarme para no naufragar. Tomé la decisión de encararme directamente a ellos. No como mil veces hice en el pasado, cuando lo rehuía o evadía.

Ver paso a paso tu crecimiento, tu milagroso progreso vital, ha sido totalmente emocionante y la mejor de las ayudas que yo podría necesitar. Ahora ansío el momento de tu nacimiento para, una vez te tenga en mis manos, poder abrir mi corazón por completo y comprobar la intensidad y plenitud de sentimientos y sensaciones que de seguro experimentaré. Un millón de veces me he imaginado ése momento. Sé que no será comparable a nada de lo que haya experimentado hasta ahora. De seguro superarás cualquier expectativa.

Sólo espero que los duendes de desazón y miedo que me invaden se calmen, pues mi alma aún está intranquila y preocupada. Vienes a un mundo donde los problemas y peligros acechan agazapados en cualquier esquina para sorprendernos con su maquiavélica e injusta actividad. Tan sólo espero que los mimos, abrazos y besos con los que llenaré tus días, te ayuden y protegan y te den fuerzas y protección necesarios para superarlos. Espero y deseo que siempre tengas presente que las manos que te ayudarán a mantenerte en equilibrio cuando des tus primeros pasos, siempre estarán dispuestas y preparadas para todos tus futuros pasos y movimientos en la vida. Donde peligre tu equilibrio, ahí te estará esperando tu padre con las manos tendidas hacia tí. No dudes en buscarlas, estarán siempre muy cerca de tí.

Aún no has nacido, hija mía, y se me hincha el pecho de orgullo y felicidad. Mi corazón se agita de esperanza y alegría. También de inquietud y miedo. Pero sé, que con una sóla de tus sonrisas, uno sólo de tus besos, sentiré que todo ha valido la pena. Sentiré que la máxima expresión del amor inundará todos los futuros días de mi vida, y la plenitud y gozo siempre me acompañaran y no existirán más miedos ni temor. Todo, sólo gracias a tí, pues ya lo siento así. Sólo con pensar en tí, hija mía, sólo con invocar tu nombre, Irene.

Jornadas de Puertas Abiertas en los colegios

Posted by on martes, 21 abril, 2009

En éstos días se están celebrando las  «Jornadas de Puertas Abiertas» en los centros educativos, que sirven como una primera toma de contacto de los padres con éstos centros. El inicio de la etapa escolar de nuestros hijos  es  algo esperado e ilusionante. Por eso, dada  su importancia, debemos procurar informarnos y familiarizarnos con las características y servicios que nos ofrecen en el colegio que vayamos a inscribirlos. Así que acudí, junto a mi mujer,  a una de éstas jornadas, pues yo también tengo una hija que inicia su escolarización éste año, y que también nos acompañó en la visita.

Nos recibieron en el Salón de Actos el Director del Centro, el Secretario, el Jefe de Estudios y varios miembros de la Asociación de Padres, encabezados por su Presidenta. Concretamente hablo del Colegio Público Cortes de Aragón. Entre ellos, nos van explicando la metodología de trabajo, objetivos educativos, recursos y servicios del Centro Escolar, así como la oferta de actividades complementarias y extraescolares de que disponen. Atienden, asimismo, las preguntas y dudas de los padres que allí estamos.

Seguidamente nos acompañaron y enseñaron, con detalladas explicaciones, las distintas instalaciones del Colegio (Biblioteca, Sala de Ordenadores, Comedor, Polideportivo,etc.). He de decir, que al enseñarnos las aulas de infantil, fué donde más disfruté, viendo a mi hija sentarse en las sillas que próximamente ocupará y jugando con el material que allí disponen. ¡ Había que ver su cara ! . También ella parecía estar pasándolo en grande.

Finalizada la visita, hay varias cosas que me quedan claras. Una es que el grado de implicación de los padres en la educación de los hijos va en aumento, dada la afluencia que hubo a la visita y comentado con agrado por parte del Director del Centro,y que animaba a continuar a lo largo de toda la vida escolar de nuestros hijos.

Otra cosa de la que fuí testigo, es que la masificación es una realidad y un tema preocupante, y que afecta a la calidad  de espacios y provoca  una situación límite de los recusos, y se traduce en continuos inconvenientes físicos y materiales para un mejor desarrollo de las tareas educativas.

Si además añadimos a ésto que las ayudas por parte de los Organismos competentes son escasas y por debajo de la demanda  del Centro, dá como resultado un déficit en el material necesario para ésa labor.

