Heridas que no cicatrizan

This entry was posted by on Domingo, 24 mayo, 2009 at

El pasado día 21 de Abril fue el aniversario de la muerte de alguien muy especial para mí. Y no sólo para mí, sino para muchas personas de su entorno que sufrieron, y sufren, su pérdida como algo muy doloroso. Además, el haber encontrado la muerte en un accidente de tráfico,y a la temprana edad de 28 años, provoca  que haya sido especialmente violento y traumático.

Se llamaba José Tomás, aunque todos lo llamábamos Jose (sin tilde). Se cumplen ahora 19 años de su pérdida, y muchos me tildan de exagerado y de que ya tendría que haberlo superado y aceptado. Me dicen que después de tanto tiempo , ya deberían estar curadas las heridas. Yo siempre les comento que hay heridas que no cicatrizan, y que el dolor se siente inalterable al paso de los años.

Quisiera expulsar demonios internos, calmar mis recuerdos y expiar mis culpas públicamente. Necesito compartir algunas circunstancias anteriores al suceso, así como relatar los acontecimientos inmediatamente anteriores, pues ni mi propia familia, ni sus seres queridos, conocen todos los datos. Puede que después de leerlo, comprendan mi dolor y angustia, y compartan conmigo lo injusto de aquél accidente.

Primeramente me voy a remontar a algunas semanas antes de su muerte. En cuanto a su personalidad, todas las personas que alguna vez tuvieron tratos con él coincidirán conmigo en que era alegre, comunicativo, espontáneo, sincero, totalmente comprometido en ayudar o apoyar a los demás, y con una sonrisa continua que contagiaba e irradiaba felicidad. De ahí que su pérdida también produjera una sensación de vacío profundo.

Por aquellos días yo lo consideraba mi mejor amigo, y , más que éso, como un hermano mayor. Muchas horas pasamos juntos de confidencias y tertulias. Nos movían similares pasiones o aficiones, así que pasábamos mucho tiempo juntos, tanto de viajes de aventura, como de todas las interminables caminatas y días de trekkings que nos permitieran  nuestros trabajos. Además íbamos al gimnasio juntos.

Ésto hacía que a veces tuviera problemas en casa, pues estaba casado y su mujer no compartía, ni entendía,ni apoyaba, ni sus aficiones ni sus objetivos. Intentaron muchas veces acercarse en sus respectivas formas de ver la vida. Intentaron integrarse cada uno en la visión que tenía el otro sobre su idea o forma de ocio. Pero no prosperaban las iniciativas. Cada uno defendía su ideal, y era imposible conciliarlos.

Así que un buen día me dice que no quería seguir viviendo así. Que necesitaba aprovechar cada día para intentar ser feliz, y que veía que se le escapaban tanto la vida, como sus energías, en luchar por algo que no iba a hacer feliz a ninguna de las dos partes. Al final habla con ella y le comenta que la separación es la mejor opción, que son muy jóvenes y que no pueden perder la oportunidad de ser felices, o solos, o con otra persona, por continuar con una relación que no les gratificaba a ninguno de los dos.

Y en éso quedaron, a pesar de que mantuvieron la fachada mientras él buscaba casa.  Como yo también había intentado independizarme alguna vez, me propuso que buscáramos piso juntos para compartir. Así que nos pasamos los días siguientes visitando pisos. Jose llevaba un portafolios donde tenía apuntadas direcciones y precios y nuestra valoración. Se le veía contento, ilusionado. En aquellos días parecía que había vuelto a reconciliarse con su espíritu alegre y jovial, y expresaba todo lo que quería hacer a partir de ése momento.

Sin embargo, él no tuvo tiempo de encontrar casa, pues ocurrió el accidente en ése período de búsqueda. Nadie supo nada, ni de su decisión de separarse, ni de su búsqueda de piso conmigo. De hecho, a día de hoy, creo que muchos se están enterando ahora, leyendo éste escrito. Su mujer, después de su muerte, mantuvo la postura de viuda triste y ésta historia nunca fue contada, nunca fue revelada, ni siquiera por mí mismo.

Los motivos que hicieron que ella no lo contara, los desconozco. Tal vez no quería admitir el fracaso de su matrimonio, previo al accidente, para que nadie pudiera culparla o responsabilizarla de alguna posible inestabilidad emocional de su marido, y por extensión, consecuencia de su muerte. Tal vez, a efectos de prestigio, posición social o imagen, prefería quedar como la pobre viuda que ha perdido a su joven esposo en un fatal accidente de tráfico. De hecho con su actitud y miradas en el entierro de Jose, parecía que estaba interesada en que se mantuviera ésa versión, pues sabía que sólo yo podía cambiar ésa versión.

En cuanto a los motivos por los cuales yo tampoco conté nada, a decir verdad no lo sé muy bien. En parte, en aquellos momentos ya todo me daba igual, en el sentido de que lo peor que llevaba era mi supuesta propia responsabilidad en el accidente, que relataré más adelante, y el sentimiento de profunda tristeza que me producía el hecho de que Jose no hubiera tenido la posibilidad de ser feliz de nuevo, que no tuvo tiempo de empezar su nueva vida, de que no tendría más su compañía, ni sus consejos, ni su recuperada alegría.

Quizá opté por el camino más fácil. Me culpo cada día por ello. Estuve mucho tiempo encerrado en mí mismo. Estuve errante, profundamente depresivo, pesimista, odiaba la vida y su sistema cruel de erradicar sueños, odiaba la realidad que veía cada día, odiaba que la vida siguiera a pesar de que se perdiera un alma como aquella entre nosotros. Incluso estuve viviendo algún tiempo en casa de su madre, para juntos encerrarnos más en nuestro propio dolor, y acompañar nuestros eternos días grises.

