Volar con alerta meteorológica
A continuación quisiera compartir con vosotros la crónica del vuelo que realicé el pasado Jueves, con dirección a Tenerife (Islas Canarias), y donde había alerta meteorológica por lluvias intensas y fuertes vientos.
Como siempre en éstos casos yo pensaba que, a veces, la alerta era más bien una cuestión de prevención, que una amenaza real que implicara un cierto riesgo real. Así que sin miedo, ni preocupación, me encuentro acomodado (bueno, es un decir, pues más bien estaba “estrechado”) en el asiento de un avión que había partido de Madrid con dirección a mi querida tierra natal.
Observando a través de la ventanilla el extenso mar de nubes que se perdía en el horizonte, mi mente divagaba. Pensaba, recordaba. Pero estaba tranquilo. Quizá el contemplar aquél cielo azul, aquellas formaciones nubosas, hacía que mi corazón estuviera en calma y mi mente experimentara cierto trance. Pensé en José, el Comandante de Mery, y en lo afortunado que era pudiendo sentir ésas emociones a diario. ¿O quizá fuera ya para él algo rutinario, carente de emoción o sentimiento?. Tenía cierta curiosidad.
De repente, unas continuas sacudidas del avión hacen que vuelva a “la realidad”. Se enciende la señal luminosa de abrocharse el cinturón, y la voz de una de las azafatas anuncia que estamos pasando por una zona de turbulencias. Nada raro, pienso. Muchas veces me había sucedido en vuelos anteriores. Sin embargo, éste parecía que estaba durando más de lo habitual. Habían momentos de calma, pero eran continuos los violentos movimientos y oscilaciones del aparato. Subía, bajaba, se oían extraños sonidos. Ahora sí que empezaba a inquietarme. Y al mirar a los demás pasajeros, observé que la preocupación era general. ¡¡ ÉSTO ESTABA DURANDO DEMASIADO !!.
Después de un tiempo que se nos hizo eterno, y que no sabría decir cuánto fue, se oye la voz del piloto a través de la megafonía:
” Señores pasajeros, les habla el Comandante (——-). Como pueden comprobar estamos pasando por continuas zonas de fuertes turbulencias debido a las adversas condiciones meteorológicas. Ésto está provocando que la duración del vuelo sea más larga de lo habitual debido también al fuerte viento frontal que estamos padeciendo en ésta ruta. Ya estamos en espacio aéreo canario, y como saben hay situación de alerta meteorológica. La situación en el Aeropuerto de Tenerife Norte es de lluvia intensa y fuerte viento, y 13 ºC de temperatura. En unos 30 minutos tomaremos tierra, pero los últimos 10 minutos serán de fuertes turbulencias.”
¡Hala! ¡Yá lo había soltado! ¡¡Mecagoentooloquesemenea!! ¡Si vamos a morir, ¿para qué nos avisas?! Ahora sí que observo las caras y gestos tensos del resto de pasajeros. Nos mirábamos unos a otros con preocupación, y comentando que tendría que ser peor que lo que ya habíamos pasado para que nos avisaran así. La espera se hacía angustiosa. Pronto tendrían que comenzar nuevas sacudidas y bamboleos. A todos se nos aceleraba el pulso, el ritmo cardíaco. Según pasaban los minutos, aumentaba el nerviosismo. Saber lo que vá a pasar de antemano no me estaba gustando. Ni a mí, ni a nadie. Me esperaba lo peor en cualquier momento.
¡Y empezó todo!. Si durante el vuelo, habían sido desagradables éstas turbulencias, ahora no encontraba palabras para definirlo. Subíamos y bajábamos, oscilábamos a derecha e izquierda. El estómago parecía que seguía otro rumbo distinto a nuestro cuerpo. A veces se te cortaba la respiración cuado había un cambio brusco en la altitud del aparato, hasta que te recuperabas del susto.
A mi alrededor se sucedían los comentarios del tipo: “¡Ay, Dios mío!” “¡A mí me vá a dar algo!” “¡Que pare ya!” “¡Ay,Señor!” “¿Pero cuánto falta?” “¡Joder!” “¡Ay, mi madre!”. Y todo ello acompañado de suspiros, o más bien, resoplidos, de angustia, de nerviosismo, de impaciencia. “¡Bufff!”. Nos mirábamos. Las manos sudaban. Las piernas no paraban quietas. Miradas furtivas al reloj, a la ventanilla.
