Desde que mi hija inició su etapa escolar, una actividad que he descubierto en la que me encanta participar es en la Escuela de Padres y Madres. Ésta actividad está dirigida a la formación de padres y madres de alumnos, con el objetivo de ayudar y facilitar el abordaje de la educación de nuestros hijos.
Según la Asociación de Padres de Alumnos (APA), organizadora de ésta actividad, la “Escuela de Padres” pretende ser un recurso enfocado a compartir y fomentar conocimientos; con la doble función de ser una fuente de información y un intercambio de experiencias.
Y ésa es la parte que me gusta, pues la metodología se basa en charlas-coloquios donde se intenta favorecer el diálogo y aprender, unos de otros, a través de nuestras aportaciones y preguntas, y de las pautas y orientaciones de los profesionales colaboradores. Me gusta ése ambiente de participación activa.
Lo que me causa sorpresa y cierto pesar es comprobar la baja participación de los padres y madres. Somos pocos, poquísimos, los que acudimos a ellas. Y es una pena, pues, desde mi punto de vista, siempre se aprenden nuevos enfoques y nuevas pautas para enfrentarnos con toda la información posible ante las dificultades que nos presentará la educación de nuestros hijos. Toda ayuda y orientación debe ser siempre bienvenida.
La charla a la que acudí ayer se titulaba “PANTALLAS SANAS” , impartida por José Antonio Gabelas, Profesor de Multimedia y Comunicación de la UOC. Según éste profesional, nuestros hijos viven rodeados de pantallas y los padres debemos enseñarles a utilizarlas, educarles a ver de un modo crítico la televisión, a utilizar Internet como medio de comunicación e información, o a manejar los videojuegos de un modo saludable.
Todas éstas pantallas (TV, Videojuegos, Internet, Móviles) modifican nuestros hábitos, conductas y costumbres, pues termina afectando, por ejemplo, a la comunicación y diálogo entre hijos y padres. Incluso, el uso da paso al abuso, y éste a la adicción. Un síntoma de éste abuso previo a la adicción es cuando observemos que nuestro hijo/a prefiere el ordenador, o la videoconsola, a salir con sus amigos, o está nervioso, irascible, sin centrarse en los estudios y ha cambiado sus hábitos o costumbres para disponer de más tiempo para estar ante la pantalla.
Televisión: Produce un gran impacto emocional (al contrario que el libro, que es mental) , pues se recibe un bombardeo continuo de imágenes audiovisuales muy cargadas, jugando con el uso de los colores y una banda sonora que no deja ni un segundo en silencio. El consejo fue planificar su uso con antelación, en cuanto a cuándo se enciende o apaga, seleccionar los contenidos o programas a ver, y asignar un tiempo. Para hijos menores (hasta 11 años) se puede entrar en la prohibición expresa, razonada (no te conviene éste programa por…….). Para los mayores, y para evitar enfrentamientos, si insisten en querer ver programas o series que no nos gustan, y está dentro del tiempo que permitimos ver la tele, debemos verla con ellos para enfocar, o utilizar, la posibilidad de enlazar temas que podamos utilizar para dialogar sobre asuntos como las drogas o el sexo. Es importante no cortar la posibilidad de la comunicación para desmontar las imágenes o mensajes que creamos erróneos mediante el diálogo.
Videojuegos: Son una herramienta educativa acertada y útil, pues se desarrollan habilidades que no se adquieren con otras actividades. Pero también hay que dosificar y seleccionar, tanto el tipo de juegos, como el tiempo de uso. Se nos recomendó la página Web http://www.minijuegos.com/ por su cantidad y variedad de juegos educativos o de habilidad.
Internet: Desde pequeños debemos navegar con ellos para darles unas pautas de seguridad y uso, para que ellos lo adquieran como un hábito y sea su proceder en un futuro. Debemos enseñarles las mismas leyes que aplicamos en la vida diaria, es decir, que no “hablen” con desconocidos, ni compartir archivos ni datos personales con ellos. Se nos recomendó también la página Web http://www.protegeles.com/ donde se aportan consejos y se facilita ayuda para colocar filtros o anti-spam. También les podemos mostrar a nuestros hijos ejemplos reales de los peligros, usando YouTube (poner en el buscador “riesgos de Internet” o “peligros de Internet”).
Móviles: Aquí la reflexión es sobre cuándo, en qué condiciones y para qué se les provee del móvil. Para éste profesional no debería ser muy pronto, sino sobre los 13 0 14 años, no debe estar en el cuarto de estudio y que lo paguen ellos, entre otras consideraciones de uso que queramos ponerles, como por ejemplo los lugares a donde pueden llevarlo.
Finalmente, y a modo de resumen se pueden dar 3 claves que sintetizan todo lo que hemos compartido:
- PLANIFICAR TIEMPOS
- SELECCIONAR CONTENIDOS
- PRESENCIA, COMPAÑÍA, DIÁLOGO, sobre lo que ven e intentar conectar con sus intereses
Espero que haya sido para vosotros tan interesante como para mí, y que no os haya parecido muy pesado. Mi idea era compartir lo aprendido en la charla. Si a alguno os resulta útil me alegraré. Espero en un futuro, si os parece bien, seguir aportando desde éste espacio enseñanzas o pautas que haya aprendido acudiendo a éstas charlas, y que tanto me gustan. Desde aquí también agradecer al APA la realización de éstas actividades.
¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!

























