Archive for noviembre, 2009

¿Ayudamos realmente a las víctimas del maltrato?

Posted by on miércoles, 25 noviembre, 2009

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Hoy es el Día Internacional contra la Violencia de Género. Hemos oído los clásicos mensajes de condena y repulsa. Muchos de nuestros amigos se han sumado a ésta campaña, añadiendo en sus blogs el lazo que simboliza la lucha contra ésta lacra de nuestra sociedad. Y se sigue insistiendo en la importancia de que las mujeres que lo sufren denuncien a sus verdugos.

Pero, ¿realmente ayudamos a las víctimas del maltrato?. Lamentablemente, y teniendo en cuenta los casos reales que conozco de mi entorno, tengo que responder que no. Nos quedan aún muchos asuntos de vital importancia para ellas en las que no se están realizando los esfuerzos necesarios. Parece ser que todo el ímpetu de éstas campañas consiste en condenar a los responsables del maltrato, y repetir una y otra vez en que las mujeres denuncien. Todo son simples palabras, que a ellas, las verdaderas víctimas, no les facilita en  nada decidirse a dar el paso.

¿Nos hemos puesto en el lugar de cualquiera de ellas a la hora de decidir su siguiente paso? A los miedos inherentes de enfrentarse a su agresor día a día, tienen que oír incesantemente la consigna de que lo denuncien. Pero no ven medidas reales. ¿Qué hacer el día después de la denuncia? ¿Cómo vivirán? ¿Quién les ayuda a recuperarse psicológicamente?

Todo se suma y les parece que es un muro difícil de saltar. De los casos que conozco, el apoyo psicológico se resume en que te proporcionan una serie de información sobre centros y asociaciones a los que puedes acudir. Y vas sola. Y allí te citan para dos o tres meses después. ¡Justo cuando más lo necesitan, la ayuda vendría meses después de denunciar! ¡Lamentable!. Además, una vez puesta la denuncia, y dependiendo de la gravedad de cada caso, no se toman medidas preliminares, y son muchos los casos en los que la mujer se tiene que ir de su casa pues el agresor seguiría con la convivencia a la espera de juicio. O sea, que encima que denuncian tienen que esperar las clásicas demoras de nuestro sistema judicial, para que se resuelva su situación.

Aparte de todo éso, pero no menos importante, es la supervivencia económica. Muchas no denuncian porque su única fuente económica de ingresos, es su propio agresor. Y encima estamos en una situación actual de crisis que hace más difícil que ellas encuentren, con la inmediatez necesaria, su propia fuente de ingresos, debido a la dificultad que todos conocemos de búsqueda de empleo. Las medidas y ayudas que se les ofrecen son un largo recorrer de ventanillas e instituciones, sin que todas salgan solucionadas beneficiosamente, sino más bien precariamente.

No quiero decir con todo ésto que no se deba denunciar, sino que también tenemos que asumir que actualmente las ayudas no son justas ni equitativas con la gravedad del problema al que nos enfrentamos, ni con todo lo que rodea tales situaciones. No hay medidas reales, cercanas, y efectivas. Actualmente todo se queda en palabras. El apoyo policial es mínimo, testimonial. El apoyo psicológico ineficaz y tardío. El apoyo de las instituciones finaliza con la denuncia, después se quedan solas.

¿Cómo queréis después de ver todo ésto por mí mismo, que anime a ninguna mujer a denunciar? Quizá el grueso de las campañas deberían enfocarse a solucionar la primera línea de ayuda y apoyo hacia ellas. No ponerles todo el peso de la erradicación de éste problema en que las víctimas denuncien. Sino que ellas vean que es posible «saltar al vacío» porque debajo hay un amplio y mullido colchón que les ayudará desde el mismo momento de la denuncia.

Además debemos resp0nsabilizarnos toda la sociedad, de aislar y condenar a aquellos que sabemos que maltratan y agreden. Sólo si ven que toda la sociedad que los rodea les señala con el dedo y los condena, puede que rectifiquen sus conductas. Por supuesto, también debemos,y tenemos la obligación, de actuar preventivamente y dar una formación y enseñanza adecuada a nuestros hijos, para que éstos en un futuro no expresen ni manifiesten tales comportamientos.

Acabar con el maltrato es posible. Pero hace falta el compromiso y respuesta real de toda la sociedad, así como de las instituciones y organismos que nos gobiernan. La implicación de todos, sea personal o gubernamental será la que dé el estoque final a maltratadores y agresores.

Finalmente, quisiera expresar desde aquí todo mi apoyo y ánimo a las víctimas de agresiones físicas o psicológicas, y mi toque de atención a aquellos que tienen el poder, para que entiendan que no todo son campañas o eslogan, que necesitamos medidas concretas y reales para ayudarlas, y que así se sientan con la fuerza y respaldo necesario para denunciar su situación.