Pero sobre todo, el convencimiento de mi propia culpa, de mi responsabilidad en el accidente, me mataba, me hundía cada vez más, y ha hecho que siempre lleve una herida sin cicatrizar, siempre sangrante, siempre dolorosa, y que revivo irremediablemente muchos días de mi vida, y que se vuelve doblemente dolorosa en cada aniversario.

Y llegamos a la noche en cuestión. Era viernes noche. Teníamos la costumbre de que si salíamos por la noche, y veíamos que se nos iba a echar el amanecer encima, íbamos a la Playa de las Teresitas a despejarnos un poco, echarnos unas carreras para activar el cuerpo, y bañarnos, antes de ir al gimnasio, como cada sábado, a practicar Aikido (arte marcial). Por eso yo siempre tenía la bolsa del gimnasio, con ropa de recambio y demás, en el maletero de su coche.

Aquella noche empezó como una de tantas, lo que cambió fue el final. Estuvimos por La Laguna, zona universitaria de bares, hablando, riendo,escuchando música, conversando sobre nuestro próximo futuro, debatiendo próximas excursiones o viajes,etc. Próximo a amanecer desayunamos algo en una cafetería y enfilamos rumbo a Las Teresitas. Al paso de Santa Cruz, capital de la Isla de Tenerife, y lugar donde yo vivía, recuerdo que el día antes había llevado el kimono  de Aikido a mi casa a lavar y no lo había recogido, así que le dije:

- Jose, que me he dejado el kimono en casa. Hacemos una cosa. Si quieres me dejas aquí (estábamos por la Avenida de Anaga) ,para ir a casa a cogerlo, tú te vas a Las Teresitas, te echas una carrera, te bañas si quieres, y al regreso me recoges y tiramos para el gimnasio. ¿Qué te parece?.

- Vale, sí, lo hacemos así. Así no se hará muy tarde, hasta que prepares tus cosas y éso, que hoy vamos medio pillados. Me voy yo, y a la vuelto te recojo en tu casa, para que no estés esperando en la calle, ok?.

-Vale. Entonces, hasta luego.

-Hasta luego, no tardo nada.

Y ésas fueron sus últimas palabras. En tan sólo dos o tres kilómetros después, en la Autovía de San Andrés, que une Santa Cruz con la Playa de las Teresitas, tuvo un choque frontal con un vehículo del sentido contrario, falleciendo al instante. Pero yo aún no era sabedor de éste trágico suceso.

Después de dejarme Jose, corro a casa a por mis cosas. Cojo el traje de aikido, y preparo un bolso de deporte con algunas cosas. Como sabía que tardaría algo más me tumbo un momento en la cama, a descansar un poco. Me quedé dormido. No sé el tiempo que pasó. Sólo sé que me despertó el sonido de voces en la puerta de casa, pero en ésa ligera inconsciencia y letargo del sueño, no tomaba cuenta de la realidad. Era mi madre hablando con Leo, el hermano de Jose:

- ¿Alejandro está aquí?

- Sí, está en la cama. Espera, que le aviso que estás aquí.

- No, no, déjalo. No pasa nada.

- Espera hombre, que le aviso. Pasa dentro.

-No, no, que me tengo que ir.

Y ahí fue cuando abrí los ojos de golpe, y salí corriendo hacia la puerta. No llegué a tiempo, Leo se había marchado, pero comprendí de golpe que algo había pasado. Leo sólo quería asegurarse, en los primeros momentos de incertidumbre y con falta de información por parte de las autoridades, de que yo no estaba con su hermano, pues sabía cuáles eran nuestras costumbres.

Las siguientes horas las recuerdo como en una nebulosa, como diapositivas en una consecución de imágenes que no logro hilar con cordura: la confirmación fatal de mis sospechas, la aceptación de su muerte, las llamadas pertinentes,etc. Sí recuerdo que al llegar al hospital, sólo estaba su madre, que, al verme, se abrazó a mí, mientras decía:

- Alejandro, hijo mío, pensaba que estabas con Jose. ¿Y yo que le hubiera dicho a tu madre entonces?

Me sobrecogió que ésta buena mujer, aceptado el hecho de que perdía a su hijo, le preocupaba enormemente la posibilidad de que yo hubiera tenido la misma mala  fortuna que su hijo y de que cómo se lo diría o comunicaría a mi madre.

A ésto hubo cierto tipo de interrogatorio por parte de la Guardia Civil, sobre si habíamos bebido alcohol o tomado drogas ésa noche. La verdad es que tampoco me creían mucho cuando les decía que no, que éramos deportistas. Les resultaría extraño saber de dos jóvenes que su afán noctámbulo era más bien coloquial y comunicativo, que de otros excesos.

Otro recuerdo que tengo, es de cuando acudo, junto a mi hermano Tomás,  al lugar donde tenían el coche, hecho un amasijo de hierros. ¡Qué impresión me produjo!. Cada vez que imaginaba su cuerpo dentro de aquella chatarra en la que se había convertido su coche, me producía un dolor que no sabría describirlo. Y ése dolor me acompaña toda mi vida. Tenía que apartar la vista de aquél horror. Sabía que aquellos rastros de sangre eran de mi leal amigo. Algo moría dentro de mí también.