“Comandante a tripulación: Preparados para aterrizaje inmediato”
¡¡ ¿Pero dónde, pedazo de ——–? !! Mirábamos todos asustados a través de la ventanilla y ¡no veíamos nada!. Parece que estábamos entre las nubes, o entre la niebla, o lo que sea. ¡Pero allí no se veía nada!. ¡¿Dónde quiere aterrizar éste?!. Y casi que nadie respiraba, esperando el momento del impacto de las ruedas con el asfalto de la pista de aterrizaje, o contra el mar, o contra un edificio, o contra fuera lo que fuera que tuviéramos debajo.
¡Y se produjo el milagro! En un segundo se disiparon las nubes, y vimos la pista de aterrizaje a escasos metros. El avión se balanceaba peligrosamente. Yo miraba las alas, a través de mi ventanilla, y me preocupaba su vaivén a la hora del aterrizaje ¿no tocarán el suelo?. Un segundo más, y…… ¡contacto! ¡aterrizaje!…miedo….miedo….todo se mueve, nos vamos para un lado…..las alas ……gritos…….¡ por Dios ! ¡que pare ya!…frenando…frenando….. bufff… ¡NOS PARAMOS! ¡Síííííí!!!!!!.
Un largo y mantenido aplauso de la totalidad de los pasajeros acompañó la rodadura del avión hacia la terminal del Aeropuerto. El aparato se movía balanceado por los vientos que golpeaban la isla, pero ya no nos importaba. ¡Estábamos en tierra!.
” Bienvenidos al Aeropuerto Tenerife Norte. El comandante ——— y la tripulación desean que el vuelo haya sido de su agrado, y esperamos verlos de nuevo a bordo. No olviden recoger todo su equipaje de mano y objetos personales. Gracias por elegir nuestra compañía y feliz estancia en Tenerife.”
¿Pero por qué se empeñan en seguir el “procedimiento” o “protocolo” habitual”? Decir dicho mensaje rutinario de despedida no me parece normal ni correcto ahora. No se ajusta a la realidad, ni al momento presente que hemos vivido. Hay que improvisar un poco y adaptarse a las circunstancias. Me pareció un mensaje fuera de lugar e inapropiado. O no decir nada, o poner algo de humor hubiera sido lo mejor. Yo hubiera dicho:
“Bienvenidos a Tenerife. Gracias a Dios, aquí estamos. Les deseamos que en su próximo vuelo las condiciones sean mejores. Si nos eligen para volver a volar, se lo agradeceremos. Si no vuelven a volar, lo entenderemos. Esperamos que sanen pronto sus taquicardias y vuelvan a sonreír lo antes posible. Ojalá sus estómagos no salgan afectados en exceso de éste vuelo, ni sus esfínteres lo padezcan. Si fuera necesario, las azafatas estarán encantadas de proporcionarles toallitas húmedas, para una mejor higiene, y también les podrán suministrar algún ansiolítico para la ansiedad ocasionada. No olviden recoger su equipaje de mano, así como las bolsas de vómito usadas, lo cual le agradeceremos. Que pasen una feliz estancia en Tenerife y gracias por elegirnos para volar, a pesar de las circunstancias.”
Jajaja, es una broma, pero al menos sí hubiera sido más acertado adecuar el mensaje final de la tripulación, obviando el habitual por alguno más sensato. Al menos es mi opinión, y la de otros pasajeros que se echaron a reír cuando lo oímos. Está claro que el comandante ni la tripulación tienen culpa de lo sucedido, pero era evidente también que el vuelo había sido de todo menos agradable. Y es que a veces se sigue la rutina sin pararse a pensar si en un momento dado no fuera lógico, y fuera más apropiado hacerlo de otra manera.
Tan sólo decir que el aplauso final al piloto y su tripulación, fué totalmente merecido pues, al fin y al cabo, llegamos a tierra bien, y realizando un aterrizaje perfecto a pesar de las circunstancias. Por mi parte me reservaré la opción de elegir mejor si en otra ocasión vuelvo a volar con alerta meteorológica, o bien me quedo en casa.
Nota del autor: Basado en hechos reales.
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silver´s moon says:
febrero 21st, 2010 at 23:33
Ufff menudo rato tuviste que pasar… está bien haber leído tu post para no volar nunca con alerta meteorológica jajajaja.