NO MÁS MALTRATO .  NO MÁS VIOLENCIA DE GÉNERO

Inocencia

Posted by on jueves, 19 noviembre, 2009

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Mis hijas me transmiten el mensaje que necesito para días y semanas como ésta, en las que parece que me he subido en una montaña rusa emocional y anímicamente. Me sorprende comprobar que en la sencilla observación de sus movimientos y gestos pueda residir la clave para encontrar el equilibrio perdido.

Y es que en la inocencia que rigen sus actos obtienen la paz que ilumina sus caritas. Sus miradas transmiten la pureza de sentimientos que los mayores hemos abandonado. Irradian alegría. No hay posibilidad de maldad, ni lugar al desánimo ni a la tristeza. Su natural  felicidad la adornan con los besos y abrazos que  te regalan. Sus gestos espontáneos reafirman su andar resuelto y despreocupado de quien mantiene la ilusión de vivir.

¡Cuánto deberíamos aprender de su actitud! Viéndolas es imposible no comprometerse en salvaguardar su alegre y confiada existencia. Así lo siento yo. Soy  responsable de que mantengan su inocencia y su plácida vida. Sé que no puedo garantizarles grandes lujos ni posesiones. Pero tampoco es lo que ellas necesitan realmente. Ellas quieren verme feliz, alegre, implicado en sus juegos, sus travesuras, y colmarles de besos y arrumacos. ¡Éso es lo que de verdad quieren! Y por supuesto es lo que yo deseo.

Por éso, una vez más debo adaptar mis actitudes para erradicar de mi alma cualquier atisbo de pesadumbre o debilidad anímica. Mi espíritu debe transmitirles  felicidad y mis sentimientos deben rodear de amor y cariño sus días. Quiero que encuentren en mi mirada la misma paz que ellas me proporcionan a mí.

Así que tengo mucho trabajo por delante, pues todos sabemos que en la situación actual que vivimos son constantes los problemas y motivos para perder la esperanza, y sucumbir al desánimo. Pero con las dos inocentes sonrisas de mis pequeñajas, ¿quién necesita más estímulo?.

 

P.D. : Las dos inocentes son Irene y Elisa Pardellas. Y por cierto, el pasado sábado día 14 fué mi cumpleaños, que ésta vez no lo publicité mucho por estar algo «afectado». ¡Un abrazo a todos!

Dudas

Posted by on jueves, 12 noviembre, 2009

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Pensando y pensando, se me han creado varias dudas. ¿Podéis ayudarme a resolverlas? :

  • ¿Por qué el Sol aclara el pelo y sin embargo oscurece la piel?
  • ¿Por qué las mujeres cuando se pintan las pestañas abren la boca?
  • ¿Por qué cuando damos de comer a un bebé al acercarles la cuchara abrimos nosotros la boca también?
  • ¿Por qué nunca se ha visto en los titulares de un periódico: “Adivino gana lotería”?
  • ¿Por qué los aviones no están hechos del mismo material que la caja negra?
  • Un parto en la calle, ¿es alumbrado público?
  • ¿Por qué las ovejas no encogen cuando llueve y los jerseys de lana sí?
  • ¿Por qué se lavan las toallas? ¿No se supone que nos hemos lavado antes de usarlas y estamos limpios?
  • Si un abogado enloquece, ¿pierde el juicio?
  • ¿Por qué apretamos más fuerte los botones del mando a distancia cuando tiene pocas pilas?
  • ¿Qué cuentan las ovejas para poder dormir?
  • El mundo es redondo y lo llamamos Planeta ¿Si fuera plano, lo llamaríamos redondeta?
  • ¿Dónde está la otra mitad de Oriente Medio?
  • ¿Qué tiempo verbal es “no debería haber pasado”? ¿Preservativo imperfecto?
  • Cuando una mujer está encinta, ¿está también en compact?
  • ¿Por qué las mujeres con curvas más “aerodinámicas” son las que más resistencia ofrecen?
  • Si volar es tan seguro, ¿por qué se llama al aeropuerto “terminal”?
  • ¿Por qué cuando llueve levantamos los hombros? ¿Acaso nos mojamos menos?
  • ¿Por qué para apagar Windows hay que ir al botón Inicio?

Algunas de éstas cuestiones me llegaron por pps. Espero que al menos os hayan intrigado algunas, y otras os hayan hecho reír. La intención era compartir un poco de reflexión y humor con vosotros. ¡Saludos!