En el vehículo comprobé que, en el momento de su muerte, iba escuchando un cassette que le había grabado yo (estaba introducido en el radio casette y no había saltado). Me llevé de allí su kimono de aikido, que conservé 15 años, hasta hace sólo 4 años, cuando vine a Zaragoza, para iniciar una nueva vida, y quise dejar atrás cosas dolorosas y pasar página de éste y otros acontecimientos.

En un momento dado, desde el mismo día del accidente, empecé a ser consciente de cuál había sido el error ésa noche.  ¡No lo había tenido que dejar sólo !. Cuando empezaron las especulaciones o teorías sobre la causa del accidente, se barajaba la posibilidad de que se hubiera dormido, pues no había otro motivo aparente para que Jose desviara ligeramente su trayectoria hacia el sentido contrario, produciendo el choque frontal con el otro vehículo. Yo mismo acudí al lugar, junto a mi hermano, intentando explicarme los motivos.

Así que más profundamente fue calando en mí la idea de que, efectivamente, se hubiese dormido. Además recordé que en cierto momento de la noche, él había cerrado un segundo los ojos mientras conducía, como si estuviera cansado o se durmiera. Pero como íbamos hablando, enseguida se recobró y no se lo volví a notar en toda la noche. Sabía que, a causa de la situación en casa, no estaba durmiendo ni descansando lo necesario, y pasaba muchas horas fuera de casa, para evitar enfrentamientos con su mujer. Además su madre me comentó que alguna vez iba a su casa a dormir. De ahí su ansia por encontrar piso, para no seguir escondiendo ésa situación. Pero no le dió tiempo.

¡¿Por qué le dejé sólo?! Estoy convencido que si le hubiera acompañado, nada hubiera pasado. Si hubiera ido con él, hubiéramos ido hablando, y no se hubiera dormido. Hay quien me dice que no era mi destino, que, tal vez, incluso hubiera perecido yo. Yo no lo creo. El destino se torció por un acto mío. Lo normal hubiera sido que estuviéramos juntos, como cada sábado. Yo modifiqué el destino al salir de la ecuación y dejarlo sólo.

Sólo yo, soy responsable de lo sucedido. Había observado algún síntoma de somnolencia y le dejé sólo. ¿Puedo considerarme amigo después de ésto?. Le fallé en una etapa crucial, sabiendo de su estado físico y emocional. Cada día, cada año me lo recuerda mi Conciencia. A ella no puedo engañar.

Ni siquiera las lágrimas han hecho que pueda cerrar las heridas. Ni siquiera el tiempo ha  hecho que disminuya mi dolor. Por eso necesitaba expiar mi culpa, soltando al exterior mi pena. Aunque las lágrimas vuelven, sé que acepto mi pecado. No pretendo borrarlo. Viviré con ello.

He tratado de vivir guiado  por el amor, como tantas veces hablé con él, he intentado aprovechar cada día, cada momento, pues la vida es efímera y corta, le he mantenido vivo en mi mente y mi corazón, y por supuesto, he procurado que su sonrisa, su alegre visión de la vida, acompañe e ilumine mis días.

Tan sólo, Jose, espero que, estés donde estés, me hayas perdonado. Yo aún no lo he hecho.

33 Responses to “Heridas que no cicatrizan”

  1. Alex, se que ya te lo habrán dicho muchas veces, y que seguramente no te servirá de mucho, pero aún así te lo digo: tú no tienes la culpa. Nunca sabrás lo que podía haber pasado si las cosas hubieran sido de otra manera, pero lo que es seguro es que tu no eres responsable, fue un accidente, desgraciado, pero en un accidente.

    Un abrazo muy fuerte

  2. Alex, amigo, no intentaré convencerte de nada. Lo que tú sientes es tuyo y sólo cuando decidas perdonarte por lo que nadie se atrevería a culparte es que podrás separar las situaciones tan lejanas en el tiempo pero tan cercanas aún a tu corazón y empezar a ayudarte. Aunque creo que has empezado a hacerlo ya, contando por primera vez públicamente esta triste historia. Deberías sentir alivio sólo por ello y luego continuar hasta lograr cerrar esas heridas definitivamente, lo que no significará que la herida desaparezca.
    Eres un ser humano bueno, noble, afectivo y que por eso sufre. Quizás con el tiempo puedas entender que si dejas de sufrir algún día, ello no te convertirá en una mala persona.
    Mi más sincero aprecio, amigo.

  3. Alex, la vida sigue y no era tu momento, aunque desgraciadamente para tu amigo lo fue.

    Tu condena, la cual te has impuesto tu (¿quizás injustamente?) es recordar este accidente como culpa tuya , y que crees que probablemente podrías haber evitado.

    No sigas haciéndolo, y mantén en el recuerdo siempre los buenos momentos que compartites con tu amigo, porque seguro que el así lo querria.

    Saludos.

  4. Hola Alejandro, me quede sin palabras, creo que no cicatrizan nunca del todo, pero se puede llegar a vivir con ello sin que sea un dolor constante, mi consejo es olvida l final, y recuerda siempre el camino que hicisteis juntos. Te hará mas feliz, y seguro que el también lo sera.
    Un saludo

  5. Hola Alex,

    Yo también me he quedado sin palabras y con un nudo en la garganta.

    Es normal que aún lo recuerdes y que a esa herida le cueste cicatrizar pese a los años. Pero cuando se pierde a alguien tan importante, supongo que no se le olvida en toda una vida.

    Sólo deseo que te quedes con lo bueno de tu amigo, que seguro que fue mucho y dejes atrás el dolor.

    Un abrazo amigo.