Aunque lo importante es que aterrizásteis sin problemas, espero que tu estancia en Tenerife fuera tan feliz como esperabas o incluso más
Besitos
mery says:
febrero 22nd, 2010 at 0:05
jajajajaja, que buena entrada, jajajaja, si es que al final el comandante es un genio, me ha encantado.
ahora te cuento lo que me ha pasado hace escasamente diez minutos: Estaba viendo la tele, daban mentes criminales, que dicho sea de paso, me encanta, y de pronto, mire al ordenador,,,,,no se, pero me levante y abri el blog, y fui directamente al tuyo, no me preguntes, cosa rara, leo tu entrada y ahi esta mi amigo y añorado amigo alex, nombrandonos en su entrada, que me dices? raro no? partiendo del punto de que no estoy comentando, y mi tiempo de ordenador fue esta mañana…..no se que me hizo venir y leerte, de cualquier manera, me ha encantado, y asi de pao te envio un cariñoso saudo, y a la family tambien claro esta, muchos besos.
mery says:
febrero 22nd, 2010 at 0:08
por cierto, se me olvido decirte, que espero que lo hayas pasado bien en tu isla y la mia, jeje, ya me diras. besos
Maritrini Corona says:
febrero 22nd, 2010 at 0:23
¡Qué miedooooo! ¡Menudo susto! Afortunadamente todo fue muy bien. Me alegro mucho
eva says:
febrero 22nd, 2010 at 15:44
jajajajajaj…muy buena hermanito!!!!….pero ya tengo ganas de volver a veros!!!!…sobretodo a las enanas…un besazo!!!!!
rosscanaria says:
febrero 23rd, 2010 at 0:51
Menudo susto pasaste, a mí me pasó algo parecido hace casi 40 años en un viaje a Ibiza y además era el primer viaje en avión que hacía mi marido.
Me alegro que llegaras bien y todo quedara en esto “una anécdota para el recuerdo”.
Un abrazo Alex,
Juanjo says:
febrero 23rd, 2010 at 10:48
¡Madre mía!
Estaba sufriendo contigo… a mí los aviones no me dan buenas vibraciones…
Un abrazo amigo.
admin says:
febrero 23rd, 2010 at 11:30
-Hola Silver’s moon: Yo te aconsejo que no lo hagas jajaja, a no ser que te gusten mucho las atracciones de feria jajaja.Los días que pasé con la familia fué lo mejor.Cuando vuelva a ir espero que ésta vez pueda hacerlo con las niñas también. Besitos!!
-Hola Mery: Pues vaya conexión más curiosa hemos tenido.Me has dejado asombrado.Es curioso cómo a veces algo parece guiarnos.Yo pensé en vosotros en el aire,y tú en mí en tierra jeje. Y gracias por dedicarme un tiempo en leerme y comentarme.Pero lo principal es que te cuides ¿vale?.Los días en Tenerife,geniales.Lo malo es que me supo a poco,pero quedarme en casa de mi hermana Eva,LO MEJOR!! Y también estuvo bien la temperatura jajaja.Besitos!!!
-Hola Maritrini Corona: Gracias,guapa! Y que lo digas! Pasé miedo,a pesar de que me encanta volar,ya sabes.Todo bien,después.Besitos!!
-Hola Eva: Ojalá,hermanita,la próxima vez se dé todo mejor y las circunstancias permitan que podamor ir todos.¡Que Irene me está volviendo loco que quiere ir ella en el avión! jeje.Te echo de menos, hermanita.Besitos.Te quiero!!!
-Hola Rosscanaria: Sí,todo quedó en anécdota.Por éso quería compartirlo con cierto humor jajaja.Me imagino que a tu marido le quedara grabado también aquella “experiencia” jajaja.Un beso!
-Hola Juanjo: A mí me gustan,los aviones y volar.Pero reconozco que ésta vez lo pasé muuuuuuy mal jajaja.Bueno,yo y todo el resto del pasaje, que yo no grité pero otros sí jajaja.Un abrazo!!
candy says:
febrero 24th, 2010 at 8:05
Hola Alex, gracias por tus palabras en mi blog.Que bella persona eres. referente a lo que escribies aqui, que horror, que momentos mas terrorificos. En fin una experiencia. Tienes razón la despedida de los pasajeros debia de haber cambiado, es feo que te hablen con ese mensaje de todos los dias, cuando ha sido un vuelo diferente. Asi va todo en la vida, rutina, miradas de rutina, palabras de rutina, y no vemos hablamos oimos mas alla de eso, cuando si lo hicieramos veriamos y oiriamos y dirimaos cosas diferentes.
Cada dia es diferente.
Que la convivencia con los seres que mas queires no se convierta en rutina, siempre puede ser un dia especial. Y no nos olvidemos que la rutina mata el amor.