«Lo peor de la crisis ha pasado»

Posted by on domingo, 8 noviembre, 2009

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Éstas son las palabras y el mensaje que nuestro Presidente y sus ministros nos repiten sin cesar. Yo les pediría que dejaran de engañarnos, que  dejen de repetirnos que «tenemos que hacer un esfuerzo conjunto» y se pongan a trabajar en buscar soluciones eficaces y reales, que ya basta de palabras, que necesitamos acciones.

El día a día de nuestro país nos demuestra la ineficacia de nuestros actuales gobernantes en la búsqueda de salidas y nuevas medidas que ayuden a enfrentarse a la actual crisis y a  frenar la desmedida destrucción de empleo. No queremos mensajes de ánimo ni de esperanza, sino que queremos verlos actuar. Y si no se ven capaces de hacerlo que dimitan y dejen paso a otros.

Y es que estoy harto de ver a la clase política inmersa en luchas de poder y ataques mutuos, mientras muchos de los ciudadanos de a pie no tiene ni para comer. Estoy harto de ver más y más casos de corrupción de aquellos políticos de los que esperamos su ayuda, pues es su misión como representantes del pueblo, mientras cientos de españoles pierden su empleo. Estoy harto de ver la sonrisa de nuestro Presidente cuando dice que «lo peor ha pasado», mientras veo las lágrimas de muchos de mis amigos, familiares , y amigos por perder sus casas, o no saber qué dar de comer a sus hijos. Estoy harto de ver a cientos de empresarios sin escrúpulos, que agarrándose a la excusa de la psicosis y el miedo a la crisis y a la pérdida de empleo, presionen y extorsionen a sus empleados, suprimiendo vacaciones, bajando sueldos u obligando a excesivas y maratonianas  jornadas laborales.

¿Dónde «ha pasado lo peor», Sr. Presidente? Le invito a acompañarme en un día a día normal mío, para que vea la realidad de nuestro país, pues desde vuestro sillón está claro que no queréis ver la verdad. Le invito a acompañarme a visitar empresa a empresa, dejando decenas de Currículums a diario, que ya se han convertido en varios cientos, mientras observas que como tú hay otros muchos más, que no nos rendimos y vamos allá donde creemos que puede haber una posibilidad u oportunidad de encontrar empleo. Y oiremos las respuestas de los empresarios, donde lejos de augurar nada esperanzador, nos dicen una y otra vez que «no hay nada». También visitaremos las oficinas de empleo, atestadas de esperanzas y desilusiones, y finalmente  veremos en la televisión un telediario, u otros programas o reportajes, y observar otros miles de dramas personales.

¿Cómo cree que nos sentimos entonces, Sr. Presidente, cuando le oímos éso de «lo peor ha pasado»? Para muchos, la mayoría, de los españoles  no «es pasado», «ES PRESENTE«.  ¿Para dónde está mirando usted? Encima la clase política estimula nuestro desánimo, pues se multiplican sin cesar los casos corrupción, a todas las escalas, y donde comprobamos que su único estímulo al llegar al poder es el autoenriquecimiento. Además observamos las luchas internas por el sillón de un banco, o por posicionarse en ventajosos puestos de poder. ¿No se requiere de ellos una actividad social y pública, de servicio al ciudadano? Yo diría que ahora mismo están «a su propio servicio».

A veces tengo el convencimiento de que la crisis no la inició la especulación inmobiliaria, sino la cantidad de robos que a escala política han esquilmado las arcas de ayuntamientos y demás organismos públicos. La crisis es el resultado de que se han llevado nuestro dinero, de que cientos de políticos han alargado su guante para llevarse todo cuanto han podido. Y éso nunca volverá. Nadie devolverá todo lo robado. Son inteligentes y dispersan «sus fondos» en sociedades ficticias, o a nombres de otras personas,etc. Cuanto más roben, menos consecuencias judiciales. ¿Pasará lo mismo con alguien que robe comida para sus hijos?.

En fin, no quiero seguir más con éste hilo de negatividad. NO es mi estilo. Pero a veces uno necesita desahogar cierto odio, cierto desánimo, cierta vergüenza ajena y malestar. Entenderéis ahora mi «desaparición» de los últimos días, en que no escribía ni comentaba. Pero me había atrapado la desilusión, y andaba desanimado. Aún así, mañana me levantaré con mi mejor sonrisa, cogeré la carpeta de los C.V. y me lanzaré de nuevo con optimismo a la búsqueda de mis metas.

¡Un saludo a todos! Y gracias a ti, Mery, y muchos besos, pues tu comentario fué lo que me hizo «reaccionar».

 

P.D.: Las viñetas que ilustran el post las he sacado de la galería del humorista Ramón de la edición digital del diario «El Día».