  6. Es una historia trágica. Siento los desgraciados momentos por los que habéis pasado tanto tú, como la familia de José.

    Sé que da igual lo que digamos en los comentarios, el que tiene que asumir que no fue culpa tuya eres tú. Pero ya has dado el primer paso desahogándote.

    Nunca sabemos en qué instante se nos va a acabar el tiempo. A él le tocó en ese momento, como te podría haber tocado a ti al cruzar la calle esa misma madrugada. Y ninguno de los dos serías culpables de ello.

    Tuvisteis la fortuna de compartir vuestras vidas y ahora le haces el honor de mostrarle como una persona excelente.

    Ánimo

    Abrazote

  7. Uve

    “Había una vez un rico Califa en Bagdad que era muy famoso por su sabiduría y su bondad. Un día, el Califa envió a su sirviente Abdul al mercado a comprar comida. Mientras Abdul estaba mirando los puestos del mercado, de repente sintió un escalofrío . Notó que alguien estaba detrás de él. Se volvió y vio un hombre alto vestido de negro. No pudo ver la cara del aquel hombre porque la tenía cubierta por una tela, pero sí sus fríos ojos. El hombre le estaba mirando fijamente y Abdul comenzó a temblar.
    - ¿Quién eres? ¿Qué quieres? – preguntó Abdul.
    El hombre de negro no respondió.
    -¿ Cómo te llamas? – le interrogó nerviosamente, de nuevo, Abdul .
    Yo soy… La Muerte. – El extraño respondió secamente y se fué.

    Abdul dejó caer la cesta de la compra, se dirigió corriendo al palacio y entró deprisa y corriendo en la habitación del Califa.
    -Lo siento, señor. Tengo que dejar Bagdad inmediatamente – dijo Abdul.
    -¿Por qué?¿Qué ha sucedido? – preguntó el Califa.
    - Acabo de encontrarme con la Muerte en el mercado – replicó Abdul.
    -¿Estás seguro? – le interpeló el Califa.
    - Sí, completamente seguro . Estaba vestido de negro y me miró fijamente. Voy a ir a la casa de mi padre en Samara. Si voy ahora mismo, estaré allí antes de la puesta del sol – dijo Abdul.

    El Califa pudo ver que Abdul estaba aterrorizado y le dio permiso para ir a Samara.
    El Califa estaba perplejo y no entendía nada de aquel asunto, pero, como le tenía mucho cariño a Abdul, se enfureció mucho porque su criado había sido atemorizado por ese extraño del mercado. Entonces decidió ir allí a investigar aquel oscuro asunto. Después de un rato, el Califa encontró al hombre de negro y le increpó:
    -¿Por qué atemorizaste a mi sirviente?.
    -¿ Quién es vuestro sirviente? –le respondió el extraño.
    -Su nombre es Abdul – contestó el Califa.
    -Yo no quería atemorizarle. Estaba sorprendido de verle en Bagdad – replicó la Muerte.
    -¿Por qué estabas sorprendido? – preguntó el Califa.
    Estaba sorprendido porque tengo una cita con él…esta noche… en Samara”.

    A veces el destino y la muerte se unen para hacer este tipo de cosas. Si tu hubieras ido con él ese día, y no se hubiera dormido… tarde o temprano hubiera pasado otra cosa Alex …

    Esta entrada me llegó muy dentro porque, aunque conozco a colegas y gente que han corrido esta mala suerte, y pueda extrañarlos un día o recordarlos en su aniversario, ninguno ha sido como el de una persona muy muy muy especial para mi. Sin dudas que la diferencia en que para tí no haya cicatrizado la herida es que tu relación era diferente a la que tenía con los demas.

    Hace tan solo dos noches me puse a escribir una carta a una amiga a las tres de la madrugada. No la llamé por telefono para no despertarla. me dijo que siempre que necesite hablar se lo digo. Ella pensaba que ya había pasado página… en mi carta le decía que en estos 6 meses no ha existido una mañana en la que no piense en él cuando me despierto, y una noche en la que, antes de cerrar en los ojos, diga su nombre, como si su nombre me trajera a la memoria todo su recuerdo.

    A veces tengo miedo de que la herida no cicatrice. Cuando me enfado siento un “quiero olvidarme de todo, por favor!”, y al mismo tiempo me lleno de pena al comprobar que ya casi no recuerdo como era su tono de voz… que no recordaré nuestras conversaciones y nuestros sueños…

    Creo que el contar aqui todo lo que pasó, lo que sabías y nunca contaste, ayudará… y él, no creo que tenga nada que perdonarte. Seguro está feliz, porque era tu amigo, y como amigo tuyo no queria que te pasara nada, y se alegrará de ver que estas bien.
    Yo también pensé en momentos que fue mi culpa lo que pasó… que, si yo le hubiera dicho antes las cosas que sentía, él nunca hubiera cogido otro camino, un camino que nos alejó en el espacio pero nos unió el corazón… pero para entonces el ya estaba en un camino diferente,… ¿cómo hacerle volver?… no fui capaz… era yo la que iba a irme, cuando me graduara… lejos, donde él estaba ahora. Sin embargo él volvió aquí. Pero no para cumplir sueños…

    Un besote.
    Y perdón por el laeergo comentario, pero quería subirte el cuentito también :)

  8. Alejandro, digo lo mismo que ya he leído por ahí, es fácil dar consejos, pero el drama lo sigues viviendo tú de cerca.
    Mira, a lo mejor no es este el lugar idóneo para curarte, pero tienes ya la amistad y la comprensión de mucha gente. Vamos a apoyarte, suelta lastre, no te preocupes si lo repites cien mil veces, a nosotros no nos va a cansar oirlo y comentarlo. Un abrazo

  9. Nadie puede saber que habría pasado en algún momento si hubiéramos cambiado alguno de nuestros actos. Nadie puede saber si huera sido mejor o por el contrario, hubiera acabado todavía peor. Uno mismo sabe cuando debe dejar que la culpa lo abandone, aunque solo sea un poco. Has abierto tu corazón sobre una experiencia terrible que tienes grabada en el alma. Puede que sea el primer paso, Alex y que poco a poco solo los momentos que fueron tuyos y de él sea lo que tengas en tu corazón. Vuestros momentos. Ojalá.