Un abrazo.
marianlady says:
febrero 24th, 2010 at 13:38
Hola Alex, tremenda aventura la tuya. La verdad es que pillar un vuelo asi es poco agradable, pues se te `pasa por la cabeza un monton de ideas a cual peor, pero siempre hay que darle un voto de confianza a la tripulacion que esos son los verdaderos artistas, pues salir a volar con inclemencias de tiempo sabiendo la resposabilidad que llevan a bordo es para quitarse el sombrero. Las veces que bajo a tu casa rara es la vez que no pillo algun rato de movimientos varios, pero simpre merece la pena , solo por saber que una vez en tierra se olvida todo, no crees?? Besitos a las peques
Chari says:
febrero 25th, 2010 at 11:29
Pero que buena ha estado esta entrada con la que me he reído muchísimo. Me veo como la chica desquiciada de la foto pues me da mucho pánico los aviones. Nos has sabido transportar perfectamente al lugar de los hechos, y mientras lo leía partida de risa he sentido hasta nervios. Si en vez de tanto protocolo con todo, fuese algo más sencillo seguro que nos sentiríamos mucho más seguros. Pero bueno, está claro que nuestra vida en todo momento gira alrededor de protocolos: en el trabajo, en la iglesia, en los vuelos de avión, en los médicos, los funerales…., que como tu bien dices Alejandro no se ajustan para nada a la realidad. Finalmente y gracias a Dios, pudiste llegar sano y salvo a tu tierra querida en la que seguro que te estaban esperando con muchísimas ganas e ilusión. Espero que no te la hayas encontrado muy revuelta, pues como he podido ver en la tele la alerta del temporal,si ha hecho acto de presencia (desgraciadamente) en tu isla. Bienvenido denuevo a tu casa, tu gente, tu familia, tus amigos y a este mundillo de los blogs, en el que tu aportación es primordial.Esperamos que sigas entre nosotros y que confies en todos los que te apreciamos. Gracias por confiarnos tus problemas a pesar de las circunstancias meteorológicas. Toda la tripulación (que somos todos los que te seguimos), esperamos que todos los comentarios hayan sido de tu agrado, y esperamos verte denuevo a bordo. No olvides antes de desconectarte, respondernos y llevarte lo más bonitos de cada uno. Gracias por elegir nuestra compañía y feliz día.
admin says:
febrero 25th, 2010 at 15:04
-Hola Candy: No tienes nada que agradecer.Soy yo el que te agradezco tus visitas y comentarios.Tal como dices,fué toda una experiencia,donde deberían haber dejado a un lado la rutina y haber hecho una despedida más “humana” dada las circunstancias.La rutina todo lo mata,no sólo el amor.Hay que luchar contra ella,está claro pues cambia nuestras buenas maneras y sentimientos por desidia o dejadez.Un beso!
-Hola Marianlady: Por supuesto,amiga mía,que al llegar a tierra todo se te pasa y compensa por los buenos ratos que vas a pasar allí,pero en el momento del vuelo no piensas en éso.Lo que piensas es que termine pronto,y más en aquellas condiciones jajaja.Yo también he tenido otros vuelos “moviditos”,pero como éste nunca.Y a mí me encanta volar y no me asustan nada los aviones,así que hazte una idea de cómo fué éste vuelo ¡de miedo! jeje.Besitos, mi niña!
-Hola Chari: Me alegra que te hayas pasado un rato divertido leyéndolo,porque aquella cosa era para mearse,pero no de risa,sino de miedo!!! jajaja.Todo fué compensado con los días que estuve allí con la familia.La pena es que ya estoy pasando frío de nuevo en Zaragoza jajajaj,vaya diferencias de temperaturas,hija!! jajaja.No ví muchos destrozos,la verdad,sino algún árbol o carteles caídos.Éso sí,había mucho viento.Gracias por tus palabras,niña,que siempre me animas y me ayudas a seguir con ánimo.Y tú también me has dejado con una sonrisa en los labios con tu comentario.Me alegra la tripulación que hemos ido formándo estre todos. Muchos besos, y espero volver a verte pronto “volando” (al menos entre letras) y disfrutar de tu compañía.Un abrazo!!!
Palabrasalbapor says:
marzo 1st, 2010 at 8:40
Yo he volado más bien poquito y siempre muy tranquila. ¡Lo que habría pasado por mi cabeza si me hubiera ocurrido a mí! Toda una experiencia, que es mejor no repetir ¿no?
Besos
Markos says:
marzo 2nd, 2010 at 17:24
Con el yuyu que me da volar, me estás dando unos ánimos…bueno eso y un relato parecido de mi mujer despegando con una tormenta tropical declarada…la leche.
Salu2
admin says:
marzo 6th, 2010 at 15:07
-Hola Palabrasalbapor: Seguro que intentaré que no se repita. Aunque uno a veces no puede elegir cuando te toca volar,espero poder evitarlo con alerta meteorológica jeje. Besos!!
-Hola Markos: Pues yo hasta ahora no había sentido miedo de verdad,pero ésta experiencia fué distinta.Aún así no me afectará para que vuelva a cojer un avión para ir a mi tierra jeje.Un abrazo!!