Aunque el refranero popular diga “Vas para detrás, como los cangrejos”, yo, que tantos cangrejos he observado en mi tierra natal, opino que van para los lados, caminan lateralmente. Y ése es “el mal” que creo que tengo, pues desde hace algún tiempo creo que mi día a día transcurre linealmente, que ando de un lado a otro, pero sin avanzar.
Ésto se refiere, principalmente, a lo que atañe a la búsqueda de empleo. Y es que mi “jornada” comienza cuando dejo a mi hija en el colegio, y paso toda la mañana entregando CV de empresa en empresa, recorriendo polígonos y calles de la ciudad. Las tardes las dedico a mis dos pequeñas, pero por la noche me pongo a enviar los CV a empresas que contacto a través de la Red, vía mail. Y así todos los días.
¿Qué sentimientos experimento? Muchos y muy variados. Y éso se debe a que te encuentras con que somos muchos los que estamos así. Coincido en muchas empresas con otras personas que, como yo, acuden a dejar sus CV. Al cruzarnos las miradas, puedo entender lo que siente un pescador que está en un rincón de la orilla sentado tranquilamente, intentando pescar algo, y observa que llega otra persona a situarse próximo a él: “!Me ahuyentará la pesca! ¡Lo poco que haya, seguro que se lo lleva ahora él!”,etc.
La situación actual, de baja creación de empleo, hace que veamos a los demás como adversarios, como rivales. Por un lado nos enoja. Pero también provoca que nos decaigan los ánimos. Y peor aún son muchas de las actitudes y malos modos de aquellos sitios a donde acudimos, con cierta esperanza, a preguntar sobre alguna posibilidad de empleo, donde ni te miran a la cara. Se limitan a alargar la mano para que les dejes un CV, para luego depositarlo en una bandeja cercana, donde observas que hay muchos más, y ni se molestan en decirte nada más.
Todo ello hace que constates que para ellos se ha convertido en algo rutinario la recepción de CV, y que en el supuesto caso de que necesiten a alguien tienen tantos candidatos como para crear 20 nuevas empresas. Por no decir que las frases que nos dicen en algunos de éstos lugares hacen que el poco optimismo que tengas sucumba: “Ya sabes cómo está todo” , “Por el momento no hay nada”, ”La cosa está muy parada, hay que esperar”, etc. ¡Si éso yá lo sabemos! ¡Que somos nosotros los que estamos en paro, yendo de un sitio a otro con las mismas respuestas!.
Para colmo, si tienes la suerte de conseguir una entrevista para una supuesta oferta laboral, compruebas que para muchos empresarios éste año les está viniendo muy bien para poder desarrollar sus técnicas mafiosas. Te exigen mil requisitos, y te ofrecen cantidades salariales y condiciones laborales que te hacen sonrojar de vergüenza ajena: “¿Me lo estará diciendo en serio?”. Pues sí, lo dicen muy en serio, y encima te miran con desprecio e indulgencia, como si te estuvieran haciendo un gran favor y no debieras tener ninguna objeción.
Tampoco ayudan mucho las noticias que leemos en los diarios o vemos en la televisión. Los mensajes que recibimos de los políticos no hacen precisamente que alberguemos muchas esperanzas de mejora de la situación actual. Además ya hay muchos estamentos y estudios europeos e internacionales que auguran que la economía española será la única que no crezca éste año, y que estaremos a la cola de Europa en la recuperación económica.
¿Consecuencias de todo ésto? Te pasas los días pensando………..pensando …….. pensando ………. pensando…….. pensando ………. pensando. Tus ánimos decaen y tu carácter experimenta cambios que no te agradan. Toda la familia se vé afectada. Aunque uno no quiera, tu paciencia con las niñas disminuye, estás más irascible. Tu relación de pareja experimenta silencios, cada uno con su particular preocupación. Un espíritu jovial y alegre puede llegar a ensombrecerse y apagarse, debido al sentimiento de culpa, debido a la preocupación de no encontrar soluciones siendo tu responsabilidad, etc . Puede que necesites más apoyo, más comprensión. Pero como los dos miembros de la pareja pasan por preocupaciones similares, la tan ansiada ayuda te puede parecer precaria, pues ambos tienen que luchar contra sus propios “demonios” y miedos.
Afortunadamente, siempre parece que sale el Sol, o un bello arco iris, tras la tormenta. No es que se hayan arreglado o solucionado los problemas, pero tomas conciencia de tu estado y te reafirmas en tu intención de que no pase un día más dejando que todo ésto afecte a tu familia negativamente. Yo así lo estoy intentando. Me he jurado a mí mismo, y a mi mujer, que voy a intentar recuperar con todas mis fuerzas, mi estado emocional y anímico anterior. Voy a intentar seguir con mi búsqueda laboral, pero sin dejar de tener presente que mis hijas son lo más importante, y que ellas esperan a un padre amoroso, que entienda sus “peculiares” comportamientos, juegos y travesuras, y no pierda la sonrisa ni la paciencia con ellas.
Para mí, la estabilidad económica que debo procurar a mi familia es primordial, pero también son fundamentales las relaciones afectivas y emocionales. Para éso también necesito el apoyo de mi pareja, para que juntos podamos sobrellevar todo ésto, pero procuremos que no nos afecte en nuestra relación. Está claro que cada uno tiene una manera de enfrentarse a los problemas, y afecta de una manera distinta. Pero si no descuidamos la parte afectiva, los momentos de cariño o de ternura, la complicidad y unión entre ambos aumentará y ganaremos en confianza y esperanza en un pronto arreglo de la situación. Y, por supuesto, éso hará que lo que perciban y reciban nuestras hijas también sea amor, comprensión y cariño.
Así lo deseo, y así lo espero. Ojalá pronto comience nuevos “andares”, nuevas formas de moverme, para abandonar el “mal del cangrejo” y pueda desplazarme hacia adelante.