    Muchos besos

  10. heridas que no cicatrizan es sin dudas la perdida de alguien amado, pueden ayudarte con sus consejos en problemas de parejas online,http://problemasyparejas.blogspot.com/
    Aunque nadie podra quitar tu dolor, si pueden ayudarte a vivir feliz con los recuerdos que Jose grabo en tu vida revertir tus dias tristes y aprender a ser feliz con lo que te dejo..
    saludos !

  11. Hola Alex, nunca sabremos como serían las cosas de haber tomado un camino diferente, no deberías atormentarte ya más por lo ocurrido. Sé que piensas que es fácil decirlo, pero tiene que ser así, Alex, libérate de la culpa, ello no hará que dejes de ser la excepcional persona que eres y no borrará jamás el tiempo vivido junto a él y tus sentimientos.
    No sé qué más decir…, sólo te deseo una cosa: sigue siendo feliz. A él lo llevarás siempre en un lugar especial de tu corazón, como tiene que ser. Un cálido abrazo Alex.

  12. Alex sólo te puedo decir que estas cosas nunca se olvidan, pero que estoy seguro que sí te habrá perdonado. No voy a decir que te entiendo porque bueno en cada caso es distinto, pero ánimo y si necesitas cualquier cosa, ya sabes donde estamos.

    Un saludo

  13. Arwen

    Me has dejado sobrecogida con tu relato…yo creo en el destino y aunque hubieras acompañado a tu amigo, se habria cumplido igual lo que le paso…no te eches la culpa Alex porque tu le querias y el sabe donde quiera que este que lo que paso escapo a tu control…y piensa que a el no le gustaria que vivieras angustiado por su muerte, le gustaria que fueras feliz y si decias que en vida era muy alegre y queria cumplir sus sueños, hazlo por el Alex y a traves de ti cumplira sus sueños…y desde el paraiso su sonrisa inundara tu vida para siempre…besitossss y mucho animo

  14. Hola Alex.

    Siento también lo de tu amigo aunque haya pasado mucho tiempo, pero también te digo, que no debes de sentirte culpable por haberlo dejado sólo ni por cualquier otro motivo.

    Es quizás la fuerza del destino el que lleva a que pasen ciertas cosas contra las cuales no podemos luchar y que además desconocemos, por lo que es imposible el poder evitarlo.

    Quédate con los gratos momentos y recuérdalo siempre con una sonrisa, que si le llega le hará sentirse feliz.

    Un abrazo.

  15. Gracias a todos por vuestras palabras de apoyo. No he estado muy animado a contestar, pues me había quedado bastante afectado y triste después del escrito. Llevaba 2 meses intentando terminarlo, y fue tremendamente doloroso hacerlo. Estuve sopesando mucho tiempo sobre si debía escribir un post como éste, tan triste, tan íntimo, tan personal, pero se convirtió en una auténtica NECESIDAD. Llevar 19 años algo dentro, es mucho tiempo, y la herida lejos de cicatrizar, se habría por momentos y volvía a sangrar. Después de éstos días, me siento mejor, y espero no haberos molestado con el post, pues aunque necesario para mí, comprendo que a veces nos moleste la negatividad de los demás. Gracias a todos , de nuevo. Me he sentido acompañado y oído. Sois un verdadero oasis para calmar mi espíritu.

