Archive for marzo 6th, 2010

Diálogo interior

Sábado, 6 marzo, 2010

-         Eres demasiado rígida. Relájate un poco y disfruta del momento.

-         Si todos fueran como tú no sé qué sería de nosotros.

-         ¿Por qué?

-         Porque todo acto acarrea consecuencias, y hay que intentar anticiparse a ellas para evitar que nos afecte.

-         Sí, pero también puede que evites hacer cosas por miedo a ésas consecuencias y sin embargo no sean para tanto. O que te pierdas la vivencia en sí.

-         Si causa dolor, prefiero evitarla.

-         Pero no lo sabrás si pones en cuarentena todo lo que sucede ante ti.

-         Si te expones, puedes salir perjudicado.

-         O beneficiado.

-         ¿Qué quieres decir?

-         Que a veces hay que dejar que ocurran las cosas, experimentar, probar.

-         Eso es de insensatos.

-         No lo creo. Sólo así podremos descubrir nuevas sensaciones o experiencias. Algunas puede que resuelven ser dolorosas o poco gratas. Pero, ¿crees que merece la pena perderse las buenas, o placenteras, por miedo?

-         No es miedo, es precaución. No todo lo que viene a nosotros es bueno.

-         Y no todo es malo.

-         ¿Prefieres curar que prevenir?

-         ¡Prefiero VIVIR! , y puede que a veces padezca dolor, pero sólo así me aseguro que también tendré momentos gloriosos, tanto de emociones como de sentimientos.

-         Eres un soñador. Yo soy realista.

-         Tolstoi dijo una vez: “La razón no me ha enseñado nada. Todo lo que yo sé me ha sido dado por el corazón”.

-         ¿Y qué quieres decir con eso?

-         Que a veces deberíamos dejar de cuestionarnos tanto las cosas, y sólo así obtendremos grandes enseñanzas. Tanto para bien como para mal, si ponemos una barrera ante nosotros ni aprenderemos de unas ni de otras. Cada cosa, cada vivencia, puede darnos una enseñanza vital. Aparte de la experiencia vivida en sí misma. Crecemos cuando aceptamos el negro y el blanco en nuestras vidas, y toda la restante gama de colores que nos ofrece la paleta de la vida.

-         Ahora te pareces a mí.

-         ¿Por qué?

-         Porque estás razonando.

-         Pero sin poner obstáculos que frenen mi avance. Sigo caminando mientras experimento, aprendo, intento, pruebo, etc.

-         Por cierto, ¿cómo me dijiste que te llamas?

-         Yo me llamo CORAZÓN. ¿Y tú?

-         Yo me llamo MENTE.

-         Deberíamos de dejar de estar siempre enfrentándonos, y ser socios, compañeros de viaje.

-         Difícilmente podré dejar de pensar, de razonar. No puedo dejar que actúes por ti mismo. Eres peligroso.

-         Eso se llama miedo, ya te lo he dicho. Por el contrario si caminamos juntos, podremos vivir emociones, experiencias, pasiones, etc, mientras aprendemos de ellas y sacamos conclusiones para el futuro. Se trata de no poner límites a nuestra existencia emocional.

-         Pero, ¿y si hay dolor?

-         Lloramos, aprendemos, y seguimos caminando. Igualmente, también habrán momentos felices que disfrutaremos con toda la intensidad que podamos, y seguiremos caminando. Todo será un suma y sigue. Pero creceremos en sabiduría y emoción si vamos juntos, lo vivimos juntos, y lo aprendemos juntos. ¿Qué te parece?

-         No sé. No te prometo nada. Pero lo intentaré.