A pesar de ello, confiamos en la profesionalidad del profesorado y el equipo directivo del Centro para que, cuando nuestros hijos vayan al colegio, adquieran los conocimientos necesarios que les ayuden en su formación y crecimiento mental y espiritual.

¡Mi abuelo vive!

Posted by on miércoles, 8 abril, 2009

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Escribiendo el post anterior, en el que hablaba de nuestros abuelos, he recordado un escrito que le había dedicado a mi abuelo, fallecido en Diciembre de 1998, y en el que intentaba hacerle un homenaje a su vida, intentando interpretarla y valorarla. Como en su momento fué un cierto alivio y desahogo personal el poder explicar la situación emocional que me supuso una pérdida tan importante como la de mi abuelo, y dado el valor sentimental que tiene, me apetece enormemente compartirlo con vosotros. Que sirva también como tributo a cualquiera de nuestros abuelos:

Fué el teléfono, ése maldito instrumento, mayoritariamente portador de malas noticias, el que me transmite la noticia de tu fallecimiento. El sonido de ésa noticia la recibo con sorpresa, pero va llegando hasto lo más hondo de mí, produciéndome un sinfín de emociones y reacciones. Me taladra interiormente, desde la inicial incredulidad, hasta la fatal afirmación de unos hechos que, aunque no deseados, son fatal e irremediablemente ciertos.

Y comienza a partir de entonces una ausencia. Tu ausencia. En ésa ausencia «nuestras paredes se tiñen de tristeza y nuestro corazón se queda enjaulado entre tus huesos». A la vez comienza un imparable retroceso en los recuerdos, que nos trae a nuestra mente tu imagen, tan real y presente, pero yá únicamente perteneciente al pasado. Y es precisamente a lo que nos queremos negar. No quiero que sean yá sólamente imágenes y emociones del pasado. Pretendo que sean del presente.

Por éso comienzo también un fantástico viaje interior, introspectivo e individual. Pretendo crear vínculos entre tu vida, abuelo, y la mía, que me hagan posible sentirte vivo, en el modo en que continúan en mí emociones y experiencias tuyas que aún parecen reales, presentes y tan claramente nítidas en la retina de mi memoria.

Y es cuando me doy cuenta que tengo que rejuvenecer las ideas que se han marchitado a fuerza de ser habituales. Me doy cuenta de lo que fuieste, de cómo viviste y , sobre todo, de lo que nos enseñaste o transmitiste. Por éso comienza a surgir una idea o, más que una idea, una sensación casi real: ¡MI ABUELO VIVE!.

Sí, porque continúa vivo. No sólo su recuerdo entre nosotros, sino también su espíritu, su alegría y su enseñanza. Ël contribuyó a «hacernos», dándonos vida con ello. Supo ponernos debajo de nuestra pie el peldaño adecuado, en el momento oportuno, para que pudiéramos subir por la escalera de la vida, ayudándonos asimismo a formarnos como personas. Comprometiéndonos no sólo con nuestra familia, sino en cualquier reponsabilidad u obligación que así se exigiera. Nos ayudó a salir del nido, que aprendiéramos a buscar nuestro propio sitio y lugar en la vida, a «volar» con nuestras propias alas. Pero nunca rompió ése cordón umbilical que nos unía a él, el cual nos transportaba el amor y la alegría que nos hacía mantenernos vivos y unidos.

Sí, alegría, porque si hay algo que lo caracterizó fué ésa alegría y desparpajo e ironía con el cual siempre se le podía ver. Por éso su recuerdo lo primero que me inspira es una sonrisa. También me inspira paz. Paz que transmitía en sus ojos, sus manos, sus gestos y, sobre todo, en sus palabras. Paz, incluso, en el modo en que te fuiste.

Por ello, son tantas las cosas que podría enumerar como contribución tuya a nuestra vida y siguen siendo tan presentes, que siento que no es sólo un recuerdo. Es una realidad:  ¡MI ABUELO VIVE!.

Tu nieto,

Alejandro.

P.D.: Éste escrito fué publicado en la prensa local de Tenerife, concretamente en la sección de Cartas al Director del periódico «La Gaceta», el 16 de Julio de 1999, y en el «Diario de Avisos»,el 21 de Julio de 1999. En la foto arriba publicada está mi abuelo, Tito, y su biznieto Rafa, mi sobrino.