    - Gracias Elena: Sirven de mucho tus palabras. No por repetidas tengo que hacerles menos caso. Tan sólo tengo que creérmelo, y en ésa batalla estoy.
    - Gracias Rudy: Tal como dices, amigo mío, creo que ya ha empezado mi curación y sanación de mis heridas al contarlo por primera vez, después de tanto tiempo. Espero que éste proceso iniciado así me ayude finalmente, y pueda convercerme de lo que dices.
    - Gracias Carlos: Mi ejercicio consiste en éso, dejar atrás mi condena. Tal como dices a él le gustaría que sonriera más y fuera más positivo, pues ése era su espíritu. Lo estoy intentando.
    - Gracias Elreves: Ése precisamente puede que sea el truco perfecto, recordar todos los buenos momentos y olvidar el final.
    - Gracias Juanjo: Cierto es,amigo, cuanto más importante, más doloroso. Y más en las circunstancias comentadas. De ahí mi lucha.
    - Gracias Markos: Como dices, el primer paso ya está dado. Ahora intento dejar atrás ése sentimiento de culpabilidad. Poco a poco.
    - Gracias Uve: Es un precioso relato. Tal vez no se pueda escapar a nuestro destino, aunque no termino de acptarlo. Es verdad, como dices, que era una persona muy especial para mí y por éso ésa herida no ha cicatrizado.Hay cosas que tardan….y cuánto!!!. Y no tienes que pedir perdón por la extensión de tu comentario.Al revés, te agradezco que hayas compartido también tu experiencia conmigo y aportado el relato. Noto que tú también tienes heridas por cicatrizar, así que debe ser normal que nuestro corazón y mente tenga trabajo pendiente por hacer. No queremos vivir atrapados en el dolor y el pasado, pero a veces no es facil, ¿verdad?. Ánimo para ti también amiga mía, y piensa que en el camino que te queda por recorrer te puedes encontrar otras personas interesantes, que no advertirás si tu corazón sigue oscurecido y apagado por los recuerdos.
    - Gracias Froilán: Te agradezco enormemente tu apoyo sincero. Tal como dices, la amistad y comprensión que me habéis aportado está siendo vital en mi lucha interna. Gracias de corazón.
    - Gracias Alba: Tal como dices, nadie sabe lo que hubiera pasado, pero éso no quita dolor al sentimiento de culpa. Espero que sea así, que al haber dado éste paso, mi corazón se libere y sólo queden los momentos inolvidables que pasamos juntos. Por éso lo hice.
    - Gracias Pablo: Te agradezco la oferta y el enlace.
    - Gracias Emma: Tus palabras me emocionan. Sé que tengo que intentar ser feliz. Es mi lucha cada día. Sólo que hay recuerdos que a veces te trasladan a momentos contradictorios, donde la tristeza se confunde con la alegría. Lo que intento es dejar sólo lo bueno, y creo que éste ejercicio era indispensable.Aunque haya costato tanto.
    - Gracias Pharpe: Claro que no se olvidan.Sólo que quiero recordar sin dolor. Gracias por tu oferta amigo mío.
    - Gracias Arwen: Éso mismo es lo que me está guiando en éstos días, que él hubiera querido que cumpliera mis sueños, que fuera feliz, que viviera con alegría. Tú lo has dicho, a través de mí quisiera que se sintiera orgulloso de cómo he vivido el resto de mis días, para que él, dondequiera que esté lo sea igualmente.
    - Gracias Európides: ëse destino que comentas es a veces el que no entiendo. Pero fue así en éste caso, y ya no puedo hacer otra cosa. Como comentas, estoy intentando recordarlo siempre con alegría, olvidando ésos trágicos momentos. Lo intento, lo intento.

    Gracias a todos, de corazón. Me habéis ayudado enormemente a pensar, a reflexionar, a calmir mi alma, mi espíritu. MI corazón se alegra de tener unos compañeros de viaje como vosotros.

    ¡¡Muchos besos y abrazos!!

  16. HOla amigo.. al leer tus palabras y el sentimiento que llevas dentro.. me he quedado sin palabras y tu dolor me ha llegado al alma.. Quizá no te sirva de consuelo .. pero estoy segura que nada tuviste que ver con el destino de tu gran amigo.

    Un gran abrazo y aunque nos acabamos de conocer.. de corazón te digo… aquí estoy para lo que necesites…Una amiga

  17. Hola Balo: Gracias por tu apoyo y tu oferta. Lo que me ha servido de consuelo es observar los amigos que se van creando a través de la red y cómo nos vamos acercando y conociendo por nuestros escritos.

    Un beso!

  18. Un besazo amigo

  19. eva

    querido hermanito:
    la verdad que el escrito me ha dejado de lo más traspuesta…
    Cuando ocurrió lo de jose yo era pequeña…y recuerdo muchas cosas, pero como es normal, por mi edad no me contaban más de lo que consideraban necesario o correcto….
    la verdad es que nunca he querido preguntarte por lo que había pasado realmente…y aunque más o menos me hice una idea del por qué…está claro que tenía mis dudas, pero me daba miedo dar el paso….puesto que siempre llevo en mi memoria tu sufrimiento, la depresión por la que pasaste…esas tardes, días y noches enteras que te quedabas en tu habitación escuchando heroes del silencio…..sé que era vuestra música….
    es horrible lo que pasó….y digamos lo que digamos, sólo tu tienes la llave para dejar de culparte…está claro que el dolor es algo demasiado personal y diferente en cada uno y que nadie puede decirnos cómo llevarlo, superarlo…pero sí te puedo decir…que ya has dado un paso enorme…muy importante…y es contarlo, pues en todo este tiempo, en todos estos años, jamás habías hablado de ello…
    Te comprendo…hay momentos de nuestra vida, etapas, o acontecimientos que deseamos olvidar…pero que no se van…no desaparecen…siguen ahí…doliendo…pero el primer paso para realmente comenzar de nuevo…ya lo has hecho…es ése mismo, el que en cierto modo te libera…sé que nunca olvidarás esto….pero seguro que con el tiempo llegarás a perdonarte a tí mismo, puesto que estoy más que segura que él…en ningún momento te ha hecho responsable…de hecho…no lo has sido…
    No te voy a habalr del destino…no creo en ello…pero sí creo, que cada uno marca su propia vida, que cada persona decide, actúa, siente, piensa..y toma el rumbo que cree más conveniente…por desgracia no siempre sale bien…ni es fácil, ni nos libramos de mil obstáculos…pero lo más impportante, lo que siento, lo que estoy segura, o al menos eso quisiera…es que jose, como tu has dicho, donde quiera que esté (a tu lado), estará orgulloso de tí…de tu amistad, de tu vida, de tus sentimientos, de lo que significaste para él y lo que él significó para ti..de saber que no lo olvidas, de que lo llevas en tu corazón…en tu día a día..en tí..
    A mi me has demostrado mucho valor por lo que has hecho, por como has salido adelante…por como has vivido con esto durante tanto tiempo..por ello, mi querido hermanito…gracias, de corazón..pero sobretodo, no olvides que te quiero…

  20. Hola Eva
    Nunca olvido que me quieres, hermanita. Gracias por tus palabras de apoyo y comprensión. Como ves,ni tú,ni casi nadie, conocían la historia en su totalidad. Ha sido muy duro soltar todo lo que llevaba dentro, pero ya era una cosa de necesidad para dejar atrás todo aquello y superar dolor, miedo y culpas. Me siento mejor, pero no puedo olvidar su memoria, su recuerdo, y su trágico final.
    ¡Muchos besos, y gracias!

  21. Hola, quiero que sepas que lo que hiciste estuvo bien en su momento. Es hora de que dejes de lado las culpas y sigas adelante. Si lo hubieras acompañado en este auto, tal vez hoy no estarías… o tal vez si, eso nunca se puede saber.
    Y con la separación de tu amigo pienso que la mujer se sintió muy dolorida, por más que la relación no estaba funcionando, vivían juntos. Ella como vos lo debe de estar recordandoló todos los días. Para ella tambíén debe de haber sido trágico.
    Bueno, te mando un beso, y sacate las culpas, que vos no sos culpable de nada. Te quedó claro?? Era su destino. por más que no lo quieras admitir, la vida es así.

  22. Hola Leticia: Afortunadamente es algo de lo que creo que ya me encuentro mejor,consciente de lo que pasó, y asumirlo.Pero he tardado muchos años en verlo.La culpa me perseguía.Pero ahora lo llevo mejor.Han sido muchos años,me ha costado,y aún hay cosas dolorosas,pero he aprendido a vivir sin culpa por lo menos, ya a recordarlo sin dolor. Me imagino que ella también lo pasara mal,pero no ayudó mucho sus actitudes incluso después de la muerte de Jose. Sin embargo n o le reprocho nada,cada cual tenemos nuestro infierno.
    Gracias por tus palabras de ánimo. Un beso!

  23. ¡Hola Alejandro! hoy he podido leer, esa herida que llevas dentro y que ha tardado mucho en cicatrizar. Lo he leído todito muy detenidamente y de corazón te digo: Jose andaba algo perdido pues su vida no era la que había imaginado al lado de la mujer a la que había amado. La mujer de Jose qizás se equivocó en querer cortarle de golpe todo lo que a él le gustaba (pero seguro que lo quería),Leo el hermano de Jose se preocupó por ti muchísimo cuando se enteró del accidente (pues se nota que te apreciaba),la madre de Leo y de Jose se puso en el lugar de tu madre si a ti algo te hubiese pasado (una prueba grandísima de amor, aun habiendo perdido a su hijo) y tu Alejandro con tremendas heridas que no terminan de cicatrizar ¿Pero por qué? no fuiste cumpable de nada. Podrías haber sido tú, pero el destino ya lo tenemos escrito y Jose fue el elegido. Compartiste con él grandes momentos y siempre lo llevarás en tu corazón.Eres buena persona y con buenos sentimientos (se nota) y no debes atormentarte más. Un beso.

  24. Gracias Chari, por tus palabras de ánimo.Pero han sido muchos años de llevar una herida que no termina de cicatrizar del todo.Sé que ya nada va a cambiar, pero tál vez si hubiera estado con él no hubiera pasado nada.Aún así,tal como comentas, no dudo que ella lo quería, pero tenía que ver cómo se estaba apagando Jose por vivir en contra de sus ideas. Hoy en día no le reprocho nada, pero en aquella época yo entendía que los dos se equivocaban,solo que a él no le dió tiempo de cambiar.Leo es una persona excelente, y su madre ya no ha vuelto a ser la misma.Vá como sin vida,ausente, pues han sido 2 hijos muertos. Primero Jose, en éste accidente, y luego otro hijo ahogado en una playa del norte de Tenerife.Una tragedia.Pero la vida sigue, y ahora tengo nuevas metas y esperanzas.Mis hijas han sido lo mejor que me ha pasado nunca.Y les debo la vida,en cierta manera.Un beso,cielo, y de nuevo, gracias por tu apoyo.

  25. La verdad Alejandro es que los hijos son lo más grande que la vida nos puede dar por eso es tanto el dolor que una madre puede sentir cuando se los quitan. Muchas veces los hijos nos hacen tomar conciencia, nos llevan por el camino del bien, y nos salvan de caer en malas tentaciones. Ellos siempre están en nuestra mente y por ellos nos lenvantamos y retomamos el día con más gana y fuerza de voluntad. Por ellos intentamos poner una sonrisa incluso cuando más tristes estamos. Por ello y sólo por ellos daríamos la vida. Un beso.

  26. Totalmente de acuerdo, Chari. Ellos hacen que cada día tenga un nuevo sentido,pues al ver su evolución comprendemos lo que nos necesitan,y lo que nos aportan a nosotros mismos.Yo ahora no me imagino mi vida sin ellas,y éso que yo era de los que estaba aterrado con la paternidad. Sin embargo desde que vi nacer a Irene, todo cambió. Un beso,mi niña!
    ¿Has leído “Estoy feliz: soy padre”?
    http://alejandro.pardellas.es/?p=148

  27. Claudia v. Islas

    Hola yo perdí a mi hijo de 18 años hace dos años 8 meses y aún lo hecho de menos mi vida se fracturo y muchas cosas de mi murieron con el me duele saber que no volvere a sentir sus pasos novere mas sus hojos ni su sonrisa no lo entiendo ni lo entendé jamás me dejo herida de muerte verlo en ese charco de sangre se le apago la luz

  28. Hola Claudia

    Entiendo y comprendo que para una madre tiene que ser,tal como dices, quedarse como herida de muerte. Lamento tu dolor.Ánimo.
    Un beso!

  29. disculpa mi atrevimento al hacer esta pregunta, pero creo que aqui hay una cuestion de fondo más alla de la muerte, tu estbas enamorado de tu amigo, y planteabas a futuro algo con el, por eso ese dolor amigo, con la muerte de jose , quedo trunco el deseo de llevra una vida juntos de amor y felicidad. Eran ustedes pareja ?

  30. Hola Mario: No importa el atrevimiento,pero te equivocas.Teníamos una gran amistad afianzada en aficiones comunes y en conocernos de muchos años atrás,llenos de vivencias y recuerdos.Pero no había nada más.Él tenía su vida sentimental,aunque en ése momento no fuera del todo satisfactoria para él,y yo la mía.Por lo que comentas,creo que nunca has tenido una amistad parecida,en la cual te sientas casi más hermano que amigo,y para nada tenga que ver con pasion amorosa.Siento que sea así,pero hay amistades que te llegan hondo y las disfrutas como tal y deseas lo mejor para ellos.La amistad es algo mágico.Y era lo que yo tenía con Jose. Un saludo!

  31. Mariano

    Querido amigo: yo también viví una situación muy similar a la tuya. Me ha sorprendido el parecido de tu historia con la que me aconteció con un íntimo amigo mío que también era como mi hermano. Por esa razón te escribo. Una historia y una amistad prácticamente idéntica, con ligeros matices. Era de esas personas que sólo nace una entre un millón, como tu amigo Jose. Murió a los 26 años en un trágico accidente hace ya 34 años y nunca le he olvidado. Murió en una ciudad a la que fue destinado tras ganar una oposición en la que le recomendé. (Luego me enteré que la había ganado por méritos propios y con una buena calificación, como no podía ser menos en él). Recuerdo que la víspera de su muerte me llamó por teléfono para decirme de una forma espontánea: “Gracias por ser mi amigo” ¿Fue una premonición, un desahogo por la difícil situación con su mujer de la que quería separarse, …? Al día siguiente sufrió el accidente mortal y en el mismo sitio donde un mes antes había tenido un gravísimo accidente del que salió ileso, mientras el coche fue siniestro total. Cuando me llamaron para comunicarme la noticia, recuerdo que esbocé una sonrisa. Estaba acostumbrado a que cualquier noticia que viniera de mi amigo fuera una alegría. Los días siguientes lloré amargamente a solas. A diferencia tuya, no me sentí culpable de su muerte y tampoco dramaticé la situación. Su buen recuerdo me ha acompañado siempre y su vida me ha servido de ejemplo, aunque su personalidad es inimitable. Siempre me he sentido afortunado de haber tenido un amigo como él, una experiencia irrepetible que muy pocos tenemos la fortuna de vivir. La muerte no es tan terrible. Es nuestro destino natural y nuestra única certeza, pero vivmos de espladas a ese concepto. Lo importante no es morir, sino cómo vivimos, y si en alguna ocasión debemos arriesgar nuestra vida, pudiendo morir en el intento, por una buena y noble causa, moriremos de una forma hermosa y en absoluto habremos cometido una estupidez, sino todo lo contrario. La “excepción” en este caso, como en el de tu amigo, es lo prematuramente que han muerto pudiendo haber tenido tanta vida por delante. Por suerte al día siguiente vi en TV un programa de Balbín, “La clave”, no sé si lo recuerdas, que hablaba de la vida más allá de la muerte. Posiblemente no pues eres más joven. Fue un gran consuelo para mi comprobar que las personas que han pasado por una experiencia cercana a la muerte no abominan de ella, sino todo lo contrario: esperan el final de su vida con gran serenidad sabiendo que la felicidad que les espera en el más allá es más gratificante que la que podamos tener en la Tierra. Ello me consoló y pensé que mi amigo habría encontrado por fin la felicidad que tanto anhelaba, aunque a mi me tocara seguir viviendo añorando su compañía. Mi consuelo y alegría es saber que algún día, cuando Dios quiera, nos volveremos a encontrar en el Cielo.
    Cuántas veces los mejores mueren prematuramente. A veces pienso que es su destino natural, pues viven tan intensamente que a temprana edad ya han vivido todo lo que tenían que vivir, mientras que los demás necesitamos más años para ello.
    Querido Alejandro, vive con la satisfacción de que tu amigo dejó su calvario en la tierra y de que es más feliz en el Cielo. Y vive con el orgullo de haber tenido un amigo como Jose y de haber vivido la experiencia de la verdadera y auténtica amistad.
    Un fuerte abrazo
    (Oculto mi nombre por pudor, pero figura en el correo, donde estoy a tu disposición)

  32. saico

    tio vete al psicologo, no te digo que lo superes pq esta claro qeu no quieres, pero esa manera de culpoarte es que no tiene ni sentido.

  33. En realidad todos deberíamos ir al psicólogo.Debería ser obligatorio. Todos tenemos heridas, traumas,complejos,etc, a pesar de que algunos no crean tenerlos. Nos vendría bien a todos, tanto para nuestro caminar en ésta vida, como para relacionarnos unos con otros. Espero que no seas de los pretensiosos que no creen que necesitan ayuda.
    Gracias por tu consejo, pero aunque no conozcas el dolor en tu vida, existe.
    Saludos!


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